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Crónica de los Callejones
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miércoles, 02 de julio de 2008 |
Por/Luis Mora Coordinador Provincial de Unión Progreso y Democracia en Santa Cruz de Tenerife
Los ciudadanos nos mostramos muy extrañado por el nulo eco que en el Parlamento Autonómico ha suscitado las propuestas de nuevas tarifas de suministro eléctrico y las previsibles nuevas tarifas de móviles con cobro al receptor de la llamada. En una situación económica como la actual, cada día algo más agravada, extraña una vez más, que los parlamentarios autonómicos y los diputados electos no se superen a si mismos y se pongan de acuerdo en temas tan “banales” como los que afectan al ciudadano de a píe. No quiero decir que a los parlamentarios y diputados no les afecten diariamente los mismos temas, pero sus problemas son menores cuando en situaciones como la actual se ponen todos de acuerdo para actualizar sus sueldos. Esto que parece tal poco importante, dado la pequeña cantidad de nuestros impuestos (en valores relativos), que los ciudadanos tenemos que destinar a ello, adquiere en momentos como el actual un alto valor de ejemplaridad pública. La prensa en estos días trasmite dos “refrescantes” noticias, que si bien afecta a toda la Nación, y en el caso de una de ellas, a el conjunto europeo, no es menos cierto que, lógicamente debería ser objeto de posicionamiento de nuestros representantes públicos más directos. Los ciudadanos pedimos las oportunas preguntas en el Parlamento sobre las nuevas tarifas de eléctricas cuya subida real será del 11%, no del 5% como afirma el Ministerio. La Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) informa que para 17 millones de usuarios la subida real será de este 11%, sin olvidar que en Enero del 2008 ya hubo una subida del 3’3%. Esta escalada de subidas para todas las familias es sin duda la razón por la que nuestros parlamentarios se han subido el sueldo, sin tener en cuenta la petición de moderación salarial para contener la inflación de la que hablan los agentes sociales. Por otro lado la tarifa social exigirá al beneficiario la reforma de su instalación colocando un ISP especial para limitar el consumo, que naturalmente tendrá que costear. Si un consumidor tiene contratado 3KW solamente, ya podremos suponer que su nivel de vida no es muy elevado, si el nivel de vida lo medimos por el nivel de integración que tenemos en el consumo de bienes y servicios, además no olvidemos que como medida social es solo para la residencia habitual. |
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domingo, 22 de junio de 2008 |
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Cada día me despierto con zozobra nerviosismo y temor.
Por causa de los ruidos y trabajos de las obras de remodelación. Designadas por plenos de la corporación.
Dicen que La Laguna, fue elegida Patrimonio de la Humanidad, por su trazado por sus edificios, e iglesias del pasado por sus plazas, por sus bancos de piedra por sus casas señoriales, vestidas de hiedra por su excelente conservación.
Hoy en día se esta produciendo una transformación que la borra, de la imagen de la historia. Más parece la acción del bíblico demonio de mente retorcida y ociosa.
Que hace desaparecer la imagen y alma centenaria de La laguna, de niebla, lluvia, de adoquín, musgo y soledad, de fragancias de inciensos, de épocas religiosas, después del Plan Urban, será cualquier ciudad para dolor del Lagunero, que amaba solo a una.
Hoy embarga un sentimiento a mi pétreo corazón, por los cambios acaecidos, a mis costados como lagunero, me siento herido y acorralado.
Esta Laguna, ya no es como era, alzo la vista y me lleno de emoción y miro por última vez la imagen bucólica de mi triangular Plaza de la Concepción…
“La próxima, será la Plaza del Dr. Olivera”.
Se destruye La Laguna sin remedio, seguirán la fuente de los patos y el entorno de la Catedral roguemos a la Virgen de los Remedios para evitar, este destino cruel y fatal.
Quitaran los hermosos adoquines para no dañar del Lagunero sus zapatos, y no se le agujereen los calcetines.
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domingo, 15 de junio de 2008 |
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  Ha llegado hasta mis alturas un rumor, de un acaecido echo vital de que en mi La laguna natal se ha abierto un libre foro.
Donde puedes participar, con poemas y relatos breves, con historias y antiguas fotos con críticas y denuncias llenas de educación y decoro en la palestra, de un periódico digital
He lanzado mis centenarias campanas al vuelo y he puesto en hora mi histórico reloj me he cepillado y abrillantado mi lustroso calzado de adoquines.
A mi hermoso y pétreo traje, le he infringido una limpieza al vapor envolviéndolo en la mañanera niebla, y secándolo con el esplendoroso sol.
Con mi estirado porte, enfundado en mi traje de sillares con violeta chaleco de piedra de arabescos de hiedra y cruzado en mi pecho el reloj. Espero ser atendido y causar buena impresión. Al joven empresario, Director.
Me han informado, que Julio, es su nombre tiene nombre de mes de verano será un hombre alegre, calido y sano espero en la primera entrevista caerle bien y estrechar su mano.
De primer apellido, somos coincidentes, no me llenare de ilusiones tal vez sea casualidad, ¿O familiar mío, en otras reencarnaciones?
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jueves, 05 de junio de 2008 |
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Por/Julio Fajardo Sánchez
 El garbo es sinónimo de gallardía que consiste en el buen aire y disposición del cuerpo; por eso es propio de toreros, que componen con arte la armonía de sus hechuras, congelando sus posturas escultóricas, en un instante mágico, para el delirio de los aficionados.
También debe existir una belleza de la desproporción, de aquello que pierde el ritmo y el compás, de lo asimétrico, de lo desgarbado, de lo que se desmorona por su inconsistencia.
Pero hay una situación en la que, pretendiendo inmortalizar el gesto, el garbo se desploma aún manteniendo el ademán estereotipado de la figura convencional. Un ejemplo de esta condición somática era Panchito.
Panchito saludaba en el ruedo de su ciudad como un torero brindando al tendido, pero la firmeza de su garbo se descomponía temblorosa, como una marioneta a la que se le aflojan las cuerdas. Justamente en eso consistía su estética.
Con una boina por montera, una mano apoyada en el costado y la otra levantada,como mostrando un estoque con forma de vaso de vino, lanzaba un alirón para enervar a los seguidores del equipo mitológico de su ciudad, el que jugaba en el jardín olímpico de las manzanas de oro.
- ¡Arriba Hesperiditos! gritaba desgañitándose al compás de una especie de carraca, cuyo sonido lograba emitir desplazando la dentadura superior sobre la inferior. emulando la danza macabra de Camile Saint-Saens. Su grito iba seguido de una mueca horripilante que consistía en regañar los ojo y ladear su boca, con las encías apretadas, terminando con un trazo oblícuo y doloróso que cruzaba su cara; anuncio de la subida de concentrados efluvios alcohólicos que, como hacen casi todos los borrachos, intentaba atenuar un con repeluz.
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viernes, 23 de mayo de 2008 |
Por/Julio Fajardo Sánchez
Barrilete era gordo y rechoncho como un pequeño barril de aguardiente, pero como, a la vez, era asiduo del culto báquico, es decir baquilano en campos de vides exprimidas y devoto de sus fermentos, no se sabía bien si su sobrenombre tenía que ver con el recipiente o con su contenido. Parecía un tentetieso, lastrado por un depósito alcohólico en forma de pera, como un pesaleches, al que el centro de gravedad se le situaba por debajo de la cruz de sus pantalones. No obstante su condición estable, Barrilete debió pendular más de la cuenta a tenor del aspecto machacado. de su nariz, que había hecho de punchingball de esquinas y pretiles, de jambas y parapetos, en la ceguera de su dramatico retorno; un calvario de interminables e insalvables cortapisas, una carrera de obstáculos de elevada dificultad. Pero Barrilete, también haciendo honor a su nombre, parecía evocar, en su cabeza destartalada, la presencia de un cielo violeta en el que revoloteaban lucidas cometas de colores. Porque, entre eructo· y eructo se le podía entender alguna frase en francés macarrónico o aisladas alusiones al método de cálculo de la raiz cuadrada; que hacía con elegantes modos de maitre d'hotel, lo primero, y con evidentes muestras de migraña, lo segundo. Esta era su dignidad, que hacía sospechar dé una pretérita y ordenada educación en el Instítúto; cuestión que, en su época, no era tan frecuente como para nutrir desde allí a la tropa de borrachos oficiales. El francés ininteligible de Barrilete llamaba poderosamente la atención de los asiduos de las ventas que frecuentaba, porque él lo lanzaba al auditorio con la seguridad del que habla a los portugueses, que lo escuchaban incrédulos y asombrados como si se tratara de un niño de Francia. |
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viernes, 16 de mayo de 2008 |
Por/Julio Fajardo Sánchez 
Hay personas que, llevan en su carácter una disposición natural de servicio a los demás. Este era el caso de Juan Ríos Tejera, cuya condición voluntaria era compartida también por sus hermanas Laureana y Olegaria.
Juanito aparecía como organizador y ejecutor de los programas de las fiestas, llevaba a cabo la promoción de deportes minoritarios como el tenis de mesa o el ajedrez, hacía de speaker improvisado para anunciar una cabalgata, un desfile de carrozas o un concurso de mises, al que asistirían, según su verbo disparatado, "señoritas bellamente enjaezadas" (como el ganado en la Feria de Sevilla)
Pero la niña de los ojos de Juanito era el Club Baloncesto Canarias, al que asistía como delegado, como utillero, como secretario y como lo que hiciera falta. Su afición le hacía intentar tiros desde más allá de la línea de seis veinticinco, inexistente en aquellos tiempos, donde el balón, casi del tamáño de su cabeza, salía desde la altura de sus rodillas para describir la necesaria parábola hasta la cesta.
Juanito andaba siempre dispuesto a la ayuda desinteresada, más con apoyos espirituales y morales que dinerarios. "Querido amigo: -decía- mi corazón está contigo pero mis posibilidades económicas no me permiten ayudarte". De aquí, con seguridad, viene le origen de la Peña de los Corazones, que Juanito animó hasta el día que nos dejó para siempre.
Juanito aguantaba bromas y capirotazos mientras atendía con toallas y jaboncillos en las duchas del Club de Baloncesto; su canción bajo las alcachofas lluviosas era un intento de "Dragones del Rey" ejecutado con tesitura engolada, rechazada cientos de veces por Manuel Hernández para formar parte de alguna de las cuerdas del Orfeón La Paz.
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jueves, 15 de mayo de 2008 |
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 ...“Serían próximamente las cuatro de la tarde de anteayer, cuando hasta nuestra habitación, llegaron el ecos de grandes gritos, llantos y amenazas.
Sospechamos que algo grave ocurría en la calle, y nos asomamos á la ventana de nuestra casa, las que para nosotros quedaron en aquellos momentos convertidas en magníficos palcos, desde donde presenciamos una atrayente función”…
La Información 17 de mayo de 1916
Un aplauso
La sangrienta riña terminó gracias á la oportuna intervención de la policía. No podemos menos do tributarle de esta vez un aplauso.
El cabo de la Guardia municipal D. José Bothencourt acudió desde los primeros momentos, costándole grandes esfuerzos el poder restablecer la tranquilidad, pues era solo uno y más de medio centenar, con mujeres y todo, los beligerantes.
Cuando vimos dar el primer palo, ya el Sr. Bethencourt, se encontraba metido en el lio procurando deshacerlo. Milagro fue que entre tanto bariscasito, no alcanzó alguno.
También inmediatamente apareció el guardia Juan González el que eficazmente ayudó al cabo, también a los pocos minutos, se presentó en la calle que el miércoles quedó convertida en hervidero, el inspector Sr. Cañibano Soto.
Ha sido una de las pocas veces en que la policía ha sido oportuna. Nuestro aplauso, pues gracias á la intervención, no ocurrieron mayores desgracias.
Heridos
Por personal de la Cruz Roja fueron conducidos los heridos que quedaron sobre el campo al Hospital de Dolores.
Los más graves fueron tres: Gregorio Hoyos Abreu, da 35 años, vecino de la avenida de San Diego y conocido por “ El Faragon” fue uno de los que mas leña alcanzaron, todo ensangrentado ingreso en el Hospital donde estuvimos hablando con él y nos dijo que fue el que corrió tras el primer fugitivo y al que primero agredieron, Presenta varias heridas y magullamientos y una gran grieta en la parte frontal superior en la cabeza. La policía le recogió un cuchillo, que sacó á relucir, así como también fue recogido otro á uno de sus compañeros, Tomás Morales y Pérez, como de unos 50 o 60 años, vecino de Barbado, curado de una herida en la cabeza, presentando también algunos lunarcitos por demás partes del cuerpo.
Su mujer alcanzó también un fuerte golpe en una muñeca, un hijo suyo, Pablo Morales Hernández, de 25 o 30 años, fue también de los más halagados por los golpes. A este lo vimos varias veces tendido en el suelo, durante la acción, pareciendo cadáver. Presenta una buena herida en la parte superior frontal de la cabeza.
Estos tres nos dijeron en el Hospital que “El Farangón” fue el que le causó las heridas que presentaban y “El Farangón”, á su vez, afirmaba que aquellos también le habían agredido.
Los heridos fueron muchísimos más, pero todos se escondieron huyendo algunos por las calles do Herradores y Chávez, también entre las mujeres hubo algunas heridas.
Detenidos
Por la policía fue detenido José Hernández, de Valle de Guerra, y que es tras el que corría “El Faragón”.
Las causas
Ignoramos á ciencia cierta cuales fueran las causas de la riña, pero según nos dijo “El Farangón”, éste tomó con una vaca que guiaba por el puente mismo de San Juan, y al recularle la bestia, se vio agredido por José Hernández, corriendo luego tras él, y ya no supo mas sino que tres hombres le daban palos.
Por su parte, dicesenos que el José Hernández agredió al “Farangón” por haber este pretendido, pasando por el puente, manosear á una de las mujeres familia amiga del detenido.
Sea de todo ello lo que fuere, el Juzgado se encargará de esclarecer las causas de una cuestión que tanta alarma produjo.
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jueves, 15 de mayo de 2008 |
Por/ Julio Torres Santos
La Infomación
“Serían próximamente las cuatro de la tarde de anteayer, cuando hasta nuestra habitación, llegaron el ecos de grandes gritos, llantos y amenazas. Sospechamos que algo grave ocurría en la calle, y nos asomamos á la ventana de nuestra casa, las que para nosotros quedaron en aquellos momentos convertidas en magníficos palcos, desde donde presenciamos una atrayente función”. Estacazo y al suelo“Por la calle de San Juan regresaban de le fiesta de San Isidro, del Chorrillo, numerosísimos romeros, cuando al llegar frente á nuestra, puertas y ventanas, sin que de momento supiéramos el porque, vimos que un hombre corría, en dirección á la calle de Herradores, y que era perseguido por otro, todo ensangrentado gritando. El fugitivo pudo al pronto huir, pero otros quo corrían tras el perseguidor, al llegar a el propináronle una monumental paliza, no obstante estar herido. La batalla entonces se generalizo, y unos á otros propinaronse sendos garrotazos sonando en sus maltrechas cabezas los palos y bastones al golpear y hacerse añicos. Hubo momentos en que algunos combatientes rodando por el suelo, recibían estacazos, se levantaban luego, los daban ellos, y volvían á caer magullados por tanta leña y trompazo. Cuando más enconada era la lucha, algunos de ellos sacaron á relucir sus puñales, pero tuvieron á bien volverlos á las vainas, gracias á la intervención de la policía.” Las Mujeres
"Numerosas mujeres, hermanas, hijas y esposas do los beligerantes, esgrimiendo buenas varitas, propinaban cada palo, sin compasión alguna, que daba gusto. la función
Para los espectadores como nosotros, la función fue soberbia. La calle de San Juan, llena casi instantáneamente de romeros, combatientes y curiosos, presentaba un buen golpe de vista, como creernos que jamás se haya visto.
Era un verdadero campo de batalla, por donde los palos llovían como únicos proyectiles.
Una jovencita, en uno do los momentos de mayor confusión, recibió un garrotazo en sus pechos, el que le hizo rodar por el suelo.
Levantada de él, paragua en alto, arremetió hecha una furia contra el primero que encontró al alcance de sus garras".
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viernes, 09 de mayo de 2008 |
Por/Julio Fajardo Sánchez
 La Laguna es una ciudad que, recogiendo en su censo a una diversidad de actividades gremiales, incluye también, entre ellos, al gremio de los señores, integrado por propietarios, rentistas, clérigos segundones o bastardos, holgazanes y botarates. El gremio de los señores está incrustrado dentro de los compuestos por el resto de menestrales, existiendo un pacto secreto entre ambos grupos por el cual el respeto mutuo siempre queda garantizado. Hay aquí una especie de recreación andaluza en el trato entre las clases, en contraposición con lo que pudieramos entender como tradición catalana. Aquí se concede el tuteo en más ocasiones de lo que podría reconocerse como extraordinario, se visita en la enfermedad y en el duelo, y hasta se puede apadrinar a un hijo, aunque luego se sea un rácano a la hora de recompensar adecuadamente una tarea que se contrata con franqueza y sin exceso de protocolo.
La corriente catalana produce, por contra, un severo distanciamiento a la vez que garantiza una satisfacción económica justa y un orden canónico en el cumplimiento de las contraprestaciones. Todo ello sin que lo parezca y con las salvedades oportunas.
Este continuo trasvase entre caballeros y gentes del pueblo llano ha hecho que multitud de artesanos hayan sido tratados como señores y gran número de señores, en la derrota más rotunda de su autoestima, se reconozcan como auténticos mendigos. Es por eso que en La Laguna, con frecuencia, el reconocimiento del señorío más tiene que ver con !a condición personal que con el nacimiento.
Maestro Pepe Cartaya llevaba la maestría de su señorío en el bien ganado título que anteponía a su nombre; todo ello por saber combinar adecuadamente su seriedad con su simpatía, su trabajo afanoso con la sana diversión y, sobre todo, por saber entonar con la finura de un concertante, que también en ésto era maestro, la riquísima gama de cantantes que constituyen nuestro folcklore. La originalidad en el fraseo de sus interpretaciones, con ese sello académico que el lagunero imprime a la música popular tan distinto y distante de otros estilos que más se asemejan a los prácticos y directos voceos que las vendedoras de chicharros lanzan al aire para acreditár sus productos se encuentra viva hoy, por ejemplo, en las magníficas irterpretaciones de Dacio Ferrera, un pariente que le acompañaba de niño, timple en mano, escuchando y aprendiendo.
Cartaya era todo un maestro, firme y seguro de sí mismo, como esos hombres que la colectividad elige como mascarones de proa que indican el norte en la singladura de sus bajeles. La seguridad estaba asentada en la profundidad de sus convicciones, por eso, se cuenta de él que estando en el frente de Madrid, en aquel largo impasse en que la falta de provisiones militares convirtió a nuestra guerra civil en una dramática fiesta, protagonizó la siguiente anécdota.
Sin pólvora ni munición, los rojos y los nacionales se complementaban en sus carencias y así, donde no había cerillas había cigarros y donde no había café no existía el azúcar y al contrario. En aquella guerra de Gila, donde se jugaba al fútbol con el enemigo y se cerraban los frentes al atardecer, Cartaya fue requerido por un paisano que estaba en el bando contrario, aparentemente mejor provisto.
Pásate Cartaya- le gritó desde la trinchera.
y Cartaya, con la seguridad de quien pisa terreno firme le contestó:
-¡Como quieres que me pase si llevo Tres y Perica!
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sábado, 03 de mayo de 2008 |
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Por/Julio Fajardo Sánchez
Alberto el de las medallas tenía una alto sentido del civismo. por eso terminó sus días convertido en el semáforo de La Laguna. como una denuncia continuada a la carencia tradicional de tales artilugios para la regulación del órden circulatorio. Tal orden puede surgir del caos controlado o del secretó pacto colectivo que fía a la intuición, la improvisación y la aplicación directa del derecho natural, la salida airosa del atasco. tal como se produce, por la imposición de la ley de la costrumbre, en la Plaza de la Estrella de París; pero en el caso de La Laguna podía considerarse más una dejación que un riesgo calculado, y una demostración de ello estaba en la especial dedicación que Alberto ponía para eficaz solución. en lo que estuviera de su mano, de un problema tan serio, tan moderno y tan inquietante. Alberto se apostaba en esquinas estrategicas y allí ejercía de agente estampillado, avalado, ya que no poseía otros atributos que le pudieran investir de autoridad, por sus medallas de hojalata. Algunas chapas de bebidas refrescantes, -precedente inmediato de las que usan los actuales guardacoches: interesados individuos que alternan el cuido con el descuido acompañado a la medalla de la Milagrosa o a una advocación de San Vicente Paul, colgando de su chaqueta recordando aquellas otras que predían del flamante uniforme de D. Anatolio y que hicieran escribir a Verdugo sus ingeniosos versos de:
Ayer te ví, estabas bello. Del ombligo al cuello cien cruces, al cinto espada; quincalleria dorada y seriedad de camello. Total:nada
Pero Alberto no dedicó toda su vida a velar por el orden ciudadano ni a ejercer su especial.cortesía callejera, utilizando el original piropo de "encantadorita" cuando se dirigía a las jóvenes pipiolas que alegraban la vida universitaria de la ciudad de su época. Alberto, antes del tráfico, fue sotasacristán de la iglesia de San Agustín, la iglesia más grande, más popular, más acogedora y simpática de La Laguna. Allí ejercía su oficio devoto casi con el mismo esperpento con el que más tarde luciría su medallero variopinto. La sotana le colgaba diez centímetros sobre los tobillos, y en su declinación rabona dejaba ver unas canillas escuálidas asomando sobre unos calcetines remetidos en sus zapatos acartonados. El roquete, por contra, estaba pensado para dos tallas mayores que la suya, de tal forma que le daba el aspecto de estar embutido en una cortina de encajes; y si vestía una sobrepelliz las mangas le colgaban por debajo de la rodilla. Alberto era visible en su menester de acólito desde toda la iglesia, pues San Agustín tenía el presbiterio situado sobre una grada elevada, la de más altura de las iglesias de La Laguna, debido seguramente a su nombre original: del Espíritu Santo, imaginado en posiciones más altas que la del santo obispo de Hipona, fundador de la orden que residía en el convento-universidad adyacente al templo.
 Torre del convento de S. Agustín Allí, Alberto era práctico en el manejo de las vinajeras y en el traslado de misales, aunque siempre existieron dudas sobre el riguroso latín con que contestaba al oficiante mientras ayudaba a la Santa Misa, menos mal que a los ojos de Dios el sacrificio era válido de cualquier forma porque lo que cuenta es la intención. A cambio, los Padres Paules le proporcionaban alojamiento y manutención. Llamaba la atención su extrema seriedad. que se acentuaba al cargar la manga de la cruz, en clara competencia con Miguel el Burro descansando sobre su cabeza pelona la de la Santa Iglesia Catedral.
De estas obligaciones quedó manumitido tras el desgraciado incendio que destruyó a San Agustin, convirtiéndola en un desolado esqueleto arquitectónico que reposa como ruina romántica en el centro de La Laguna y en las acuarelas de Raul Tabares. A partir de este momento Alberto pasó a la calle, a su función ciudadana; más importante, si cabe, que la de Paco Zuppo, en la vecina Santa Cruz, que, por menos, fue condecorado por su Ayuntamiento. El pobre Alberto murió después de muchos años de entrega al servicio público sin que el Ayuntamiento hiciera algo para convertir en realidad alguna de las medallas que lucía sobre el pecho; pese a la suplencia que realizaba, con el desinterés y altruismo propios de su alma buena, disfrazada de severa seriedad cuando intentaba imponer rabioso sus ordenes tajantes a conductores y peatones, con más energía que la de los agentes de la autoridad pero rematando la jugada con una sonrisa amable, inusual en quien lleva uniforme en lugar de las ingenuas medallas de Alberto, que en gloria esté.
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sábado, 26 de abril de 2008 |
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 Por/ Julio Fajardo Sánchez Don Domingo Verdugo disponía de unos "saludas - con los que comunicaba a las personas interesadas en su proceso de desdoblamiento los prodigios que en él se producían. Tamaño cuartilla, debajo del "se comunica" escribía un texto sintético y expresivo del concreto fenómeno objeto de descripción. Lo hacía con una máquina de escribir, que para su época no debería ser muy antigua, pero que demostraba la teoría, hoy ciertamente comprobada, de que todas las Underwood cojeaban de alguna letra o las imprimían con una intensidad escasamente uniforme, independientemente de los años de uso.
Esas máquinas, las mismas- que hicieron exclamar a don Alonso cuando conoció la primera: "ya se acabaron las faltas de ortografía", depositaban la calidad de su escritura en la habilidad y práctica del mecanógrafo. Su mecanismo, como el de los aviones, era inmejorable y seguro, por lo que cualquier irregularidad se debía generalmente a fallos humanos. Su teclado obedecía a la presión de los dedos como si fuera un piano, por eso, para que el escrito fuera perfecto había que parecerse a Rubinstein, y don Domingo Verdugo no se le parecía en nada.
Don Domingo adornaba sus "saludas" con una divisa añadida al margen, consistente en un trozo delgado de cinta de seda cuyo color distinguía a sus tres personalidades.
Posiblemente el artefacto fuera el mismo con el que su hermano Manuel escribía sus "Burbujas", en el escritorio de la Plaza del Adelantado; versos dispuestos a viajar a "La Oficina", para ser inmortalizados en sus paredes en penumbra, y hoy leidos con la misma devoción con que se contemplan los bisontes en Altamira, si es que se puede. Todos los recuerdos eran más cercanos a Manila, quien sabe si víctima del hechizo de alguna "babailana", que debidos a la presencia, dudosa por otra parte, del espíritu jesuítico de José de Anchieta.
Don Domingo contaba en uno de sus "saludas" cómo llegando una tarde a su casa encontró a un joven caballero lagunero enamorando en una ventana de la casa de su vecino el Marqués. Como estaba invisible desde la calle, el caballero no se había percatado de su presencia, no así su novia que, desde la ventana le decía:
- ¿Cómo es que no saludas a don Domingo Verdugo?
y él le contestaba:
- No veo a don Domingo ni a nadie.-
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