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domingo, 02 de marzo de 2008 |
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Por/Pedro R. Gutiérrez Hernández
 Santa Marta Sevilla
¿Cómo fue, es y... será nuestra Semana Santa? Ante todo, considero necesario aclarar que cuando me refiero al término "Semana Santa", y específicamente en el presente artículo, lo hago en relación a los cultos externos de la misma, es decir, los desfiles procesionales y no me refiero a los cultos internos, donde la liturgia está definida según criterios de la jerarquía eclesial y, lógicamente, no considero que pueda ser objeto de comentario o debate desde esta página. A esa Semana Santa externa es hacia donde lanzo la pregunta de arriba. Pregunta que surge espontáneamente en frecuentes tertulias y/o discusiones cofrades, pues es un hecho que preocupa.
Creo que nos encontramos en un momento de auge y que si somos capaces de encauzarlo adecuadamente, lograremos desarrollar una potencialidad que nos sorprendería positivamente, pero si nos encorsetamos en actitudes cerriles y de escasa visión, corremos el peligro de dar al traste con tantas ilusioncs, empeños, ganas, trabajos y esfuerzos.
Mucho se ha dicho del estilo de nuestra Semana Mayor, algunos opinan que es castellano, otros la ven más bien ecléctico, como la propia cultura canaria, otros parecen desear que fuera andaluz (¿o debería decir sevillano?). Con relación a esto último, me siento en la obligación de hacer las siguientes puntualizaciones: ni la Semana Santa sevillana es tan bullanguera (por aquello que allí lIaman la bulla), ni la castellana es tan recogida. Para quienes lo duden les sugiero que vean el procesionar de cualquiera de la mitad de las hermandades hispalenses, llamadas serias o de silencio (Amargura, Amor, Santa Marta, Vera Cruz, Quinta Angustia, Valle, Pasión, Gran Poder, Calvario y Silencio, entre otras), en medio de una masa de más de un millón de personas. Y, por otro lado, vean la procesión de las turbas o los borrachos en la madrugada del Viernes Santo de Cuenca.  Las Turbas Cuenca Pero volviendo al tema que nos ocupa: hace un par de años, disfrutando de la Pre-Semana Santa sevillana, comentaba con una hermana de la Vera Cruz, el debate existente sobre cuál debería ser nuestro estilo y me contestó: deberían indagar en su pasado y, en base a ello, desarrollarse hacia el futuro. Aquello me dejó pensativo y aún sigo pensando al respecto.
Quizás Ana, ese es su nombre, tenga razón y lo primero es conocer más y mejor cuál es el pasado de nuestra Semana Santa. La literatura al respecto no es tan escasa como poco difundida y asequible (interesante tarea a desarrollar por una vocalía de propaganda de la JHC). Miremos hacia atrás, analicemos el presente y caminemos hacia el futuro, con una mentalidad abierta y receptiva, ¿qué hay de malo en que miremos al exterior para aportar valores que, una vez adaptados a nuestra idiosincrasia, mejoren y enaltezcan nuestra celebración externa de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo?.
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domingo, 02 de marzo de 2008 |
Por/ Carlos García García
 Procesión 1647 Representaciones teatrales y Monumentos.- El teatro religioso fue el primero que existió en Canarias, estando constituido por loas de Navidad, Epifanía y Resurrección. La representación cuando no se realizaba dentro del templo, tenía lugar en la plaza pública y junto a las iglesias.
Se tiene noticia de que en Junio de 1585, un mandato del Obispo D. Fernando de la Rueda imponía "...que las representaciones que se acostumbran hacer en las iglesias el día del Corpus Christi y de Navidad y Sábado de Resurrección, se prohíban de celebrar previamente sin ser vistas por mí y un teólogo.”
De éste importante documento se deduce que existieron representaciones dramáticas en el siglo XVI en la Semana Santa.
También Núñez de la Peña cuenta que en la Plaza de San Miguel se hace el paso de la mujer Verónica cuando limpió el rostro a Nuestro Señor y cuando Nuestra Señora lo encontró, y también existe noticia de Lope de la Guerra que cuenta la función de bajar al Señor de la Laguna al que concurre mucha gente, así como a besar los pies del Señor, como a tocar rosarios.
 Mujer de Peineta 1806 Por tanto son estos descendimientos o el paso del encuentro, formas de representaciones teatrales y que además fueron prohibidos por el Obispo Servera en 1776 por considerarlos irreverentes y porque en los mismos había mucho desorden.
Noticias procedentes del Diario de Juan Primo de la Guerra señalan, en 1802, Viernes Santo en La Laguna, que la procesión del Santísimo Cristo salió hacia la iglesia de Santa Clara y al llegar a San Francisco se realizó la función del descendimiento, por lo que entonces ya estaban restaurados. Antes, el 13 de Abril del mismo año, Lunes Santo, anduvo la procesión de la Humildad y Paciencia, y la del Señor de la Columna el Martes.
Era costumbre en la isla, y sigue siéndolo, el colocar los Monumentos en la Capilla mayor de los templos durante los días principales del Jueves y Viernes Santo.
En Santa Cruz fueron las parroquias de la Concepción y la de San Francisco junto con la del Pilar, las que rivalizaban en belleza y majestuosidad, y fueron proyectados, como nos dice Pedro Tarquis, con la idea de figurar en varios telones, un templo mucho mayor, mas suntuoso y arquitectónicamente con materiales mas ricos que los empleados en las fábricas de las parroquias y templos reales, haciendo creer al visitante encontrarse y transportado ante monumentos mas ricos y famosos similares a otras capitales europeas.
 José Luján Pérez En La Laguna y Orotava también fueron importantes, hasta el punto de trasladar aquí al afamado escultor de Gran Canaria José Luján Pérez para que los copiara y reprodujera en otros lugares. Se dejaron de hacer siendo Obispo de la Diócesis Nivariense Fray Albino, no pudiéndose contemplar hoy día como antaño. Juan Primo de la Guerra nos ofrece en su “Diario”: Ayer, Viernes Santo, 17 de Abril de 1802, por la noche, bajamos a Santa Cruz con el fin de ver los Monumentos y gozar la célebre función del Retiro, que se celebra en la parroquia y en la iglesia del Convento de San Francisco. Estos Monumentos representan un magnífico tabernáculo precedido de columnas y bóvedas, resultando su principal efecto las iluminaciones”. Hoy en día y en franco desuso, aún podemos contemplar los Monumentos que se realizan en parroquias de La Laguna con la plata que se conservan en ellas, pero que no tienen que ver con lo que he referido, no conociendo que fue de los primeros y en que lugar se encuentran. |
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sábado, 01 de marzo de 2008 |
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Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna
Domingo 2 de marzo
A las 11,00 horas
Celebración Eucarística con Bendición e imposición de medallas a los nuevos Esclavos Animación litúrgico- Musical: Coral Polifónica del Círculo de Amistad XII de Enero bajo la dirección de D. Salvador Rojas González
A las 12:30 horas
Clausura de los Días de Cofradías
y Concierto la Banda de Guerra Nº II de la Brigada de infantería Ligera de Canarias al mando del Subteniente maestro de banda, D. Miguel Pitalua Ballesteros |
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sábado, 01 de marzo de 2008 |
Por/Fidel Campo Sánchez
 Foto. La Laguna Ahora La Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, ha organizado con carácter especial, un solemne Vía Crucis (del latín Camino de la Cruz) para celebrar el ciento cincuenta aniversario de la inauguración del actual Calvario de San Lázaro. Este acto ha tenido lugar el sábado día veintitrés de febrero actual con la participación de numerosos fieles de las Parroquias de San Benito y San Lázaro de La Laguna. El Vía Crucis es, entre las devociones varías y después de la Santa Misa y del culto a la Eucaristía, un acto de piedad y de fervor de los fieles, que la Iglesia católica ha enriquecido con numerosas indulgencias. Se gana una indulgencia plenaria cada vez que se practica, otra plenaria si el mismo día en que se hace una o una serie de diez dentro del mes, se recibe la Comunión. Los que, imposibilitados de recorrer las estaciones, lo practican con un crucifijo bendecido al efecto, pueden ganar las mismas indulgencias, en este caso deben rezar veinte padrenuestros, avemarías y Gloria Patri. El Vía Crucis salió a la calle en la antigua Cruz en la que procesionó el Cristo del Calvario en el año 1977, donada por los fundadores de la Cofradía, José Antonio Rodríguez Felipe, José Antonio Afonso del Castillo y Rafael Ramos Molina. Esta Cruz ya no sale y se utiliza para su adoración en la tarde del Viernes Santo. |
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sábado, 01 de marzo de 2008 |
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Desde que fuera fundada por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, La Laguna ha llegado a atesorar un gran numero de iglesias, conventos, palacios, rancias casas señoriales, balcones y ajimeces rematados por orgullosos verodes,... a lo largo de calles, rectas y largas unas, angostas y tortuosas otras. Todos estos elementos otorgan un marco particular a su Semana Santa, contribuyendo a conformar su espíritu. La Semana Santa convoca a los habitantes de esta ciudad, vetusta y sabia, en celebración vivenciada de estética y sentimiento. Es una manifestación religiosa popular que lleva la carga secular de la Historia, de lo religioso, del arte, de lo afectivo, entretejidos todos a modo de complicado ensamblaje.
En este suplemento a partir de este Domingo IV de Pasión vamos a ir deshojando y desmenuzando los factores que han condicionado la existencia de la Semana Santa tal como la podemos hoy contemplar, vivir y sentir.
No surge la Semana Santa por generación espontánea. Para la persona extraña al mundo de las cofradías, se inicia en la mañana del Domingo de Pasión, cuando los herrumbrosos goznes de las puertas chirrían para liberar el intenso aroma a incienso que comienza a envolver la ciudad, apoderándose hasta de sus más recónditos rincones. Cuando resuenan solemnes sobre el suelo las llamadas de vara del maestro de ceremonia, los primeros cofrades empiezan a procesionar por las húmedas calzadas laguneras.
Sin embargo, ese inicio viejo y nuevo, repetido y renovado cada primavera, es producto de un vivir de todo un año, de un quehacer diario, de un trabajo continuado. De ahí que en Semana Santa en La Laguna dediquemos una sección a los diferentes maestros y artesanos que hacen posible esta conmemoración. El imaginero, el orfebre, el bordador, los que trabajan la cera y los que embellecen los tronos con artísticos adornos florales tienen su espacio particular en esta obra.
La cofradía en la calle es también el resultado de una dedicación constante, de una convivencia entre cofrades, de proyectos realizados, de ilusiones para el próximo año, de una preocupación y de una inquietud que se han ido destilando a lo largo del año, día a día. Durante dos semanas desfilarán ante nosotros los cofrades vestidos con su hábito correspondiente, cuya forma y color conlleva dictados de la historia o vinculaciones muy singulares de cada cofradía; incluso algunas de las ricas insignias son de difícil interpretación para un profano. Pero los pasos acaparan, sin duda la atención, tanto de los laguneros como de los foráneos. El paso de la imagen del Cristo, y el paso con la imagen de la Virgen mostrarán el refinado gusto artístico, la elegancia del adorno, el bordado, la orfebrería, la cera y las flores, envuelto todo, en peculiar combinación, en el olor de las nubes perfumadas del incienso que se quema y en el aroma de las “santasnoches” de la Vega. |
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martes, 26 de febrero de 2008 |
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20:30 horas Sala de Juntas de la Esclavitud
D. José Arenas Sabán, Superior de los franciscanos de Mérida y párroco de los santos Servando y Germán, Superior-Rector del Santuario del Stmo. Cristo de La Laguna en el periodo 1992-2001,
Pronunciará una conferencia sobre: “ La Fraternidad y las relaciones interpersonales en las cofradías ”
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lunes, 25 de febrero de 2008 |
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 “El Cristo de La Laguna” José Vicente de Buergo y Oraá
«CELEBREMOS LA PASCUA DEL SEÑOR» Francisco Glez. de Aledo y Buergo ESCLAVO MAYOR Hermanos Esclavos: En el lenguaje común es para todos la Semana Santa. Para los cristianos, esta semana es de verdad santa, porque en ella conmemoramos la muerte redentora de Jesús. Para todos aquellos que creemos y tenemos fe, es importante preguntarnos en alguna ocasión como estamos dispuestos a vivir la Semana Santa de este 2008. En nuestra sociedad actual, cada vez mas secularizada, es necesario recobrar el auténtico significado y razón de sus expresivas celebraciones eclesiales, para que todo no se convierta simplemente en unos felices días de vacaciones, en meras practicas devocionales, o simplemente, en una mera contemplación de las bellísimas tallas y pasos que tenemos en Agüere, como la de nuestro queridísimo Cristo Lagunero. La Semana Santa no debe ser solo una exaltación de los sentidos, aunque tenga cierto componente sentimental. Después del Domingo de Ramos viene el Domingo de Resurrección, y hoy quisiera resaltar, como hago en el título de esta modesta reflexión, la necesidad de celebrar la Pascua del Señor. La Resurrección de Jesús, tras su pasión y muerte en la Cruz,es el hecho mas importante de toda la historia Cristiana, la historia de la salvación. Por eso, aunque recordemos durante la Semana todo el inmenso dolor que se concentra en la pasión y muerte de Jesús, el cristiano encuentra verdadera justificación en la redención. Por tal razón, como nuevo Esclavo Mayor, me permito invitarles a celebrar con verdadero sentido Cristiano esta Semana Santa en nuestra querida Laguna. La Esclavitud del Santísimo Cristo tiene necesariamente que dar ejemplo, debemos manifestarnos sin rubor alguno, sentirnos en definitiva orgullosos de pertenecer a esta Venerable Institución, que este año celebra además el Centenario de la concesión del titulo de Pontificia, otorgado por Su Santidad S. Pío X, el día 15 de febrero de 1908. Acompañemos todos de verdad a nuestro Cristo en la fría madrugada del Viernes Santo y humanicemos en la medida de nuestras posibilidades la pasión. Tratemos de no olvidar esa otra pasión de nuestros días, que tiene rostro en la injusticia, la desigualdad, la violencia, el hambre y tantas otras lacras que asolan nuestra sociedad. Los días de la Semana Santa son una buena oportunidad para tratar de vivir intensamente unos acontecimientos que tienen mucho que ver con nosotros mismos y que nos ayudan a profundizar en la verdad y la riqueza de nuestra vida. Con la Pascua se olvida el luto, el dolor y el pesimismo de los días que preceden. Valoremos de verdad que Jesús luchó por cambiar el mundo, luchó solo con su ejemplo y con la palabra; vino a renovar la doctrina, a actualizar las enseñanzas. Los días que se acercan son días santos y deberíamos vivirlos como tales, sin dejarnos dominar por la comodidad o la indiferencia. Alegrémonos con la Pascua y seamos de verdad coherentes. Que el Santísimo Cristo de La Laguna nos ayude a reflexionar a todos, a saber vivir, a perdonar, a dar ejemplo cristiano en todo momento y que nos permita disfrutar de la Pascua de Resurrección. Un fraternal abrazo para todos y feliz Pascua.
PROGRAMA DE ACTOS DEL REAL SANTUARIO DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA LAGUNA |
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lunes, 25 de febrero de 2008 |
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Por/Julio Torres Santos
En la cercana torre de la parroquia matriz, cual vigía siempre alerta y protectora, su preciso y diligente reloj hacía sonar el carillón que, puntualmente, anunciaba la media hora del mediodía. Eran, pues, las 12:30 del tercer domingo de cuaresma en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna.
Transcurría una mañana soleada y fría. Para los foráneos esto es, sin duda, una contradicción; para los laguneros y laguneras significa que la mañana era muy típica de nuestro invierno: soleada en el naciente y fría en el poniente, sobre todo si la sombra del poniente la aportan las antañonas techumbres de tea y teja árabe donde florecen, orgullosos, nuestros peculiares verodes. Tiempo, en suma, que, sabemos, presagia lluvia. Lluvia que no se hizo esperar, esparciendo sus gotas, afortunadamente tímidas, sobre el atrio del Santuario del Santísimo Cristo.
Por eso, conocedor de nuestra distintiva climatología, el público allí congregado, no se amilanó y esperó que comenzara el concierto. Éste se integra en el programa de actos que la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna tiene preparados para la Semana Santa de 2008. Una meritoria iniciativa que, con casi dos lustros de existencia, podemos considerar ya tradicional en la anatesala de nuestra Semana Mayor.
Observados por la vigilante espadaña, bajo el protector dosel que extienden los brazos de nuestro Crucificado Moreno, escuchamos las primeras notas de la primera marcha. Nos envolvían las piedras del aquél Santuario que comenzara a levantarse, con carácter provisional y bajo los auspicios del P. f. Antonio Tejera, allá por el año de 1814 y que desde el 13 de septiembre de 1822 acoge al Santísimo Cristo de La Laguna. Nos habían dado la bienvenida el Esclavo Mayor y, ¡cómo no!, la tan preciada hiedra de los soportales.
Para más regocijo de los laguneros y laguneras, interpretaba las marchas procesionales la Banda Sinfónica de “La Fe” de San Cristóbal de la Laguna, heredera de aquélla tan querida y evocadora que se fundara en 1904.
Dirigida por D. José Antonio Cubas Delgado, la Banda Sinfónica “La Fe”, interpretó las marchas procesionales Expiración (José L. Peiró), Nuestro Padre Jesús (Emilio Cebrián), La Madrugá (Abel Moreno), Sentimiento Cofrade (Martín Salas), Hermanos Costaleros (Abel Moreno) y Sevilla llora (Ginés Sánchez); así como las marchas fúnebres Mektub (Mario San Miguel), Amarguras (Manuel Font y de Anta) y el Juicio Final (Vicente Terol), que clausuró el concierto.
Una magistral interpretación, propia de la escuela lagunera, en la que sólo cabe, a modo de crítica constructiva, una pequeña salvedad: nos hubiese gustado escuchar alguna marcha de algún autor lagunero, tal vez esa malagueña de Montesdeoca o cualquier otra de los maestros González Ferrera. |
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domingo, 24 de febrero de 2008 |
Por/Carlos García García Desde la Mesa Mota Algo más tardías son las incorporaciones de otras procesiones como las de la Piedad, que salió el Viernes Santo de 1683 desde la Concepción. En 1684 sale desde la misma iglesia lagunera y en Viernes Santo, la Piedad., y años después, la de la Magdalena el Domingo de Ramos, y la del Señor de la Columna el Martes Santo. Si tomamos las referencias de Lope Antonio de la Guerra en sus Memorias, que comienzan en 1760, podemos conocer que en siglo XVIII se añadieron dos nuevas procesiones: la del Domingo de Ramos por la tarde con la Conversión de la Magdalena y desde la iglesia de los Remedios, y la del Martes Santo con la de Nuestra Señora de la Soledad, que habiendo salido por vez primera en 1748, se le añadió el paso del Señor de la Columna en 1756. Según relata el mismo autor, el 2 de Mayo de 1777 se publicó una Real Cédula de S.M. y Sres. del Consejo, un bando público mandando lo siguiente: |
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domingo, 24 de febrero de 2008 |
En La Laguna Ahora en esta Semana Santa de 2008 haremos un recorrido por distintas localidades de Canarias. SEMANA SANTA EN GARACHICO
Por/Jesús Manuel Martín Méndez Ex-presidente de la Comisión de la Semana Santa de Garachico. Patrocinador del Paso: “La Oración en el Huerto”
El volcán de 1706 escupió lava y fuego. Destruyó el lugar de El Tanque, secó las fuentes de La Madre del Agua” que caían sobre Garachico, cegó los barrancos de Los Reyes y Hondo de San Pedro y arruinó sus parrales y moreras.
Quemó casas palaciegas, la iglesia parroquial y el convento franciscano.
Quemó los últimos hilos que unían el puerto garachiquense con Europa y América, y terminó apagando las ilusiones de prosperidad de unas laboriosas gentes.
Pero lo que nunca destruyó, ni secó, ni apagó, fue la fe de la comarca de Daute hacia el Supremo Redentor.
José Velázquez Méndez (Cronista Oficial de Garachico)
ENTRADA TRIUNFAL DE JESÚS EN JERUSALEM Cabeza, manos y pies de los talleres de Santa Rutina. La burrita está realizada en pasta de papel por el artista local Francisco Díaz Procesión de la mañana del Domingo de Ramos. La Villa y Puerto de Garachico, poseedora en el pasado del puerto más importante de la isla de Tenerife, y con un esplendor que nos habla de un rico comercio, residencia de hacendados banqueros como Cristóbal de Ponte, su fundador y de afamados artistas, hicieron de Garachico una villa floreciente en la que llegaron a existir cinco conventos: Franciscanos, Clarisas, Agustinos, Dominicos y Concepcionistas y donde las celebraciones religiosas, como la Semana Santa mantuvieron y aún conservan un sello de seriedad y prestigio. Gracias a la labor desplegada por frailes y sacerdotes y la presencia de las milicias, dieron a la Semana Santa garachiquense un matiz diferente, tanto en la liturgia del templo, como en la ceremonia de la calle. Pero a las diferentes comunidades religiosas y a las milicias, habría que añadir la labor del vecindario que a lo largo del tiempo, ha sabido alentar y mantener viva esta y otras celebraciones.
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