
El origen lagunero de los barcos romeros, que son tan populares en nuestras romerías. Barcos que iniciaron su singladura con motivo de las celebraciones en honor de Ntra. Sra. de Los Remedios, en la ciudad de La Laguna.
Las fiestas de Ntra. Sra. de Los Remedios en 1699 presentaron como novedad un castillo – situado en la esquina de la calle de la Carrera – y dos navíos movibles en carretas. El espectáculo gustó tanto que al día siguiente los barcos acompañaron a la procesión. A partir de entonces, cuenta el insigne investigador y presbítero Rodríguez Moure, el espectáculo se convirtió en número obligado en las fiestas de Valle Tabares, Las Mercedes, Valle Jiménez, San Benito, Geneto y Tegueste.
Sobre la "cama” de la carreta, privada de estacas, se montaba el barco, de cuyo casco enrejado nacían la arboladura, vergas, jarcias, velas, gallardetes y bandoleras. De la carreta y de los mozos que la “tripulaban” tiraba una pareja de bueyes guiada por el correspondiente “gañán”, acompañado de dos labradores.
La noche de las vísperas, los barcos eran conducidos a la plaza de las fiestas precedidos de una librea o especie de compañía militar cómica que, iluminada con hachones de tea, iba lanzando “rejijides”. Contribuían a aumentar la algarabía los tiros de escopeta disparados por los “tripulantes” del barco y soldados de librea. El espectáculo finalizaba con algunas escaramuzas montadas por los participantes.
Al día siguiente, los barcos acompañaban a la procesión y, terminada ésta, comenzaban las carretas, también descritas por Rodríguez Moure: