El Tiempo
|
San Cristóbal de La Laguna
|
|
|
|
Temp.:
|
22°C
|
|
Sens. Térmica:
|
22°C
|
|
Humedad:
|
69%
|
|
|
Velocidad:
|
11 km/h
|
|
Direcc.:
|
30°
|
|
Barom.:
|
1017.9 mb
|
|
NNE
|
|
Más detalles
|
|
|
|
 |
Corpus
|
domingo, 25 de mayo de 2008 |
|
Muchas de las alfombras que con esfuerzo, voluntad y, sobre todo, mucho trabajo, el pueblo lagunero ofrece al Santísimo, ya estaban terminadas desde primeras horas de la mañana. Fue una larga noche de trajín de cajas de brezo, flores y marmolina, de ajetreo incesante de artesanos, empeñados en un quehacer fatigoso, sin más recompensa que brindar sus efímeros monumentos de amor y de fe, de arte y tradición, a la Sagrada Forma. Albañiles, muchos de ellos anónimos, estimulados por sentirse orgullosos continuadores de una admirable y hermosa tradición de estética y sentimiento iniciada por sus antepasados, por generaciones de laguneros y laguneras que amaron su Ciudad, la historia y la cultura que de ella emanan, tal y como ellos y ellas lo hacen ahora. Alfombras, en fin, que han sido, son y serán, fieles y genenerosos cronistas de esa historia, de esa tradición y de esa cultura de una Ciudad con más de quinientos años sobre sus muros, calles, plazas,… Durante esa larga noche contaron y disfrutaron del apoyo mutuo, del trabajo colaborativo, de la generosidad del esfuerzo compartido… y del chocolate caliente y algunas otras dádivas alimenticias para recobrar el aliento y las fuerzas que les permitieran seguir trabajando.
Una noche en la que una caterva de gamberros destrozó, en la madrugada, algunas de estas alfombras, como la del Ayuntamiento, que fue prontamente reparada.
En este largo recorrido de fe, tradición y cultura destacamos, aunque todas ellas merecen serlo, el descomunal y espectacular pasillo del Ayuntamiento y todos los tapices de la calle del Agua. Un extenso trayecto que se logró cubrir en su totalidad, además, siendo mayoritario el uso de materias vegetales. Sin duda, un importante y destacable trabajo de recuperación para la historia del Corpus lagunero, el primero que se celebró en la Isla (1497). El Corpus Cristi siempre ha sido para los laguneros y laguneras una celebración de gran relevancia. Por eso, desde tempranas horas paseaban por las aceras de la Ciudad, Patrimonio de la Humanidad, contemplando el quehacer de los artesanos que ultimaban las alfombras. Muchos de estos artesanos eran, entonces, niños y niñas, en una nutrida participación, que hacía años no constatábamos y que garantiza el futuro de la fiesta.
También desde tempranas horas, las señoras de Cáritas ultimaban los detalles del ventorrillo emplazado en la plaza del Adelantado, para vender diversas viandas que, histórica y tradicionalmente tienen una gran acogida y demanda.
A las 16:00 horas tuvo lugar el concierto de la Asociación Musical Banda La Fe de La Laguna, el primero después de muchos años, recuperándose así una antigua tradición lagunera.
Por entonces, el día era hasta caluroso y el cielo, aunque cubierto, no presagiaba la densa cortina de lluvia que cayó, inclemente e inoportunamente. El agua siempre es bienvenida, y más ahora, pero empezó a llover justo a la hora señalada para el comienzo de los actos religioso. Anegó todo el recorrido, empapando a quienes esperaban para presenciar la procesión y a todos los que se dirigían hacia la Concepción para participar en ella, incluidos los ilusionados niños y niñas de primera comunión.
Suspendido, pues, el recorrido del Santísimo por las engalanadas calles, al término de la Eucaristía se procedió a una procesión claustral y reserva.
Nunca llueve a gusto de todos, pero con el Santísimo llegó la tan esperada y benefactora agua, haciendo buena la voz popular, según la cual “hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo”.
|
|
|
sábado, 24 de mayo de 2008 |
Pedro Ramón Gutiérrez Hernández Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías
  En la realidad eclesial de hermandades y cofradías, somos especialmente propensos al uso de una amplia simbología. Sin embargo, en ocasiones nos perdemos en cuanto al origen y significado de esa simbología y, por tanto, incluso corremos el riesgo de desnaturalizarla y descontextualizarla. El ámbito cofrade gusta de la simbología, como camino de fe, y en este sentido el Santísimo Sacramento de la Eucaristía esta repleto de simbología, que conviene exponer brevemente y así entender en su amplitud los íconos que admiramos y nos ayudan en ese camino de fe.
Íconos, simbología y camino de fe, cuyos orígenes se pierden en el denominado protocristianismo, es decir los primeros siglos de quienes nos han precedido en el seguimiento del Cristo: El Mesías que nos deja el memorial de su cuerpo y su sangre, para que tengamos vida y vida en abundancia y lo culmina en el sacrificio redentor de su muerte en la cruz. Entrega, sacrificio, muerte y resurrección como donación de vida. Entrega y donación mediante el sacrificio; así entendemos como esos primeros cristianos, inspiran sus símbolos eucarísticos en los relatos evangélico de la boda de Caná, la multiplicación de los panes y los peces y la comida de Jesús con sus discípulos, después de su resurrección. Vino, pan y peces. Compartir el ágape entre hermanos en amor y comunión. De ahí nacen los primeros símbolos sacramentales, considerándose el primigenio de ellos el Pez, directamente conectado con esos relatos Además que el nombre griego del pez constituye un conocido acróstico cristiano. También surgirán y servirán otros símbolos para la simplificación del mensaje icónico, que aludirán a la Eucaristía sea mediante un cesto con panes, sea por medio de las uvas y las espigas. Todo ello conectado igualmente con los milagros arriba descritos y evocando el alimento de la Última Cena, en las dos especies eucarísticas. También la iconografía del Sacrificio de Cordero Pascual, estableciendo un nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, fue empleado en las representaciones paleo cristianas hasta llegar a las grandes obras pictóricas flamencas, como la Adoración del Cordero Místico y la Fuente de la Vida. Todo un compendio de expresión del sacrificio eucarístico, fruto del omnipotente amor de Dios, para la comunión de la humanidad. |
|
Leer más...
|
|
|
viernes, 23 de mayo de 2008 |
|
 La fiesta del Corpus comienza con misa solemne. Los pasos a seguir están codificados, como se recogen en los mandatos episcopales laguneros de Martínez de Ceniceros de 1602. Tras ella tiene lugar la procesión. A su fin quedará expuesto el Santísimo “colocando ante Él mucha cera, conforme las posibilidades de la cofradía del Santísimo con todo ornato y estando siempre presentes dos clérigos con sobrepellices”. Después del canto de Vísperas y Completas se podía representar una comedia. Finalmente había una procesión con el Santísimo Sacramento bajo palio y con incienso dentro de la iglesia. La Octava se comenzaba cada día abriendo el sagrario o expositor del Santísimo Sacramento, dentro del cual se encontrará el Santísimo Sacramento con su viril y custodia. Se inciensa sin canto y a continuación se canta Tercia, Misa, Tantum Ergo, con incienso, versículo, oración y cierre del sagrario. Por la tarde era igual que por la maña después de vísperas. El día de la Octava por la mañana era como en los restantes días. Por la tarde después de Vísperas, sale la procesión en la que se llevará el Santísimo Sacramento a la parroquia donde se celebrará la fiesta al año siguiente. Las calles deberán estar adornadas, como ocurría en la fiesta, con sedas, ramos, hierbas, etc. si no se hace por ellas, se efectuaría por el interior del templo, como los otros días de la octava .
El eje central de la fiesta del Corpus, el que más distinción alcanzó dentro de la trama social, fue su procesión. En una sociedad jerarquizada los elementos simbólicos juegan un papel decisivo para codificar el papel que sus individuos traslucen y desempeñan en ella. nada como la procesión ejemplificó como representación de la Iglesia de Cristo. En plena batalla contra la herejía protestante esa simbiosis de Cuerpo de Cristo y de Cuerpo Social la privilegió como escenificación de la exaltación del Dogma y de la estricta división en clases y grupos de la sociedad. En 1629 el Prelado Cámara y Murga, tan riguroso y opuesto por otro lado hacia las expresiones de la religiosidad popular, hace una excepción bien significativa con esta celebración. Al dedicarle un capítulo exclusivo en las Constituciones Sinodales estaban significando su prevalencia y trascendencia para la sociedad de la Contrarreforma. Por ello manifiesta que “es la más regocijada y con mayor solemnidad recibida entre las fiestas del año, por su grandeza, culto y veneración que se debe al Santísimo del Altar; y así es justo se acuda con gran demostración y no se repare en el gasto que cada Iglesia pudiera hacer semejante día”. Por ello todas las iglesias deben “estar aderezadas lo mejor que se pudiere y las calles con doseles, tafetanes, tapices y sembradas con variedad de ramos, rosas y flores por cuenta de las fábricas, si las ciudades y lugares no acudieren por tener alguna costumbre y obligación”. En ese sentido no debe obviarse ni contenerse gastos en cera, hachas y cirios, animándose las cofradías a ganarse con ese derroche indulgencias en ese día y la Octava .  Ese interés en jerarquizar rigurosamente la sociedad está nítidamente presente y descrito con minuciosidad. Deben ir los pendones de las cofradías “ y tras ellos los santos de su advocación y título de dichas cofradías, conforme a la costumbre y antigüedad que tuvieren”. Sólo el pendón del Santísimo ese día irá más inmediato a la Custodia. La incorporaciones de los santos, luego tan criticada por la Ilustración, ocupa un lugar preferente para mover a devoción al integrar de esa forma el Corpus todas las devociones colectivas. Después de éstas irán las Cruces de las parroquias, a continuación las ordenes religiosas según su antigüedad. En esa jerarquización sí dará preeminencia al clero secular, algo por lo demás común de su posición en una época en la que el regular imponía su hegemonía. Coloca en primer lugar a los beneficiados enteros y medios, castigando con multas de dos ducados a los que lo contravinieren, pues no deben perder ese lugar destacado por encima de “las religiones” “hasta el último mozo de coro” . |
|
Leer más...
|
|
|
viernes, 23 de mayo de 2008 |
LA ENRAMADA DE LAS CALLES.
Las ordenanzas municipales señalan que las calles por donde pasa la procesión deben estar “barridas y regadas sus pertenencias y entapizadas y enramadas y con perfumes” siendo penados con 300 maravedís los que no lo hicieren . Otro tanto especifican los mandatos episcopales laguneros de 1602: “La parroquia correspondiente se debía adornar con juncos, ramos, otras hierbas, doseles, tafetanes, tapices. Se encargaría de ello el mayordomo de la iglesia y a cuenta de la fábrica de la misma, si la ciudad no hacía cuenta del dinero que el Rey había concedido para gastar con tal fin” .
 Desde el domingo de Pentescostés se fija por la Justicia el bando que anuncia la fiesta. La recogida de ramas y flores era desempeñada por los gremios que se turnaban anualmente. En la madrugada del lunes inmediato sus miembros iban al monte a cortar las ramas. En carretas abarrotadas de ramas altas y caballerías cargadas de follaje descendían a la ciudad sobre las 5 de la tarde. Estas labores las efectuaban con ropas viejas y se festejaban con vino y sacrificando un carnero u oveja macho. Al amanecer del martes se limpiaban las gajadas que habían de adornar la procesión y por la tarde las jóvenes comenzaban el deshojo de la rama corta. El miércoles por la noche era la función de vísperas. Mientras crecía en la calle el bullicio y los gremios de panaderos y molineros llevaban artefactos para la iluminación de la verbena de la noche. Se colocaba en cada cuatro esquinas un barril de harina lleno de maravillas rociadas de alquitrán y por el centro del piso gánigos provistos de estopa, cuyos depósitos se incendiaban al comienzo del repique que en todas las iglesias anunciaban el fin de los solemnes maitines. Eran unos focos luminosos que en opinión de Rodríguez Moure simulaban un enorme rosario en el cual los barriles hacían las veces de glorias o pater noster y los gánigos de avemarías .
Desde la madrugada del Jueves ese simbolismo aparece como su configuración natural. Muchachas de procedencia campesina o de otros gremios, según le correspondía por turno anual, en sus carretas esparcían el follaje y las flores por los suelos, precedidas por la hija del alcalde del oficio que tenía el honor de espaciarlos en primer lugar. La suntuosidad y el derroche eran sus rasgos característicos. La vegetación cubría todas las calles con sus arcos frutales, sus ramas altas y el suelo alfombrado con flores y follaje.
 Esta apoteosis vegetal ocasionaba una seria sangría en los montes, en especial la rama alta. Los ilustrados querían eliminarla por considerarla lesiva y por contribuir en poco al culto al Santísimo. El 4 de junio de 1765 el Síndico Personero General solicita que la prohibición de su corte. Su propuesta es desestimada por cuatro de los regidores. Lope de la Guerra manifiesta, sin embargo, que “no se falta a la debida deferencia al Santísimo Sacramento en que no haya rama alta. Por su parte el Marqués de la villa de San Andrés dice que “supone que en obsequio del Adorado Sacramento del Altar todo es poco, pero no concibe por obsequio ni culto el que la procesión vaya por entre monte, pudiendo ir por las calles adornadas de colgadera y cree que Nuestro Señor tendrá a bien que los montes no se destrocen y que se dejen crecer tantos árboles, que más que para adorno son para divertimento de los muchachos”. Le secundan el Marqués de la Villanueva del Prado y Fernando Molina, pero el Corregidor hace suya lo acordado por los cuatro partidarios de su mantenimiento . Era una muestra del cambio operado en la concepción de la fiesta entre los sectores de la elite afines al pensamiento ilustrado. Entre ellos comienza a reinar una visión crítica y satírica hacia esa visión de la fiesta, como la establecida por la Gaceta de Daute sobre la de Los Silos: “una procesión con dos largas hermandades con palio y guión llevados por títulos de Castilla, caballeros de hábito y oficiales de plana mayor, una carrera adornada de dos filas de ramos verdes clavados en tierra y a cierta distancia de arcos triunfales y altares decorados de rosarios, de tomates, con padrenuestros de brevas, tortas, bollos, uvas, limones, quesadillas, pepinos, flores y garabatos; todo ello compuso una función majestuosa y extraordinaria cargada de pompa” .
|
|
|
miércoles, 21 de mayo de 2008 |
|
Los tapices de flores
Como acabamos de relatar, en La Laguna, al igual que en otros lugares de la isla, en los siglos precedentes al XIX, e incluso bastante avanzado éste, era tradición enramar y embellecer las calles por las que procesionaba el Santísimo Sacramento. Sin embargo, se trataba únicamente de una mixtura informe de brezo con pétalos y flores más o menos aromáticas y de diverso colorido.
Fue en La Orotava donde se generó la original y creativa idea de transformar esa ecléctica mescolanza vegetal en un tapiz no menos aromático que representase la ofrenda imaginativa de su creador al Santísimo, al mismo tiempo que una suerte de alfombra, tan sutil y efímera que sólo Él la pudiera pisar.
Tal idea partió de doña Leonor Castillo de Monteverde, en torno a 1847, pues la celebración del Corpus en La Orotava había decaído bastante. Ella diseñó una alfombra que, con motivos barrocos, se confeccionó frente a su casa. Alentadas por su empuje, siguieron su ejemplo otras familias, como los Sres. Lercaro, Díaz-Flores, García Lugo, Bethencourt Castro, conde del Valle de Salazar,...
Basta con releer los apellidos antes mencionados para comprender que tales tapices florales no tardaron en cubrir las calles de La Laguna durante el Corpus -no en vano estas familias tenían su segunda residencia en nuestra ciudad-, convirtiéndose en una arraigada tradición.
También fue en el seno de la familia Monteverde donde se engendró esta tradición. La confección del tapiz floral en La Laguna fue tan importante para los miembros de esta familia que invertían gran parte de su tiempo en experimentar con diversos arbustos y flores, observando y analizando su textura, perennidad, firmeza e inalterabilidad, probando su estabilidad bajo diversos firmes (pavimeto, adoquines, estera), así como la persistencia de su aroma y los resultados de combinar aromas diferentes.
|
|
Leer más...
|
|
|
miércoles, 21 de mayo de 2008 |
|
El Casino de La Laguna y la Fundación Mapfre Guanarteme han organizado para este fin de semana un taller de elaboración de alfombras del Corpus Christi, que este año cumple su segunda edición. El taller será dirigido por Domingo García Barbuzano y María del Carmen Amador González y se desarrollará durante las tardes del viernes y el sábado, entre las 17.00 y las 20.00 horas, y la mañana del domingo, entre las 10.00 y las 14.00 horas. El objetivo no es otro que dar a conocer entre los más jóvenes la historia y las tradiciones que en torno a esta festividad tiene la ciudad de La Laguna. Incluye el trabajo referente a las técnicas de elaboración de las citadas alfombras, así como el conocimiento respecto a los símbolos de esta fecha y su representación en los diferentes tapices.
|
|
|
martes, 13 de mayo de 2008 |
|
En 1684 las celebraciones del Corpus Christi en la ciudad de La Laguna fueron singularmente renombradas, según narra con pluma gongoriana y cortesana el clérigo don Juan González de Medina, beneficiado de la iglesia de Los Remedios, en Descripción y Aclamación solemne de las fiestas del Corpus, en la M. I. y M.N. ciudad de La Laguna, Las celebraciones de las que aquí damos noticia fueron organizadas por los diputados de fiestas del Cabildo y capitulares municipales, don José Tabares de Cala y don Luis de Alarcón.
Celebrose el Corpus Christi en el mentado año de 1684 en la parroquia de turno, que correspondió a la Concepción. En ella pontificó el obispo don Bartolomé García Ximénez, de grato recuerdo en Tenerife. Acto seguido, se organizó la procesión, presidida por las autoridades, la cual recorrió el trayecto de calles acostumbrado, y durante la misma, junto con las preces de rigor, hubo gran variedad de danzas y música, acompañados de un órgano portátil. Asistieron el gobernador y capitán general de las islas, don Félix Nieto de Silva, conde de Guaro, y el corregidor de Tenerife y Palma, don Juan Aguado de Córdoba.
Mención especial merecen los festejos populares con motivo de esta solemnidad religiosa. En la tarde del mismo día festivo se presentó la comedia titulada San Juan Bueno; el viernes inmediato, se corrieron toros; y el lunes siguiente se puso en escena otra comedia, La mujer contra el consejo. Por aquel entonces el teatro funcionaba bien al aire libre, o dentro de los mismos templos, aunque cabe señalar el curioso dato de que en estas farsas teatrales no intervenían las mujeres, limitándose su papel al de meras espectadoras.
Pero, indudablemente, la parte más lucida y brillante de estos festejos populares fue una especie de justa celebrada el sábado, día 10 de junio, en la plaza del Adelantado. En ella tomo parte lo más granado de la nobleza, con el general Nieto a la cabeza, mientras que los engolados regidores perpetuos presenciaban el espectáculo desde los antiguos balcones del Ayuntamiento. El llamado despejo de la plaza estuvo a cargo del corregidor, que entró caballero en brioso alazán, “y dando el paseo con la gravedad más atenta, dejó la plaza con la quietud más gustosa”. Aparecieron enseguida los padrinos de campo, don Esteban de Llarena Calderón y don Fernando Matías Arias y Saavedra, en sendos caballos andaluces, al frente de dos cuadrillas caballerescas. Las galas iban haciendo ostentación de los dueños, pues con lo costoso daban a entender el poder; por lo lucido, el buen gusto; y por lo grave, el señorío.
|
|
Leer más...
|
|
|
sábado, 17 de mayo de 2008 |
Por/Julio Torres Santos
La visión de los viajerosA lo largo de los siglos, especialmente entre el XVIII y el XIX, fueron muchos los viajeros que visitaron las Islas Canarias. Exploradores, naturalistas, historiadores, abogados, médicos, cosmógrafos, artistas, militares, matemáticos, sacerdotes... describen en innumerables relatos las peculiaridades de un archipiélago envuelto por esa especial aureola que confiere lo desconocido y lo diferente. Muchos son los datos que aportaron, sin embargo, entre estas múltiples narraciones son escasas las referencias a la celebración del Corpus Christi en La Laguna. Es por esto que reproducimos a continuación la visión de John White, médico irlandés que recaló en Tenerife en 1787 como miembro de una flota que pretendía crear una penitenciaría en Botany – Bay (Australia). “Había observado que los habitantes de esta isla, en los días consagrados a la religión, se mostraban muy interesados por decorar las iglesias e incluso sus viviendas. Como nos encontrábamos allí el día de Corpus Christi, fui a tierra con el teniente Ball, oficial de refuerzo para ver la procesión. Antes de desembarcar habíamos tomado la decisión de evitar dar a los más devotos el menor motivo de escándalo, mientras dependiera de nosotros. Pero la experiencia nos demostró que el tema no era tan fácil. Cuando llegamos a la iglesia comenzaba a salir el Santo Sacramento. Este momento siempre es anunciado por el sonido de campanas y descargas de artillería. Tuvimos mucho cuidado de arrodillarnos, siguiendo el ejemplo de nuestros vecinos. Como el suelo estaba compuesto de arena y de pequeñas piedras que nos hacían esta postura extremadamente incomoda, nos vimos obligados a permanecer apoyados en una sola rodilla. No habiendo escapado este acto herético a la atención de uno de los santos padres que velaba por el sagrado cumplimiento del ceremonial, nos puso muy mala cara y nos trató con mucha descortesía; para calmarlo, doblamos enseguida las dos rodillas. Sin embargo, a pesar de esta deferencia, no cesó de expresarnos su vivo resentimiento por medio de gestos injuriosos. La procesión, a la que asistía el gobernador acompañado de los principales habitantes, regresó a la iglesia, que estaba ricamente adornada y en la que se quemaban una gran cantidad de cirios”. La celebración de 1817 |
|
Leer más...
|
|
|
sábado, 10 de mayo de 2008 |
Por/Julio Torres Santos
 Custodia de madera del s. XV En La Laguna, la memoria histórica de esta conmemoración de tanta trascendencia para el calendario cristiano prácticamente se remonta a los orígenes de la entonces villa. Así, pues, no se trata aquí de narrar todos los eventos acaecidos en tan extenso período histórico, sólo algunos que, a modo de retazos, esbocen el significado histórico y popular de esta celebración en nuestra ciudad. La primera procesión del Corpus ChristiLa primera celebración de esta solemnidad religiosa en La Laguna, y por ende en Tenerife, aparece indefectiblemente ligada a la edificación de la parroquia matriz de la isla, la Concepción de La Laguna. En un principio hubo cierta confusión en la datación exacta del evento. Según Anchieta, los conquistadores, sobre el área que inicialmente ocupó la iglesia matriz de la isla, bajo una choza de ramaje, celebraron la primera festividad del Corpus Christi en mayo de 1494; según otros historiadores, como Viera y Clavijo o Laysequilla y Palacios, dicha conmemoración tuvo lugar en mayo, pero en 1496; otros cronistas e historiadores, entre los que cabe citar a Rodríguez Moure, señalan el error de ambas dataciones, estableciendo como fecha verdadera mayo de 1497. Sin embargo, investigaciones más recientes, como la efectuada por Alejandro de Cioranescu, retoman la cronología de mayo de 1496. En ese “templo provisional de tapias y tablas” (Viera) de “tierra y madera” (Núñez de la Peña), “pequeño, pobre y débilmente construido” (Rodríguez Moure) se celebró la primera procesión de la isla, que fue precisamente la del Corpus. Oficiaron esta primera procesión los canónigos Alonso de Samarinas y Francisco de Ferrera, con los presbíteros Pedro de París y Juan Yánez, los religiosos de San Francisco fray Juan Campuzano, fray Juan de Villa-Diego, y los agustinos fray Pedro de Cea y fray Andrés de Goles. El Santísimo Sacramento fue portado en una sencilla custodia de madera del s. XV, dorada y policromada, de la que se da constancia en el inventario que comienza en el folio 35 del Libro de visita del obispo Fernando de Rueda de 1585 (Archivo parroquial). Es ésta la breve referencia que se hace: Ítem una custodia del Stmo. Sacramento para el día del Corpus Christi, la que se quitó y sigue para el monumento. Es de madera dorada. Fue en el paraje donde tuvo lugar esta primera procesión donde cuenta Viera y Clavijo que concluida la Conquista se fabricó el pequeño templo primitivo de la Concepción, y donde el canónigo de Canaria Fernán Dálvarez, natural de Jaén (...) ejerció las funciones de cura de almas del partido de La Laguna. |
|
|
sábado, 10 de mayo de 2008 |
|
A falta de poco más de quince días para la celebración de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la consejalia de fiestas presentó el cartel de la festividad. Se trata de una composición Fotográfica muy sencilla, en esta ocasión la custodia de Los Remedios, una pieza cumbre entre todas las Custodias laguneras, lleva la Majestad Sacramentada en la fiesta del Corpus, bajo las soberbias andas de plata de La Catedral diseño de José Rodríguez de la Oliva, son una donación a la Hermandad del Santísimo de Los Remedios por los marqueses de Villanueva del Prado. |
|
| |
|
| |
|
 |
|