
DÍA 1 DE ABRIL 2010, MIÉRCOLES SANTO

Una vez más las húmedas calles nivarienses verán procesionar la divina figura del Ecce Homo, ardiente de amor e insaciable de perdón, de fuerza plástica y infinito patetismo en sus heridas. Una vez más tenemos una cita con el devoto Nazareno para, tras Él, encontrarnos con la dulce aflicción de la Virgen de la Soledad. Ahora Jesús camina con la Cruz al hombro como lo haría por el auténtico camino hacia el Calvario.
PARROQUIA MATRIZ DE NUESTRA
SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN
[SEDE DE LA SANTA IGLESIA CATEDRAL]
A las 7 de la tarde
Celebración de la Eucaristía en honor de
NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENOy
NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD,
en el transcurso de la cual se bendecirán
os hábitos de los nuevos miembros
de la Cofradía.
A continuación, procesión de las veneradas
imágenes, acompañadas por la Cofradía
de Nuestro Padre Jesús Nazareno,
Nuestra Señora de la Soledad y
Sección de Aspirantes, y el paso
delECCE HOMO, acompañado
e la Muy Antigua y Venerable
Hermandad de la Sangre de Cristo
y de la Santa Cruz.
El Ecce Homo, imagen de Ezequiel de León, fiel réplica de la desaparecida en el mencionado incendio de la Iglesia de San Agustín. Es un desnudo de talla completa y ahuecada en el torso, inscrita en la “tercera etapa” de la producción de este imaginero. Tallada y policromada en abril de 1965, “son de destacar en esta imagen la talla y la polcromía, que realzan elementos fisiológicos para dar más naturalidad a la escultura. El conjunto del rostro expresa ternura y humildad. Procesiona el Miércoles y Viernes Santos acompañado por la Hermandad de la Sangre que, fundada el 26 de julio de 1950, fue la primera en incorporar a su hábito el capuchón.


Ntro.Padre Jesús Nazareno data del año 1900 aproximadamente y es obra de la Casa Basilio de Valencia.Rescatada del incendio de la Iglesia de San Agustín, fue restaurada por el maestro Agustín de Molina. En 1611 se fundó la Cofradía de Jesús Nazareno que procesionaba con otra imagen homónima que actualmente se encuentra en el convento de Santa Clara. En 1953 se funda su actual cofradía, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Soledad, que desde ese año acompaña a la imagen todos los Miércoles y Viernes Santos. Está integrada por actuales y antiguos alumnos del Colegio Nava-La Salle, a los que en los últimos tiempos se han sumado mujeres.

La Virgen de la Soledad es una imagen de candelero obra del escultor lagunero José Rodríguez de la Oliva , datada en 1695. Fue rescatada del incendio de la iglesia de San Agustín sin haber sufrido daño alguno. Antiguamente procesionaba la noche del Viernes Santo, terminada la procesión Magna, en la procesión que, denominada “del Retorno”, salía de la Catedral hacia San Agustín. Entonces la acompañaba la desaparecida Cofradía de la Virgen de la Soledad que, fundada en el siglo XVII, vestía túnicas negras. Actualmente procesiona el Miércoles y Viernes Santos, acompañada por la Cofradía de Jesús Nazareno y la Virgen de la Soledad.
PARROQUIA DE SAN BENITO ABAD
A las 7 de la tarde
Celebración de la Eucaristía y a continuación
procesión de la VERÓNICA Y LA SANTA FAZ
acompañada de su Cofradía Penitencial.
La Verónica y la Santa Faz. Está compuesto por tres imágenes: la Verónica - obra del año 1984 del sevillano Juan González García y que sustituyó a la primitiva -, la del Señor - realizada por Ezequiel de León en el último lustro del siglo XX - y la Hebrea, de reciente incorporación. Lo acompaña la Cofradía de la Santa Faz, fundada el 12 de enero de 1980
DÍA 2 DE ABRIL, JUEVES SANTO
Al llegar el Jueves Santo no existe otro apelativo que describa mejor a La Laguna que el de “monumental”.
Si bien, traspasado el ecuador de su Semana Mayor, cada ciudad erige un Monumento para custodiar la Sagrada Forma, como conmemoración de la Institución de la Eucaristía y Día del Amor Fraterno, los de La Laguna son colosales y majestuosos. Los Monumentos del Jueves Santo lagunero se distinguen por ser sublimes exposiciones que los distintos templos hacen de sus más valiosas piezas de orfebrería en honor al Cuerpo Consagrado de Cristo, que permanecerá encerrado en ellos hasta la tarde del Viernes Santo, cuando nuevamente los fieles puedan comulgar.
Pero no se trata de una simple exposición, pues andas, sagrarios, cantoneras, columnas, etc. se entremezclan originalmente con cirios, flores y los más diversos símbolos para conformar una peculiar construcción, no ajena a la maestría de quienes la compusieron. Todos los años, cada templo erige un nuevo Monumento del Jueves Santo, pero siempre sobre una misma base. Así, la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción exhibe, junto al tabernáculo de inconfundible estilo isleño, las inapreciables andas barrocas labradas por José Antonio Rodríguez y estrenadas en 1754; el Monumento de la Santa Iglesia Catedral se apoya siempre sobre las tablas flamencas insertas en el gran retablo de Pedro Alonso Mazuelos; el de la parroquia de Santo Domingo sobre el retablo de plata y metal repujados por distintos orfebres, siendo César Fernández Molina el último de ellos - década de los cincuenta -, y en el que destaca el manifestador de Pedro Merín (1715); la hornacina del Stmo. Cristo de La Laguna es el marco habitualmente elegido por el Santuario donde ésta venerada imagen recibe culto; sobre sus altares mayores componen siempre sus Monumentos el Hospital de Dolores (cuyo tabernáculo para disponer el Santísimo fue costeado por el comerciante francés Bernardo de Fau en el siglo XVII) y los conventos de clausura de Santa Clara y Santa Catalina, éstos últimos siempre destacables por su delicada ornamentación a base de flores.

La idiosincrasia de los Monumentos laguneros radica en la particular conjunción de la imaginación, el talento y la maestría de sus artífices, que no escatiman en adornos florales, con la riqueza de la orfebrería de la Ciudad, pues no en vano ésta contó con talleres como los de Antonio Juan Correa Corbalán (una de las figuras más descollantes en el arte de la platería del Archipiélago y cuyo taller fue el que contó con el mayor número de oficiales de la época), Ildefonso de Sosa (a cuyo taller debe mucho la fama de la orfebrería lagunera de esta época) o Antonio Agustín Villavicencio (uno de los grandes plateros tinerfeños), que la convirtieron en el núcleo más importante de la orfebrería de Canarias durante el siglo XVIII. Además, a este patrimonio es preciso sumar el aportado por las piezas procedentes, sobre todo, de América, pero también de Europa, especialmente de la Península Ibérica. Si bien la desamortización del siglo XIX diezmó considerablemente este patrimonio, afortunadamente se conserva parte de él.
La tradición de la orfebrería en La Laguna se remonta a 1640, alcanzando su apogeo, como se ha dicho, durante el XVIII, en el que existían ocho talleres en la ciudad. “En esta segunda etapa del arte isleño (etapa barroca), sin que otras poblaciones dejen de aumentar el número de sus talleres y de sus artífices, la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, capital de la Isla de Tenerife, es el centro plateril de más importancia del Archipiélago (Marqués de Lozoya, 1929 –1946, tomo IV, p. 586)”. Muchos orfebres visitaban la ciudad, dejando su influencia en los diversos talleres, pero con el tiempo los oriundos fueron creando la escuela lagunera, con características e idiosincrasia propias. Como recoge Hernández Perera (1955, p. 221) “de sus talleres salen piezas para abastecer las necesidades y peticiones de todas las islas. Fue en La Laguna donde nacieron y se desarrollaron las soluciones más características de un arte genuinamente indígena, que trascienden y pasan no sólo a los demás centros productores de país, sino incluso perviven durante todo el siglo XIX”.

Este desarrollo se explica por la abundancia de plata, merced a la mayor prosperidad comercial y al volumen de intercambio con América y con el extranjero desplegados en este periodo por Tenerife frente al resto de las islas.
En esta época, la orfebrería lagunera se caracteriza por la preponderancia del repujado. “Todos los plateros laguneros son excelentes repujadores y las obras de plata labrada que produce el barroco isleño son casi siempre grandes concepciones arquitectónicas recubiertas de planchas de plata (Hernández Perera, 1955, p. 223)”.
Los motivos usados por los artistas canarios para sus repujados fueron tomados, fundamentalmente, del barroco sevillano, aunque también hay claras influencias de los repujados mejicanos, más tardíos, y de los portugueses.
En todo este proceso resulta imprescindible mencionar la colaboración entre orfebres, por un lado, y escultores y dibujantes, por otro. Entre estos últimos, destaca el pinto y escultor lagunero José Rodríguez de la Oliva (1695-1777). Esta cooperación “se sucede a lo largo del siglo XVIII y se incrementa notablemente en la época rococó y neoclásica, en la que excelentes dibujantes proporcionan a los orfebres trazas y dibujos para sus obras de plata (Hernández Perera, 1955. Pp. 223 – 224)”.

Desgraciadamente, la tradición casi se ha perdido y, en la actualidad podemos encontrar escasísimos representantes de este arte. Entre todos ellos destaca, dada la importancia y calidad de las obras que han salido de sus manos, don Juan Ángel González García, al que dedicamos una sección posterior de esta obra.
Si bien los Monumentos erigidos en La Laguna son una muestra de la conservación de las tradiciones popular y religiosa, no ocurre lo mismo con otra costumbre perdida en torno a 1955. Hasta ese momento era habitual que las mujeres visitaran los Monumentos ataviadas con la típica mantilla, tradición que aún perdura en ciudades como Sevilla y que no estaría de más rescatar. Como tampoco sobra recordar que visitando seis Monumentos - o entrando y saliendo del mimo seis veces, si en la zona no existen otros -, habiendo confesado y comulgado previamente, se gana indulgencia plenaria. Y es que para los católicos los Monumentos son, en suma, una celebración religiosa.
PARROQUIA MATRIZ DE NUESTRA
SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN
[SEDE DE LA SANTA IGLESIA CATEDRAL]
A las 6 de la tarde
Solemne celebración de la Eucaristía
en la Cena del Señor y, a continuación,
reserva de S.D.M. en el Monumento.
A las 8 de la noche
Procesión de la SANTA CENA,
acompañada de la Hermandad
del Santísimo de la Santa Iglesia Catedral
y su sección Penitencial.

La Santa Cena es un paso compuesto por un total de trece imágenes, todas ellas tallas de candelero realizadas en el año 1664 por Antonio de Orbarán , caracterizadas por su hieratismo, inexpresividad y uniformidad en los rasgos (esto último parece indicar que fueron copias de un mismo modelo). El deterioro sufrido por las tallas de Jesús, San Pedro y Santiago obligó a que fueran intervenidas y muy retocadas por José Rodríguez de la Oliva en el siglo XVIII. Existía la tradición de que después de acabada la procesión las imágenes se repartieran entre los cofrades para custodiarlas en sus respectivas viviendas, salvo la de Judas que se guardaba en un desván de la iglesia; sin embargo, en la actualidad, el cofrade que custodie a Jesús también debe custodiar a Judas. El paso de la Santa Cena pertenece a la Hermandad del Santísimo, fundada en el año 1759. En 1983 se creó por los mismos componentes de la Hermandad una Sección Filiar Penitenciaria de la Santa Cena.
PARROQUIA DE SAN LÁZARO
A las 9 de la noche
Procesión del SANTÍSIMO CRISTO DEL CALVARIO,
acompañado de la Venerable Hermandad
Sacramental de San Lázaro y Cofradía
Penitencial del Santísimo Cristo del Calvario
y María Santísima de los Dolores.

El Calvario, integrado por seis imágenes: Jesús Crucificado, el buen ladrón, el mal ladrón, la Dolorosa, la Magdalena y San Juan. También procesiona el Viernes Santo.
El Cristo Crucificado es obra del gomero Francisco Alonso de la Raya y está datado en el año 1670, por lo que hay más movimiento en las telas del paño de pureza que lo cubren que en otras de sus imágenes anteriores.
Los ladrones son de autor y orígenes desconocidos y las tres imágenes restantes son realizaciones de Ezequiel de León entre los años 1985 y 1987.
Destaca la imagen de candelero de La Dolorosa. Guerra Cabrera escribe que en esta quinta etapa “hasta los soportes de los candeleros tienen otro acabado diferente. Ahora es más agradable desvestir una de sus imágenes. El rostro de esta imagen “expresa una gran tristeza contenida”.
Este paso constituye el único Calvario que procesiona completo en las Islas. El conjunto escultórico se ha restaurado recientemente, lo que ha desvelado la primitiva policromía de los paños de pudor de los ladrones. Acompaña a este paso la Hermandad del Calvario, fundada en 1977

PARROQUIA DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
A las 8 de la tarde
Procesión del SANTÍSIMO CRISTO DE LA HUMILDAD
Y PACIENCIA, acompañado de la Cofradía de
Penitentes de la Misericordia, NUESTRA SEÑORA
DEL MAYOR DOLOR, SANTOS VARONES, SAN JUAN Y
SANTA MARÍA MAGDALENA, acompañados de la
Cofradía Penitencial de la Unción y Mortaja del
Cristo y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD,
acompañada por la Real y Venerable
Hermandad del Santísimo Rosario,
Nuestra Señora de la Soledad
y Santísimo Cristo Resucitado.
El Señor de la Humildad y Paciencia, talla atribuida por Tarquis al escultor Antonio de Orbarán y que data aproximadamente del año 1640, por lo que posiblemente es una de las más antiguas que se conservan en Tenerife. Imagen de gran devoción entre los fieles es, según Cioranescu , una talla de aspecto basto, de técnica imperfecta, pero cuyo realismo brutal no carece de fuerza expresiva. Donada por el capitán Bartolomé de Ponte y Pagés, en esta imagen (antiguamente perteneciente a la Hermandad del Rosario) destacan el patetismo del cuerpo, cubierto de llagas, y del rostro, así como las carnaciones oscuras, que pudo también realizar Orbarán, pues también era pintor. Sale en procesión el Jueves y Viernes Santos acompañado por la Cofradía de la Misericordia, fundada en 1952.

Los Santos Varones, San Juan y la Magdalena es el tercer paso que sale el Jueves Santo de esta iglesia, procesionando también el Viernes Santo, en la Procesión Magna. En este caso sólo hay certeza de que la Magdalena es obra de Fernando Estévez y, por consiguiente, data del siglo XIX. Sobresale en esta imagen su actitud patética. Acompaña a este paso la Cofradía de la Unción y Mortaja, fundada el 28 de marzo de 1955.
Nuestra Señora de la Soledad es una imagen de origen incierto pues, por un lado, se laconsidera una talla sevillana del siglo XVII, pero, por otro, se cree que es obra de José Rodríguez de la Oliva y por tanto dataría del siglo XVIII. Si bien, hasta 1975, procesionaba el Sábado Santo, en la denominada Procesión de La Soledad, actualmente lo hace el Jueve y Viernes Santos, acompañada por la Hermandad Penitencial del Rosario, fundada el 17 de abril de 1955.

La Laguna espera la madrugada del Viernes Santo, cuando todavía la noche reina sobre la ciudad, la venerada imagen del Cristo de La Laguna sale de su Santuario de San Francisco para recorrer las calles en emocionante procesión, que termina en la Catedral en las primeras horas de la mañana. La pálida luz de los cirios que, en cumplimiento de una “promesa”, portan centenares de devotos, ilumina con sus temblorosos reflejos la bella imagen del Crucificado. El rumor de las plegarias y el ronco son de los tambores van señalando el paso de la solemne procesión por las amplias calles laguneras, en las tinieblas nocturnas y a las primeras luces del alba. A lo largo de este recorrido comienza a ser tradicional la interpretación de malagueñas. Cuando el Crucificado Moreno comienza a recorrer la calle de la carrera, suena la adaptación para banda de Tomás Montesdeoca del fragmento de la ópera Tosca (Puccini) E lucevan le stelle (más conocido como Adiós a la vida), cuyos sones llaman al recogimiento y a la devoción entre los fieles.