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El Microscopio
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martes, 08 de abril de 2008 |
Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
La mayoría absoluta es, matemáticamente una mayoría con más de la mitad de los votos. Sin embargo, a veces se entiende como la mitad más uno de los votos. Por lo general en los sistemas parlamentarios se dice que es necesaria la mayoría absoluta cuando algo es sometido a consideración, para su aprobación en cuestiones de Estado. En elecciones en país de participación directa se usa el concepto de mayoría absoluta de los sufragios validamente emitidos, para decidir que un candidato ha sido electo o no. En el caso que ningún candidato alcance dicha mayoría absoluta, puede y debe existir un mecanismo de segunda vuelta o “ballotage”- término utilizado para designar la segunda ronda de votación en elecciones – entre las dos más altas mayorías relativas. Parece claro, observando con realismo el panorama político en Canarias, que la mayoría absoluta de uno u otro partido político es muy improbable, en lo relativo a las autonómicas y municipales. No obstante suele suceder lo inesperado cual ha sido en la ciudad universitaria de La Laguna, en los comicios locales últimos. Pero en ningún caso una mayoría absoluta despejará los nubarrones que oscurecen nuestro horizonte archipielágico si tenemos en cuenta la debacle de los comicios del 9 M en los que el descenso de los autodenominados con nacionalistas de CC-PNC ha sufrido un claro descenso que abarca todas las instituciones, con ese claro bipartidismo por el que ha optado el pueblo soberano, ante la no existencia de un nacionalismo auténtico, rechazando y sufriendo la primera baja ese nacionalismo mercantilista, al que el pueblo ha castigado. |
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Ecos de la Vega
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lunes, 07 de abril de 2008 |
Por/Julio Fajardo Sánchez
El bar Alemán era el bar del Casino de La Laguna, se encontraba en uno de los bajos de la sociedad y fue demolido junto con el edificio cuando ésta fue trasladada a la calle de Nava y Grimón. El bar regresó a las cercanías de su lugar de origen, reinstalándose con el nombre de "La Carrera", en una de las tantas iniciativas hosteleras de Paco Borges. El nuevo nombre obedecía a la calle de su ubicación, aunque, por las fotografías que lo decoraban, podría deducirse la presencia del automovilismo, afición primordial de su dueño.
Antes de esa primera remodelación, el bar Alemán tenía la barra al fondo: de madera, alta y con un apoyapié metálico al uso de la época. las mesas eran de hierro y mármol y, adosados a las paredes, podían verse unos anaqueles con puerta de cristal que contenían repostería variada. Se accedía al salón principal por dos cortos tramos de escalera; el primero desembarcaba en dos pequeños aposentos; en el derecho, una escalera metálica de caracol daba acceso al piso superior, en donde se encontraba el Casino, y el segundo, a la izquierda, era un curioso recoveco con capacidad para una mesa con sillas, presidido en la pared por una curiosa ilustración de una motonave alemana en plena navegación; a su pie se podía leer la siguiente inscripción: "Der neue schneldamfer Cap Arcona".
Este aposento era utilizado todas las tardes, a la hora del café, para jugar animadas partidas de dados. El juego habitual era la Generala y a él asistían Guillermo Jones, José Manuel Cervino, Miguel Lavín, Manolo Gómez Canela, Joaquín Reguero, Quintín Benito, Armando Sigut, mi hermano José Luis, yo mismo, y algunos otros que no recuerdo. Entre porra y porra, allí se hablaba de literatura de pintura y de teatro. Aquella mesa fue testigo del proyecto de montar la obra de Samuel Becquet "Esperando a Codot", por primera vez en España, con el grupo ,"El Tinglado", dirigido por José Manuel Cervino. Hasta allí nos llegaban las entregas de la Editorial Losada conseguidas por Armando Sigut. Sartre, Camus, Pavcse y los ansiados Trópicos de Henry Miller eran desmenuzadas ante la atenta mirada de Federico, toda una institución, que había sido camarero de Capitanía cuando la habitaba Franco.
En la barra, al fondo, se organizaban espléndidas tertulias protagonizadas por buena parte del claustro de profesores de la Universidad de La Laguna, entre los que se podía ver· a los señores Calmez, Fuenteseca, Aledo, Vicens, y otros, acompañados por profesionales del derecho como el Juez Izquierdo. En la barra se consumían whisky, ginebra y combinados, y una especial combinación denominada Mackenzie estilo whisky, invento y demanda de Don Jacobo Melo, que era conocida por un Don Jacobo. Una vez entró aprestar sus servicios en la barra del Alemán un joven camarero, que fue adiestrado inmediatamente por Rámallo y por Daniel.Cuando te pidan un Don Jacobo sirve un coñac mackenzie con hielo y con agua mineral le dijeron. A los pocos días se había terminado el mackenzie y entró un cliente preguntando por Don Jacobo, y el camarero contestó: -¿Don Jacobo? No me queda. |
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Crónica de los Callejones
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domingo, 06 de abril de 2008 |
Por/Julio Fajardo Sánchez
 Francisco Fariña Izquierdo Antes que existieran los denditas antes de que todos los niño fueran dentudos y zambos; antes de que una sanidad desarrollada y modená no sólo nos asistiera en los momentos de nuestra desgrácia somática sino que además hiciera previsión, en cada caso, de nuestras malformaciones faciales; antes de que existieran los robots multibrazos que, como si fueran una deidad hindú, adormecen nuestras encías con un envolvente sabor a menta; antes de todo esto, los barberos eran sacamuelas y sangradores. Pero aunque parezca que sólo es cosa de argentinos, también los barberos ejercieron de psicólogos, buscando, con su conversación cálida, los rincones más oscuros de nuestro subconsciente, reblandeciendo nuestras neuronas mientras nos daban un masaje con agua florida o nos relajaban el cuello espolvoreando polvos de talco con sus manos sabias. Cuando no, el barbero también era músico, porque en su profesión de hacer feliz a la gente, de relajar el espíritu, normalmente del de los que no daban golpe, que son, por otra parte, los más atormentados necesitaban de técnicas apaciguantes y, entre ellas, la más noble y eficaz siempre fue la música. La música serena hoy la disposición de las vacas, aunque algunas sufran de irremisible locura, porque se ha demostrado que así aumenta la producción de leche, de igual manera que disminuye el estrés de las gallinas, provocador de dolorosos estreñimientos que dificultan la puesta, base de la economia no carnicera de las aves de corral, hoy de jaula. Como ejemplo de barbero músico está el inefable Alayón, que aparte de consumado violinista era sochantre de la Catedral de La Laguna; de igual manera Fariña empleaba el arte musical en su taller, desempeñado a la perfección por Canarito, que manejaba la trompeta como Amgstron, mientras ejercía de subalterno en las artes del rapado y el rasurado. |
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El Microscopio
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domingo, 06 de abril de 2008 |
Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
Ayer oíamos y veíamos al “ínclito” Zerolo proponiendo la obviedad de que Canarias se conviertan en Nación asociada al Estado español, antes de su presunta asociación con el CCN en el Ayuntamiento. Aunque esto lo suponemos debido a una información de última hora lograda por nuestros servicios de información presentes y de incógnito en el Club Oliver. El convertir esta nacionalidad en algo similar a Puerto Rico, colonia de EE.UU., es toda una lindeza de este yupy, más conocido por el affaire de Las Teresitas que por sentimientos soberanistas, para al fin mantener el colonialismo español desde hace 500 años en estos peñascos, y, para mayor desvergüenza asociarse con el CCN en el que hay elementos familiares implicados. Evidentemente que estos “nacionalistas” mercantilistas, al ser perfectos conocedores que las ayudas de Europa están llegando a su fin, se proponen y buscan con todo el desparpajo que les caracteriza, del que han venido haciendo desde tiempos inmemoriales, que es la búsqueda de subvenciones de “papá” Estado para continuar en la cresta de la ola político-económica y proteger las inversiones empresariales de quienes les apoyan en el desgobierno. A la vez se no va a permitir que nos ocupemos de las “movidas” nocturnas de fin de semana en la Avenida chicharrera de Anaga en la que unos niños de “papa”, ¡con dos copas de más!, organizaron un rally automovilístico llevándose por delante en su desenfrenada carrera a un matrimonio y a su hija cuando estaban en un paso de peatones (paso de cebra) sin que hoy nada sepamos cual fue el castigo que le impusieron los tribunales de Justicia a semejantes delincuentes de lo que se viene denominando como de la “alta sociedad tinerfeña”, para nosotros mas de la alta “suciedad tinerfeña” emparentados con esos políticos que tenemos la desgracia de soportar y alimentar con nuestros dineros. |
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Ecos de la Vega
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jueves, 27 de marzo de 2008 |
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 La Laguna Ahora, 2008 ¡La Laguna!¡La vieja ciudad de mis mayores!
princesa recostada sobre un lecho de flores.
Tiene un alma sencilla, recatada y serena
y es hermosa y es dulce como una novia buena.
Al despuntar alegre de todas la mañanas
nos da los "buenos días" la voz de sus cama panas.
y sentimos gozosos como el alma se anega
en el hálito suave de su florida vega.
¡Oh ciudad!: ¡Por tus flores, por tus lindas mujeres,
por tu perfume arcaico, por tu mística unción!
yo rimo mis elogios para ti ¡Porque eres la más inagotable fuente de inspiración!
JUAN PÉREZ DELGADO, 1926.
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Ecos de la Vega
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sábado, 22 de marzo de 2008 |
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Por/Ana Beatriz Jiménez Llanos
En la madrugada del Viernes Santo, un cielo sereno y despejado permitió casi contar las estrellas, que brillaron como aquellos luceros de Manuel Verdugo para el Cristo Lagunero. Desde su Real Santuario en el Convento de San Miguel de las Victorias, el Crucificado Moreno comenzó a recorrer las calles laguneras, transitando iglesias y conventos, atravesando históricas calles, paseando la desnudez de su sufrimiento ante vetustos palacios y añejas casonas y rompiendo el corazón de quienes lo contemplaron con el dolor de su Calvario. Dolor que quiso aquietar con su presencia Su Pontificia, Real y Venerable Esclavitud. Cuando el desfile procesional comenzó a atravesar la calle de La Carrera, el sol comenzaba a despuntar, tiñendo de un azul intenso y profundo el cielo que se dejaba entrever entre las ramas de los árboles de la Plaza de Abajo. Y como perfilado sobre ese añil más que de ultramar, sobre ese índigo crepuscular, el Cristo de La Laguna, con sus brazos abiertos, haciendo meditar a cada persona en el silencio íntimo de su propia conciencia, llegando al corazón a través de los sentidos, por encima de todas y cualquier palabra. En el solemne silencio resonaron entonces los primeros acordes de “E lucevan le stelle”, la adaptación para banda de la conocida área de la ópera Tosca (Puccini), ese “Adiós a la Vida”, especialmente arreglado para Él. Con acordes lentos y pausados, casi lánguidos, comenzaron a desarrollarse los primeros compases del área que entonara Cavaradossi cuando presuponía su muerte. La melodía evoca la lúgubre cadencia de una marcha fúnebre para acompañar la sombría y angustiosa despedida de la vida de un hombre en la plenitud de su existencia…
Y brillaban las estrellas y olía la tierra... chirriaba la puerta del huerto y unos pasos hacían florecer la arena...
…que, consciente de su próxima ejecución, asiste atormentado e impotente, al impasible paso del tiempo. Un transcurrir irrevocable que, inevitablemente, le conducirá a la muerte, aniquilando así todos sus anhelos. Por ello entona su particular Carpe diem, una exhortación, recurrente en la literatura universal, a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado. Se desvaneció para siempre mi sueño de amor... El tiempo ha terminado ¡y voy a morir desesperado!
Es entonces cuando crece la potencia musical y el ritmo adquiere mayor brío, para acentuar que todo esto ocurre, precisamente, cuando más se ama la vida, expresando así la necesidad agónica de aferrarse a la existencia, de impedir que ésta termine. El tiempo ha terminado ¡y voy a morir desesperado! Y no he amado tanto la vida, ¡Tanto la vida!
En la conclusión, se recuperan los lúgubres compases del comienzo, indicando que van a consumarse los tristes vaticinios iniciales. La elección de este tema para acompañar al Cristo de La Laguna en Semana Santa resulta, sin duda, muy adecuada, no sólo por la melodía en sí, sino también por el significado que encierra. No en vano, Cristo, también conocedor de su próxima tortura y ejecución, sintió asimismo ese común temor a la muerte, el deseo de frenar el inexorable transcurrir del tiempo. Como Hombre, amó la vida y sufrió al enfrentarse a la muerte; como Dios venció todo recelo y entregó ese don tan preciado por amor a los hombres. |
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jueves, 21 de febrero de 2008 |
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Por/Fidel Campo Sánchez A Vista de Berode  Juan Antonio Ossuna con doña Luisa Machado y Don Luís Ramos 1953 No podemos ocultar que escribir hoy, expresar nuestro pensamiento y opinión sobre ese lagunero singular cual es Juan Antonio de Ossuna y Torres, nos proporciona una satisfacción que nos entusiasma.
Lo conocimos hace muchos años y, nada más recalar en La Laguna. Inmediatamente descubrimos un espécimen cuyas cualidades de hombre de ideas, de bien, trabajador infatigable y persistente, que se afanaba y ponía todos sus empeños e ilusiones en enaltecer a la vieja ciudad de Aguere que le vio nacer.
Si aún hoy no se deja ganar por los años transcurridos, imaginémonos lo que era capaz de hacer hace medio siglo, nuestro estimado amigo, por lo cual lo definimos merecidamente, como: UN LAGUNERO SINGULAR.
La Laguna de entonces era una ciudad encantadora, donde todos se conocían e incluso algunos eran hasta parientes cercanos o lejanos, que compartían sus aficiones en animadas tertulias donde se hablaba de todo lo divino y humano, incluidas las cacerías de las que nuestro entrañable amigo es ávido especialista. Las entretenidas partidas de cartas, ruedas de dominó, billar y donde no faltaban las bromas bien elaboradas en aquel animado Ateneo y en el viejo Casino de la calle La Carrera. La Laguna de entonces era una ciudad aferrada más a sus tradiciones y éstas se han de conservar respetuosamente porque prestigian los valores del pasado. Uno de los mejores ejemplos los hallamos en las fiestas religiosas, pues, la Semana Santa de antaño vemos que se ha mantenido y mejorado, la Festividad del Corpus y las tradicionales alfombras se siguen confeccionando gracias al empeño del pueblo y el Ayuntamiento. Ocurre lo mismo con la Romería Regional de San Benito y con las tradicionales fiestas en honor del Santísimo Cristo de La Laguna que se celebran en el mes de septiembre. No hay duda que todo este calendario festivo se mantiene, con el esfuerzo y los sentimientos de muchos laguneros como el personaje del que nos ocupamos hoy.
Pues bien, quisiéramos recordar aquellas épocas entrañables de la juventud, ¡cuya información hemos recabado de amigos que vivieron el pasado, en la que viviera nuestro amigo Juan Antonio, ¿cómo era La Laguna por la década de los años cuarenta y cincuenta? En el verano se solía ir a Bajamar a la antigua piscina que cercaba el charco redondo, también del Arenal y la Punta, aquellas playas no estaban a tope como ocurre en la actualidad. Diríamos que el verano no se pasaba en el litoral. Se buscaban sitios o lugares frescos, tranquilos como La Laguna. Subían los vecinos de Santa Cruz a veranear. Se preparaban las bicicletas propias o alquiladas en casa de Valencia, Inocencia o Morales. No faltaban los trompos, las tiraderas, las cometas elaboradas con papel de seda y sobre todo las pelotas que generalmente eran de trapo, pero que hacían las delicias de aquellos muchachos que recorrían con sus juegos los caminos de nuestra bella Vega lagunera. |
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domingo, 10 de febrero de 2008 |
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Por/Fidel Campo Sánchez
A vista de Berode  “Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno» (Juan Pablo II papa)
Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida
Como quiera que nos hayamos en Cuaresma, sabemos que debe durar 40 días, dando comienzo el miércoles de Ceniza y finalizando el Jueves Santo, nos parece oportuno, a la vez que indicado, escribir unas líneas sobre el Infierno.
El infierno en la antigüedad era considerado como la estancia de los dioses subterráneos. Lugar de ultratumba destinado al suplicio de los condenados.
El Infierno de Dante, alusión a la primera parte de la “divina Comedia”, la expresión de “Infierno de Dante”, se utiliza para expresar gran dolor, gran tortura, siendo espelundante la lectura, de principio a fin, de esta obra en la que imaginariamente Dante Alighire inicia su viaje al infierno a la mitad de su vida, describiendo el infierno en 9 círculos a cual más tenebrosos.
Jesucristo, en Mateo 16,18 instruye al apóstol Pedro indicándole que la Iglesia, la Iglesia de Cristo, triunfará sobre las potencias de la muerte
Infierno, traducción del vocablo hebreo Seol y de la voz griega Hades, éste vocablo se usó para significar el reino de los muertos en su vida de ultratumba. La doctrina cristiana mantiene esta acepción en algunos de sus textos, por ejemplo, en el Credo. En la revelación se habla del infierno por lo menos en dos sentidos: (1) la morada temporaria en el mundo de los espíritus de quienes fueron desobedientes en la vida mortal. A esos espíritus se les enseñará el evangelio y, en algún momento después de su arrepentimiento, resucitarán e irán al grado de gloria del que sean dignos.
(2) La morada permanente de aquellos que no son redimidos por la expiación de Cristo. En este sentido, el infierno es permanente. En las escrituras, a menudo se hace referencia al infierno como a las tinieblas de afuera. La iglesia católica mantiene que la existencia del “fuego” del infierno no puede ser negada sin menoscabo de la fe pero deja libertad a sus fieles de interpretar la naturaleza del mismo. Por otra parte el dogma católico afirma que el infierno es eterno.
El Corán descubre con detalle la doctrina del infierno de la de la religión islámica, en donde son patentes las influencias judeo-cristianas. Alguna escuela islamista afirma la eternidad de las penas, otras ya antiguas y la mayoría de las actuales creen que la misericordia de Dios pondría fin a sus tormentos.
El tema de los infiernos ha inspirado de manera extraordinaria las artes y el folklores de los pueblos ortodoxos del cristianismo, islámico, católico…
No obstante lo manifestado no creemos en ese terror que representa el infierno sobre todo siendo conscientes que el amor de Dios es profunda devoción y afecto. Ese amor que comprende devoción, adoración, reverencia, ternura, misericordia, perdón, compasión, gracia, servicio, gratitud y bondad. El máximo ejemplo del amor de Dios hacia nosotros, sus hijos lo encontramos en la expiación infinita de Jesucristo, nuestro hermano mayor
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lunes, 04 de febrero de 2008 |
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Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode Deseamos aprovechar las oportunidades que nos da este periódico digital para dar respuesta a un miembro de la Conferencia Episcopal y a don Pablo Molinero “de la observación para la libertad religiosa y de conciencia”, en relación a la polvareda religioso-política de los máximos representantes de el catolicismo, erigidos en máximo adalides del pensamiento mayoritario de España y sus colonias, en error muy alarmante que les puede llevar a deserciones máximas, al plantear el pensamiento único de nuevo, después de 25 años de Democracia.
El obispo de Sigüenza don Juan Sánchez, acusa al presidente de todos los españoles, y que nos permitimos incluir a él pese a que no pueda gustarle y decimos que se atreve a acusarle de vapuleo contra los obispo – mentira impresentable- . Curiosamente dice: “nos hemos visto insultados”. Acusa al señor Zapatero de agitar a las masas contra la Iglesia católica. ¡Que paradoja la de este individuo!, agente de Ratzinger esa cabeza visible de La Iglesia Católica, a quien suponemos arrepentido por haber formado parte de las juventudes hitlerianas.
No se da cuenta el ciudadano Sánchez que han sido ellos, los obispos los que en reiteradas ocasiones han salido a la calle contra el gobierno legítimamente elegido por la soberanía popular, a hacer política y no a predicar el Evangelio para hablar de paz, de amor y de concordia y no de concupiscencia. Jesús dijo: “la concupiscencia es el deseo desmedido e incorrecto de bienes o placeres, que no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que obedezcáis en sus concupiscencias (Romanos 6:12)”
Nosotros nos sentimos ofendidos, como cristianos y ciudadanos, por tanta contención como viene creando la Conferencia Episcopal y muchos sacerdotes ante su feligresía, generando peleas, disputas y conflictos. La contención no agrada al Señor especialmente si ésta proviene de los representantes de las sectas o religiones en esta sociedad, con reconocimiento constitucional. Esta sociedad del siglo XXI (21) ha superado los adoctrinamientos sectarios parciales e interesados.
Nosotros, aunque somos conocedores que los obispos, en general la mayoría de los clérigos, no hacen ni harán lo mismo que se nos enseña en proverbios 14:21/22 sobre la misericordia y el perdón en la vida del cristiano, si que los perdonamos y los olvidamos en nuestras oraciones hasta que sean capaces de mostrar humildad y arrepentimiento
Por otra parte debemos significar que si los señores Rouco, Cañizares, Sánchez y todos esa jarca de inquisidores que están viviendo fuera de las leyes constitucionales y hasta canónicas, nos permitimos recomendarles que como secta se presenten a las elecciones y verán que se podrán encontrar con la pared de enfrente. Después de las incertidumbres que han llevado a término contra el pueblo soberano y de las libertades del mismo, han logrado sumar para que realmente caminemos hacia la plena laicidad y que cada vez menos feligreses les presten atención. Y les dejamos lo siguiente, sobre la mansedumbre:
Isaías 53:7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”
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miércoles, 26 de diciembre de 2007 |
Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
Todo cambia en estos tiempos que nos ha tocado vivir, hoy nos ocupamos, nuevamente, de las campanas y de los campaneros de La Laguna, nuestra entrañable ciudad. Vemos que su silencio preocupa a los ciudadanos. Así lo colectivos más relevantes de la ciudad, se unen a favor de las campanas, pues, la historia y la tradición de quinientos años, merecen un mínimo de respeto.. Y es que cuando las campanas no se oyen, parece que los campanarios agonizan, es decir, que no forman parte de la vida cotidiana de la ciudad. Al parecer su sonido golpea los oídos de algún ciudadano, hacen mucho ruido y quiebran el silencio de la noche, no dejan descansar. La airada protesta alcanza incluso a las que marcan las horas en el reloj de la torre de La Concepción, por lo que el representante parroquial, opta por cortar el cordón umbilical del mecanismo que se utiliza para el volteo automático, imponiéndose el silencio de la voz de los siglos. ¡Y todos tan contentos, que aquí no ha pasado nada!, que darán, eso si, unas campanas incapaces de tañer para los oídos de los ciudadanos. En La Laguna de antaño era frecuente oír las campanas de las distintas iglesias y las ondas que se desprendían de ellas envolviendo la ciudad. Las llamadas de las campanas eran siempre reiteradas, una y otra vez, para poder llegar a las almas con el sonido aleccionador del bronce, que un campanero con tradicional aprendizaje golpeaba sin temor. Por ello, queremos recordar a aquellos, viejos “campaneros de La Laguna” que tanto significaron para la Historia de nuestra ciudad, habida cuenta que transmitían y ponían alma a base se simples golpes de badajo. Esa es la razón por la que una gran familia lagunera de antaño haya sido conocida popularmente por “los campaneros” y de los que recordamos a: Augusto, Félix, Francisco, Manuel, Domingo y Antonio González Ferrera – estos dos último directores de nuestra Banda Municipal de Música, durante años – En la Iglesia de La Concepción destacaron campaneros como Juan Antonio de Armas, conocido por “el cachimba” y sus hermanos Lorenzo “el Maneca” y Anatolio, la familia Marrero de siempre, presidida por don Luís, el viejo sacristán y sus hijos Juan y Luís, Bonfilio, hijo y nieto que repica en la actualidad, con su colaborador más entendido, que no es otro que Abel Afonso. En San Agustín, recordamos los repiques por San Vicente Paúl y la Virgen Milagrosa, de Eladio Pérez Delgado y de Alberto Pérez Báez, más conocido por el hombre de las medallas. En las pequeñas campanas de San Juan repicaba con maestría Vicente Álvarez Falcón y asimismo lo hizo de monaguillo Domingo Medina, ese incomparable político y amigo por encima de todo. El Santuario del Cristo tuvo como campaneros a la familia Marrero y una inmensa chiquillería que colaboraba en los repiques de las fiestas y, sin olvidar la pasión que imprimía el famoso cabo Paulino, de la Policía Municipal y al que enviamos desde aquí y ahora y cariñoso saludo. Las campanas de Santo Domingo eran repicadas por la familia Febles de la que Pedro Patita fue sochantre, sin olvidar al famoso Miguel el Burro, que portaba en todos los acontecimientos religiosos, la Manga Cruz Y también debemos recordar las campanas y los campaneros de la Catedral, encabezados por el famoso José González, conocido por Asadura que también cuidaba y ponía la hora del reloj y, como no podía ser menos al que fuera muchos años sacristán Antonio, conocido por el Perita, que junto con su familia y en especial con su hijo Domingo, repicaron y doblaron con triste tañido la muerte de algún feligrés conocido, o el muy específico Día de Todos los Santos, por el mes de noviembre. Fueron campaneros ocasionales Paco Cantero, servidor del Obispo Pérez Cáceres así como los hermanos Afonso, colaboradores del Reverendo don Pedro Juan, canónigo responsable del templo catedralicio. Sólo nos queda destacar al mejor profesional, dada la practica y conocimientos adquiridos con el paso de los tiempos, de las diferentes campanas y campanarios, al nada más y nada menos que al gran lagunero Ricardo González Afonso, hijo del famoso Ricardo González Tejera, quien fuera abanderado del Orfeón La Paz y, además, medalla de Bronce de La Laguna, por su plena y total dedicación a la ciudad. Nos queda decir únicamente que son don Bernardo Álvarez, obispo de la diócesis de San Cristóbal de Laguna y doña Ana Oramas y González Moro, en su calidad de presidenta de la Corporación Municipal, a los que sus manos encomendados el futuro de nuestros campanarios y campanas, para que no pase, como ha pasado con la Escuadra del Santísimo Cristo. AMEN |
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