|
¿Es el paso de palio compatible con la Semana Santa lagunera?
Antes de contestar con un rápido e irreflexivo si, no o no sabe no contesta, ¿porqué no devolver la pregunta con otras que nos ayuden a resolver la primera?: ¿cuál es su origen, función y significado?, ¿que elementos ornamentales lo componen?, ¿son todos iguales?.
 María Santísima de la Angustia.  María Santísima de la Concepción.
convertido en símbolo de la misma. Por otro lado, pinturas de los siglos XV y XVI nos muestran procesiones donde aparece la Eucaristía bajo palio, portada por un sacerdote, considerándose el palio como potestativo de Jesús Sacramentado y el hecho de que se  Maria Stma de La Amargura. usara con imágenes de la Virgen, suscito rechazo en sectores del clero, litigio que finalmente se resolvió, aceptando la jerarquía eclesial el paso de palio para María, al entender que Ella fue el primer sagrario de Cristo, por el misterio de la encarnación, reforzándose la función litúrgica del mismo. El palio rígido y fijo a las andas procesionales, existe desde antiguo para imágenes de gloria, frecuentemente en aquellas que representan a la Virgen en sus diferentes advocaciones y menos frecuentemente en las que se representan a santos y santas, en estos casos el techo es rígido, cuadrado y sustentado por cuatro varales con sus cañones, nudetes y capitel, de plata labrada o madera policromada. Es lo que conocemos como palio rígido o baldaquino Del cruce o confluencia de éste con el palio de a pie o móvil, propio del Santísimo, surge lo que entendemos como paso de palio, aumentando progresivamente el numero de barales: desde cuatro hasta doce, incrementándose también la superficie de su techo o gloria, cambiando los materiales ornamentales, perdiendo fijeza y ganado movilidad. De 1566 es el grabado de Nuestra Señora de la O, dolorosa trianera, bajo un palio de ocho varales sobre su paso procesional. Así, ya el siglo XVIII tenemos configurado el paso de palio bastante parecido a como lo entendemos hoy, en aquella época los varales se realizaban en madera, de cobre plateado, de plata o de platina. A mediados del siglo XIX, se generalizo entre las Vírgenes Dolorosas en Sevilla, siendo los palios de tela, bordados o lisos, y de metal: normalmente plata, sustentado por doce varales, seis por cada lado; eran sencillos con las cuatro caídas laterales en forman rectangular, con poca ornamentación y cordones de escasa longitud. Estos palios de tipología clásica o romántica, se les conoce como palios de caídas o bambalinas rectas o de cajón. Durante el presente siglo, el paso de palio, evoluciona de forma apreciable, ondeándose el borde de las caídas, adquiriendo mayor riqueza del bordado y longitud de los cordones, denominándosele como palio con bambalinas de figura, recortada o sevillano. La peana que sustenta la imagen gana en tamaño, esbeltez y elaboración. Se incrementa el numero de candelabros en la candeleria que precede e ilumina el paso. El exorno floral se realiza con flores naturales, normalmente blancas o de colores claros; como ornamentación puntual y en menor proporción que las anteriores, flores artificiales de cera o metal noble. Hasta aquí, lo que podemos entender como el paso de palio tipo, estándar o de canon sevillano, donde según el que suscribe, alcanza su máxima expresión. Pero no solamente existen palios en la Semana Santa de esa ciudad, son igual de frecuentes en toda Andalucía, variando su estilo, sobretodo en Málaga y pueblos de su provincia. También encontramos palios en Zamora, Valladolid, Cuenca y otras conocidas localidades de Castilla-León y Castilla-La Mancha, mostrando por lo general una tipología propia o austera o “medieval”, pudiéndose encontrar algunos bastantes andaluces o sevillanos.  Nuetra Sra. de La Seledad. En nuestra Semana Santa han procesionado bajo baldaquino: Nuestra Señora de las Angustias, del famoso escultor sevillano del siglo XIX J. de Astorga y La Dolorosa del Monasterio de las Clarisas, de origen hispanoamericano En 1955, año de la fundación de la Sección Penitencial de la Hermandad del Santísimo Rosario, radicada la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, se comenzaron las gestiones de un paso de palio para Nuestra Señora de la Soledad, que sustituyera a las andas de entonces. Al igual que las corporaciones penitenciales fundadas en aquellos años, el nuevo paso de palio fue de inspiración andaluza y a iniciativa del entonces párroco D. José García Pérez, quién falleció el 13 de Agosto de 1958 sin verlo acabado. En acta de la Hermandad de Octubre de 1961, se acuerda hacer la salida de su Dolorosa ya bajo palio en la Semana Santa de 1962. Su hechura fue en terciopelo negro, con escasos bordados, bambalinas híbridas entre cajón y de recorte, sustentado sobre ocho varales y candeleria artificial o de luz eléctrica; cambiando, mejorando y enrriquesíendose en los últimos años. Posteriormente, en 1990, se incorpora el palio de María Santísima de la Amargura, acompañando a N. P. J. de la Sentencia, pero esta vez con doce varales, candeleria de cirios y una estética claramente sevillana. ¿Son estos palios “laguneros”?. Mi respuesta es no, sin pretender sea ni presuntuosa ni categórica, sino, más bien, a sabiendas de que puedo estar equivocado. El paso de palio lagunero lo veo en la confluencia entre nuestros orígenes y las aportaciones foraneas, hecho consustancial a nuestra cultura canaria de mestizaje o ecléctica. Me lo imagino con su techo y bambalinas inspirados en nuestros doceles y baldaquinos, según sean de tela o de metal, o la mezcla de ambos, es decir, de tela con cresteria. Al respecto, no oculto mi preferencia por el palio de cajón. Para los varales, preferiblemente en numero de doce, miremos aquellos existentes en los templos laguneros y utilizados en las procesiones del Santísimo. Para la peana, la de las numerosas de nuestras Vírgenes. La candeleria habrá que adaptarla a nuestro clima y la forma de llevar nuestros pasos y, por tanto, sugeriría un menor numero de candelabros, portando cirios gruesos, que estarían protegidos del viento con guardabrisones, eventualmente coronados por cúpulas de orfebrería, lo que aseguraría su encendido. El exorno floral debe recoger nuestra tradición y al mismo tiempo evolucionar, mejorando y elaborándose los ramos de forma que no oculten la orfebrería, bien al contrario, la resalten, empleando colores marianos, blancos y pálidos.
Soy consciente de que todo cuanto he dicho está sujeto a debate, pero estos son mis argumentos, lo que me permite volver al comienzo de este escrito y replantearme la pregunta: ¿Es el paso de palio compatible con la Semana Santa lagunera?, respondiendo: si, un paso de palio lagunero, por supuesto que si!.
Pedro Gutierrez
|