24, 25 y 26 de Agosto (19:00 y 21:30 horas)
 "EL FIN DE LA INOCENCIA" (Versión original en inglés con subtítulos en español) Título original: TWELVE AND HOLDING Dirección: Michael Cuesta. Guión: Anthony Cipriano. Producción: Leslie Urdang, Brian Bell, Michael Cuesta. Montaje: Montaje: Eric Carlson y Kane Platt. Fotografía: Romeo Tirone. Color. Música: Pierre Földes. Intérpretes: Conor Donovan (Jacob/Rudy Carges), Jesse Camacho (Leonard Fisher), Zoë Weizenbaum (Malee Chuang), Jeremy Renner (Gus Maitland), Annabella Sciorra (Carla Chuang). País: EE.UU. Año: 2006. Duración: 90 min. Estreno en España: 18 de mayo de 2007. NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS
SINOPSIS: A punto de llegar a la adolescencia, tres chavales comparten juegos y gamberradas en los suburbios de New Jersey, hasta que la trágica muerte del hermano gemelo de uno de ellos marca a fuego sus vidas. Malle, una precoz jovencita que flirtea con treintañeros, y Leonard, un muchacho obeso obsesionado con perder peso, no se separan de su colega Jacob, introvertido e incapaz de superar el fallecimiento de su hermano.
NOTAS:
Dirige Michael Cuesta (New York, 1963) y es su segundo largo tras L.I.E. (estrenado en el Cine Víctor). Cuesta ha trabajado en televisión en series como A dos metros bajo tierra, y ha sido también premiado como director de spots publicitarios, entre otros por el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York. Se graduó en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, donde estudió fotografía y literatura.
Premio John Cassavetes en los Independent Spirit Award. Festival Internacional de Cine de Toronto.
CRÍTICAS:
“Pocas películas más agridulces, más contundentes, más dolorosas, más de verdad en esta cartelera nuestra. Una maravilla. Cuesta, autor de episodios de series de culto como A DOS METROS BAJO TIERRA, crea una obra delicadísima, sutil, frágil y hermosísima sobre la inquietud de estar vivo cuando tienes 12 años. Pero también sobre el dolor y el horror de la muerte. Una historia para padres e hijos. La película de un director osado (Cuesta dirigió L.I.E, historia de una profunda relación entre un pederasta y un adolescente perdido), recuerda a ramalazos no sólo la tristeza de los monstruos (el protagonista se oculta bajo la máscara de Jason, Jason Voorhees, el niño muerto convertido en asesino impío en la saga Viernes 13) sino la imposibilidad de ser adolescentes y sobrevivir al intento tal como lo contaban la Coppola y los suyos en LAS VÍRGENES SUICIDAS. Sin olvidar, ¿cómo podríamos hacerlo?, el terrible dolor de la muchacha japonesa sordomuda en el Babel de González Iñárritu. De alguna manera, en la distancia, fluyen también por la historia los recuerdos de aquel poderoso CUENTA CONMIGO de Rob Reiner y Stephen King. Pero no es sólo cuestión de memoria cinematografica. EL FIN DE LA INOCENCIA es una grandísima pequeña película por ella misma. Por su suavidad llena de aristas, ángulos y terminaciones nerviosas a flor de piel. Por sus silencios, por la actitud serena de la cámara. Por sus personajes. Por su capacidad para retratar no sólo a los chavales sino a un puñado de adultos irremediablemente heridos. Por sus actores a los que acompaña discretamente en su duelo, duelo perfecto, ante la cámara y frente a un guión terso y sin fisuras. Lo único malo de esta película es que tardó dos años en estrenarse en España y como suele suceder, su título en castellano, una expresión mema parecida a otros mil títulos que nadie recuerda y que no hace justicia a esta joya que brilla entre y desde sus sombras.” (Diario Vasco).
“Una película destinada, con el paso del tiempo, a engrosar la capilla de los films de culto, gracias a algunos puntos que denotan un talento y una audacia bastante por encima de lo que la cartelera nos suele ofrecer cotidianamente en ambos aspectos. Una historia de preadolescentes, que, desde un arranque argumental muy, muy potente, le sirve a su autor, Michael Cuesta, para elaborar, sin estridencias un repaso integral –y demoledor– de todos los fantasmas que, bajo sábanas y alfombras, ensombrecen la bucólica visión de unos EE.UU. plácido y profundamente asentados sobre valores morales firmes e inconmovibles. (La Butaca)
Música de sala: B.S.O. de la película de Sofia Coppola, Las vírgenes suicidas.
Frases de cine: “Tenía 12 años, casi 13, la primera vez que vi un ser humano muerto. Fue en el verano de 1959...fue hace mucho tiempo” (Cuenta conmigo/ Stand by me, Rob Reiner, 1986)
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