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Ante la buena acogida de los tres capítulos "Canarias el descubrimiento y la hispanidad", el autor realiza una nueva visión sobre ese tema tan controvertido del descubrimiento y relación americana con Canarias. POR/Carlos García García
La relación que el archipiélago canario tiene con el descubrimiento americano es tan intensa y tan tremendamente interesante, que no la debemos olvidar y tratar de hacerla recordar por todos los medios posibles. No perdamos de vista el hecho singular de que Canarias pertenece cronológicamente a la etapa del descubrimiento, puesto que también su conquista e incorporación a la historia de España se hace en el siglo XV, siendo por tanto coetánea con el nuevo continente.
Esta es a mi juicio una de las razones por las que nuestro afán, y por las que nuestra dimensión personal como pueblo, sea fundamentalmente americanista.
La historia de Canarias y América Latina tienen por tanto el mismo comienzo, habiendo existido en todas ellas y desde siglos antes, pobladores y habitantes primitivos, siendo en éste momento histórico cuando todos se ponen en contacto, españoles, canarios y americanos, permitiéndose la fusión interracial.
Canarias ha sido considerada siempre como el laboratorio de pruebas del descubrimiento y posterior colonización americana por parte española, pues no hay que olvidar que fue Canarias el primer contacto de España con una población aborigen y primitiva, y, fundamentalmente, la primera población que no pertenecía al ámbito de la cultura árabe-musulmana.
La libertad a la que antes hacía alusión en su respeto al indígena se gestó primeramente en Canarias en el ámbito de la conquista y colonización de estas, siendo defendida por los misioneros, refrendados por los propios Reyes Católicos y por los Papas Eugenio IV y Pío II con las bulas de 1434 y 1462.
Desde el propio proyecto canario hasta las leyes de Burgos en 1512 y las Leyes Nuevas de 1542, comienza y termina la polémica existente en torno a la defensa y cuidado de los pobladores autóctonos, ya fueran los guanches o los indios, y donde se les dio a los propios misioneros la posibilidad de una actuación preponderante en estos nuevos descubrimientos, conquistas y colonizaciones, justificada por el papel de la evangelización.
El hallazgo o lo que podría considerarse como verdadero descubrimiento de las Islas Canarias en los siglos precedentes por parte de los italianos ,los catalanes y mallorquines, es de suma importancia para el posterior descubrimiento de América.
Así aparece Lanceloto Malocello, genovés, quién comunica en 1312 a todo el Viejo Continente su descubrimiento de Canarias, también en un intento de llegar a la India a través del océano.
Luego comienza la incorporación portuguesa y castellana de las islas, aunque es conocido que la primera ocupación europea fue debida al normando Jean de Bethencourt, en 1402, a pesar del intento de Luis de la Cerda por parte castellana en 1344.
Canarias cambia y modifica su presencia, y también su importancia, dentro del contexto histórico, desde que comienza la época de los descubrimientos marítimos, pasando de ser la tierra más alejada del viejo mundo conocido a ser tierra de paso obligado en el camino hacia América.
Se convierte entonces en el verdadero trampolín para cruzar el Atlántico, hecho que lo define y que hay que tener en cuenta sobre muchas otras cuestiones, ya que fue desde nuestras costas, y no desde otras, donde comienza, desde donde se parte al viaje del descubrimiento.
Canarias fue el lugar elegido por el descubridor de manera expresa, no como un lugar cualquiera, como una escala más. Era el lugar preciso y preferido como de comienzo para efectuar el salto al mar.
En el plan elaborado por Colón para realizar el viaje a lo que él consideraba tierras asiáticas de Cipango o Cathay, tiene como base al archipiélago canario.
Le llegan las teorías de Toscanelli, que elabora un mapa allá por 1474, además de estudiar el Imago Mundi, conociendo por todo ello la existencia de tierras más allá de Canarias y Azores. La isla del Hierro era uno de sus puntos importantes de partida, cosa que se explica si recordamos la importancia de la misma en el plano geográfico, ya que asentaba allí el meridiano cero. La elección de la isla de la Gomera, y especialmente del puerto de San Sebastián, se debió a que “...era el mejor de cuantos hay en las islas...” a decir del propio Almirante, y a que estaba muy próximo a la isla del Hierro. Incluso es casi aceptado por todos de que la idea de la existencia de San Borondón estimuló la condición de Colón en el nuevo descubrimiento, e incluso, quien sabe, si determinó su conocimiento, el rumbo a seguir, los países que iba a encontrar, el tiempo y la distancia del viaje....  Mapa de Toscalli Todas estas circunstancias se demuestran en la importancia que el propio descubridor les da a las islas, y que se manifiestan en la enorme cantidad de citas que escribe en su Diario o Cartas: “...llevé el camino de las islas de Canaria de Vuestras Altezas, que son en la mar océana, para allí tomar mi derrota...”. Era por tanto el principal punto de partida no un lugar casual. Y la relación canaria con el descubrimiento es tan precoz que, nada más arribar a Guanahaní, el propio Colón describe a sus moradores como...” son del color de los canarios...”.
La participación humana isleña es también importante, al igual que la de provisiones, animales o plantas: puercos, gallinas, caña de azúcar, ñames o plátanos...
Los fundamentos de la cultura española en América tienen por tanto una base canaria innegable, siendo desde entonces su significación en algunas zonas americanas de tal importancia, lo que define la relación entre el viejo y el nuevo mundo, que el poblador canario al llegar a aquellas tierras se siente allí más cómodo que en la propia Europa, y este hecho hay que desarrollarlo y potenciarlo para nuestro futuro. Es por ello que de la tridimensionalidad estructural e idiosincrática canaria, la europea, la africana y la americana, sea ésta última la que más pesa, la más acentuada, la que al final se ha cumplido mayormente.  Carnaval Argentina En la extensa cadena que enlaza y que une a los tres continentes, Canarias forma, posiblemente, el principal eslabón de toda ella. Hay que asumir el pasado de uno y otro lado; unos, admitiendo sus propios errores y otros, aceptando la transculturación habida. De esa forma obtendremos tal vez algún resultado positivo que perdure en el tiempo. Porque al final resulta que somos mucho más América que Europa. Hay que ir hacia un intento de una comunidad de tipo e índole cultural, único vehículo de aproximación verdadera y duradera. Hay que tender hacia la creación hispana-americana, como defensa de ataques desde otras áreas geográficas, que no necesariamente tienen que provenir del norte, sino incluso del este u oeste.  Carnaval La Palma, Canarias Y aquí Canarias puede jugar el papel preponderante que le justifica la historia y de la que muchos no parecen haberse dado cuenta, como nos lo demuestran hechos sangrantes de olvidos seculares.
El papel de eslabón puede que sirva para la unión verdadera con la América del Sur, la América Latina, con la que nos unen muchos más eslabones, con la que la cadena es mucho más larga.
Aquí está nuestra oportunidad histórica, la que no podemos ni debemos perder, y que tal vez sea la última que nos quede.....
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