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Todos los domingos de Cuaresma Suplemento Semana Santa 2008 |
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domingo, 10 de febrero de 2008 |
Por/Julio Torres Santos
 Foto: La Laguna Ahora La Semana Santa se configura desde el siglo XVI en el archipiélago como fruto del mestizaje cultural entre conquistadores y conquistados. Fue un proceso paralelo a las profundas transformaciones que las prácticas religiosas experimentaron en la Península con el auge del culto a las imágenes de la Pasión. Crucificados y Dolorosas ocupan desde bien pronto un lugar preeminente en las procesiones de la mayoría de los núcleos poblacionales canarios. Desde mediados del siglo XVI las cofradías llevarán a cabo las principales procesiones de la Semana Santa isleña y, de forma similar a las desarrolladas en la Península, cumplirían funciones festivas y de asistencia mortuoria y hospitalaria. Entre sus características, cabe destacar la dicotomía entre sus miembros de número, que presidían y financiaban sus procesiones, y los de a pie, que generalmente eran disciplinantes. El transcurso de estos cinco siglos trajo consigo la lógica evolución de las cofradías, fruto tanto de dictámenes y prescripciones, como de transformaciones sociales. Por ejemplo, las constituciones sinodales del obispado de Canarias de Cámara y Murga de 1629 prohibieron las procesiones de disciplinantes por las noches así como la participación de mujeres en ellas, incluso como acompañantes de sus maridos.
Los eventos ocurridos durante el siglo XX no son menoscabo para la aparición de hermandades y cofradías, que se ven acrecentadas de forma constante, siendo nuestra ciudad un claro ejemplo de ello. Los momentos más difíciles hay que situarlos alrededor de la II República, que conlleva la aparición de manifestaciones anticlericales. La guerra civil (1936–39), especialmente en su primer año, provoca incendios en numerosas iglesias (en la peninsula) que, junto con los expolios, hacen desaparecer meritorias imágenes además de muchísimos enseres, ocasionando daños de diversa índole tanto en los templos como en el patrimonio de las hermandades y cofradías. En los años sesenta se inicia una pequeña crisis pero, a partir de los años setenta, se observa un resurgimiento alrededor de la Semana Santa, incrementándose el número de cofrades. Desde finales de los ochenta la mujer se incorpora de forma activa en las cofradías, de forma que éstas han visto crecer paulatina y considerablemente el número de sus miembros.
El suplemento Semana Santa 2008 pretende ser un homenaje a todas las hermandades y cofradías laguneras que, desde hace cinco siglos, hacen posible la Semana Mayor de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, hoy Patrimonio de la Humanidad. Porque las cofradías y hermandades son historia heredada y transmitida a través de los siglos y puesta al día, formando parte del vivir de la ciudad. En los días de Semana Santa conviven con el pueblo y es en él, y a través de ellas, donde éste se manifiesta religiosamente.
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