Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
La Semana Santa, en tanto en cuanto a la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo, empieza realmente el Lunes Santo.
 Fragmento Programa década de los 50: colección La Laguna Ahora Ya han cesado los hosannas, los palmitos, los vítores y las aclamaciones de triunfo que caracterizan el Domingo de Ramos. Ya se presienten otras aclamaciones, de fracaso y de muerte del Viernes Santo, en las que también interviene la constante ceguera de la multitud: ¡Crucifícale, crucifícale…
En La Laguna ciudad tradicional, también comienza la Semana Santa el Lunes Santo. Dos clases de celebraciones para honrar y conmemorar esos Santos Misterios: las conmemoraciones litúrgicas y las procesiones. Las procesiones son celebraciones religiosas, expresión popular de fe sentida, vivida y proclamada. No tendría ninguna justificación si no fueran así, pues, serían fariseismo y folklore.
Nos consta la preocupación de la Junta de Hermandades y Cofradías, para que las procesiones sean expresión de fe que sale a la calle portando los pasos de la Pasión del Señor, para continuar la celebración del misterio a través de esas representaciones plásticas que afectan directamente a nuestra sensibilidad, nos ayudan a amar más a quien tanto nos amó, pero que asimismo nosotros lo hagamos con nuestro prójimo ejercitando ante todo la caridad.
 Fragmento Programa década de los 40: colección La Laguna Ahora El lunes Santo por la tarde, y desde el Convento de Santa Clara tenemos la oportunidad de vivir cultos de marcado sabor franciscano dedicados al Señor de la Oración en el Huerto, magnifica talla del imaginero José de Luján. El conjunto es hermoso y no desmerecen los tres apóstoles que acompañan al Señor (obra de José de la Oliva). Procesión de tradición señera que recorre nuestras calles con una flamante y reciente Cofradía Penitencial y que antaño asumía la Venerable Orden Tercera Franciscana, ¡como no emocionaba a los chicos de antes contemplar a los apóstoles dormidos!, que se asentaban en la parte posterior del trono, distinta a la disposición actual, que ha dado mayor realce al magnífico paso, construido y dorado por el artesano-ebanista don José Domínguez, conocido por Camimela.
En el recuerdo aquellos señores de nuestra ciudad, miembros de la Venerable Orden, como Francisco Benítez de Lugo, padre del ex alcalde Ángel Benítez de Lugo, recientemente fallecido, la figura caballerosa y menuda de don Carlos Hamilton, la de José Rojas, la de otro ex alcalde, José Vicente de Buergo y entre lasa señoras doña María de la Concepción Oraa, doña Remedios de Buergo y tantas damas con sus escapularios franciscanos, mientras abriendo la comitiva y portando la Cruz de la Hermandad, recordamos a otro personaje lagunero Rafael Rojas acompañado por dos faroles de plata con velas de cera, llevados por Juan Luís Piñero M ira y Domingo García González, más conocido por Domingo de La Laguna. La otra procesión del día es la de las Insignias de la Pasión de Cristo, que sale del convento de Las Catalinas, el de la señera Plaza Abajo, de ese lugar de poesía y de evocador ambiente magníficamente cantado por Domingo J. Manrique. Desde allí, del convento de clausura, que quizás con nuestras prisas actuales apenas miramos al pasar, un magnífico y renovado trono, con una Dolorosa de singularísima belleza, y una Cofradía formada por un grupo heterogéneo de hombres vinculados a la Iglesia y a la ciudad, nos enseñan y demuestran como se puede mejorar un paso sin desmerecer en nada las tradiciones de los orfebres y plateros laguneros del siglo XVIII (18). Gracias a la habilidad del insigne lagunero, fotógrafo y artesano Agustín Guerra Molina y los hermanos Marcos y Florencio López Barreto se ha realizado el milagro de enriquecer el nivel artístico de este Paso, que antiguamente recordamos como uno de los más pobres y humildes de nuestra Semana Santa. Continuará. |