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Protagonizan este menú los espárragos, en su mejor momento en primavera y que, blancos o trigueros, contribuyen a disminuir el azúcar de los diabéticos y tienen una acción beneficiosa sobre el corazón; y los fresones, que ya están inundando los mercados. Junto a ellos, siempre asequibles, las pechugas de pollo.
CAZUELA CON ESPÁRRAGOS TRIGUEROS Ingredientes (Para una ración): 200 g de espárragos trigueros, 1 huevo, 1 loncha de jamón, 4 dientes de ajo, salsa de tomate (al gusto), unos trocitos de pan frito, vinagre, agua, sal.
Primero preparamos un majado con el pan frito, los ajos, un chorrito de vinagre, un vasito de agua y una pizca de sal, y lo vertemos sobre los espárragos, dispuestos en una cazuela de barro. Sobre todo ello cascamos un huevo, procurando que la yema no se rompa, y añadimos el jamón, previamente troceado, y la salsa de tomate. Por último, introducimos la cazuela en el horno, precalentado a temperatura alta, bajamos la temperatura y dejamos que se haga durante 7-8 minutos. Servimos en la misma cazuela.
PECHUGAS DE POLLO AL VINO TINTO
Ingredientes (para 4 personas): 4 pechugas de pollo, 1 vaso de vino tinto, harina, mantequilla, 1 cebolla mediana, sal y pimienta negra.
Tras limpiar bien las pechugas y salpimentarlas, las pasamos por harina. Luego doramos la cebolla, bien picada, en la mantequilla (previamente fundida) y, cuando esté transparente, doramos las pechugas por ambos lados. A continuación vertemos el vino tinto sobre el pollo, bajamos el fuego y dejamos guisar durante 10-15 minutos, añadiendo un poco de harina para que la salsa se espese un poco. Salpimentamos antes de terminar la cocción. Disponemos las pechugas de pollo en los platos y cubrimos con la salsa. Servimos muy caliente. Siempre que se utilice vino tinto en cualquier guiso, es aconsejable servirlo acompañado de un buen vino tinto.  Ingredientes: 400 g de fresones, 300 g de azúcar, 200 ml de nata para montar y 2 claras de huevo. Primero batimos los fresones hasta obtener un puré. Luego montamos la nata y, cuando empiece a formar espuma, añadimos el azúcar, poco a poco y sin dejar de batir hasta obtener una consistencia firme. Tras montar las claras a punto de nieve, incorporamos la nata y las claras al puré de fresones, muy suavemente y en pequeñas cantidades cada vez. Por último, dispones la mezcla obtenida en copas individuales -ahí radica la “gracia” de una mousse- y dejamos enfriar en la nevera. Antes de servir decoramos con un poco de nata montada y un fresón.
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