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 Cruz de Piedra La Laguna : Foto 1906 La fiesta de la Cruz
La fiesta de la Cruz centra, desde mayo, gran parte de las actividades festivas en muchas zonas de Canarias. Las cruces de las plazas y caminos son adornadas con flores. En las ciudades, desde hace años, se efectúan concursos, premiando a las vistosas cruces de los núcleos vecinales. En la isla de El Hierro, por ejemplo, la fiesta supone el adorno de una especie da altar, con una mesita sobre la que se coloca la Cruz cubierta de flores. En las paredes se colocan colchas y alrededor candelabros, floreros, tiestos de albahaca y otras hierbas aromáticas e, incluso, alhajas. Tras ser expuesta al público, tiene lugar la procesión.
En Santa Cruz de Tenerife la fiesta de la Cruz está claramente arraigada desde finales del s. XVI. Desde allí se van desarrollado y extendiendo por otros puntos de la isla, a municipios como el de La Orotava, el Puerto de la Cruz, San Juan de la Rambla y Los Realejos, que brindan los mejores exponentes, al engalanar con flores y velas las cruces al llegar el 3 de mayo.
De todos lo municipios nombrados anteriormente, destacamos al de Los Realejos, que cuenta con el mayor número de capillas, elevadas tanto en las calles como en los caminos. Esto es consecuencia de haber sido conquistado este municipio por Alonso Fernández de Lugo, con la instalación allí de una Santa Cruz. Un total de 103 cruces presiden barrios, caseríos, ermitas y callejones. Las mismas son los límites de su jurisdicción municipal. Por el poniente, lo separa de san Juan de la Rambla, la Cruz del Socorro; por el naciente de la Orotava, la Cruz Santa; la Cruz del Toscal, del Puerto de la Cruz; y por el sur, por las cumbres, la Cruz de la Degollada. Una de las más antiguas es la de El Rayo, en el bello barrio de la Cruz Santa, fechada hacia 1813.
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