|
Por/Fidel Campo Sánchez
A vista de Berode   El pasado domingo la pertinaz lluvia deslució el trabajo de deshojar flores, cortar brezo y tostarlo, teñir marmolina, sal, y recoger semilla y dátiles (tamaras) , todos esos materiales que sirven de base para la confección de las tradicionales alfombras laguneras.
Los tapices florales son obras de arte que se hacen como ofrenda al protagonista del Corpus, que es el Cuerpo de Cristo.
La tradición afirma, pese a que algunos clérigos tengan la desfachatez de negarlo o cuanto menos ponerlo en cuestión, que en la Iglesia de La concepción, se celebró por los curas de la época y que acompañaban al ejército de Alonso Fernández de Lugo, la primara fiesta del Corpus en Tenerife, que data del 1497.
No encontramos explicación lógica por lo que sin venir a cuento y buscando problemas innecesarios, el Cabildo Catedral afirma en el Programa de los Actos Religiosos, que “las alfombras de flores del Corpus lagunero no pueden considerarse como una tradición histórica o cultural”.
A nosotros concretamente esta afirmación nos parece una soberana majadería y aunque nuestra opinión cuente poco debemos señalar una verdad que nos hace libres, por aquello de San Juan 8:32, que no admite duda que por esas posturas, más de tipo político que de pastor de almas, del señor de las breñas (obispo de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna), existe y, lamentablemente va en aumento, una ruptura entre la Iglesia Católica y la sociedad y así vemos cada vez menos feligreses en los templos.
Las estadísticas dicen que, el 80% de los católicos que se declaran como tales, más de la mitad no practican el credo y muchos fieles critican la mayoría de las posturas de la jerarquía. Por todo ello el Cabildo Catedral y su Deán Julián de Armas al frente, deben reflexionar antes de hacer declaraciones tan peregrinas como vienen haciendo. Analicen, mediten y oren más para que el Espíritu pueda iluminarles convenientemente y emulen más al Maestro en vez de a tantos canchanchanes políticos como vienen haciendo, en manifestaciones políticas contra el Gobierno constitucional.
Decía San Agustín y ¡de eso hace ya mucho, muchísimo tiempo!, que “la Iglesia es la comunidad de los creyentes en Jesucristo”. A este paso y con tanto eufemismo político-clerical se acabará con la fe, las procesiones, las alfombras, las romerías como acabaron con la Escuadra del Cristo, pues, entendemos que quienes mandan en la Iglesia tienen que aprender primero a ser servidores, no dominadores, habida cuenta que el mayor está para servir al menor.
En la historia de la Iglesia siempre ha habido pluralismo y nos tenemos que acostumbrar a ello nuevamente y sobre todo a no hacer acepción de personas, de otras religiones, de culturas y de etnias. Hacen falta convencidos también, ya que a este paso lograrán agrandar más las diferencias entre cristianos, musulmanes y…
Venimos observando que las mayorías católicas son de bodas, bautizos y primeras comuniones cuyo fin son las bacanales y los dispendios económicos. Lo que nos hace recordar y señalar el Concilio Vaticano II que inició posturas de reflexión sobre los nuevos problemas del mundo moderno y quien debe dirigir todo es la fe del cristiano.
Hemos leído y encontramos muy acertada la reflexión del periodista don Domingo Barbuzano cuando nos ofrece la información del periódico El Eco de La Laguna de 29 julio de 1878, donde se considera a la ciudad de La Laguna como el pueblo que más se ha distinguido en solemnizar la festividad del Corpus. Pero nosotros le diríamos al señor Barbuzano que esas contiendas, contenciones, peleas y disputas que originan los clérigos, por sus soberbias, no agradan al Señor y a los integrantes de la familia como piedra y grupo organizado de creyentes de la Iglesia verdadera, que debe ser la del Señor, que debe tener su autoridad, enseñanzas, leyes, ordenanzas , gobernada por El mediante representantes dignos de su elección.
|