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 Como ya es tradición, la primera semana de junio tiene lugar la romería de Guamasa. Desde tempranas horas, el pueblo despierta por el tintinear de las campanillas que penden de las colleras de las más de 60 cabezas de ganado, que se disponen para tirar de las carretas, por los redobles de tambor de la danza y el repique de las castañuelas. A mediodía comienza la romería: un cortejo compuesto por una veintena de carretas, evocadoras del tipismo guamasero; dos barcos, en cuyas bordas y palos vocean los romeros; la danza entrelazando sus cintas multicolores; los grupos floklóricos y parrandas entonando los aires de la tierra; los rebaños de ovejas y cabras, con sus perros y sus pastores, y los productos del campo, rezumantes de tradición agraria. Como hemos indicado, esta romería sólo es presidida por la imagen de San Isidro, lo que le confiere un carácter excepcional, pues en la práctica totalidad de las romerías de nuestras Islas celebradas bajo la advocación del Santo, éste siempre va acompañado de Santa María de la Cabeza. San Isidro, al comienzo de la romería, como es preceptivo, bendice, desde la puerta de la Iglesia de Santa Rosa, a los pastores, vaqueros y gañanes, a los campos, a los ganados, a los burros, cerdos, caballos, incluso a los perros.
Si en numerosas zonas de la Isla, lo que tradicionalmente era una fiesta de campesinos se convirtió, con el tiempo, en una fiesta de sectores aristocráticos o de la clase media, Guamasa constituye una de las excepciones, pues son los campesinos los que mantienen la tradición, engalanando sus carretas y paseando por todo el pago sus ganados en busca de la bendición de San Isidro Labrador.
Por todo ello recomendamos a nuestros lectores que el domingo ocho de junio, al mediodía, acudan a Guamasa a beber el buen vino de Garimba, el mejor acompañante del pescado salado y las papas arrugadas.
Algunos apuntes históricos
En 1947, un vecino regaló a la parroquia la imagen de San Isidro; algunos años después se formaría la primera comisión de fiestas y empezaría a celebrarse la romería.
Según nos cuentan, desde sus comienzos, la romería iba precedida por la "Danza de las flores" o "Danza de la Padilla de Guamasa", fundada, en torno a 1933, por D. Pedro Gómez, antiguo bailarín de Tegueste, como promesa a Sta. Rosa de Lima. Tomó el testigo de la dirección de los bailarines D. Elías Afonso, quien realizó esta labor hasta 1978. Tras un lapso de 12 años, la danza es recuperada en 1989 por el Centro Cultural de Guamasa. En la actualidad, sus componentes son jóvenes que concurren habitualmente a dicho centro.
La "Danza de las flores" es homóloga a la de Tegueste y se caracteriza por no pender del mástil cintas, sino varas rígidas, decoradas con flores de plástico o papel. Sus bailarines visten totalmente de blanco, tocados con un sombrero de paja, adornado con plumas y del cual penden cintas de colores que llegan a la altura de la cintura. Cruzan la camisa dos bandas de seda, también de diferentes colores y anudadas a la cintura. El baile se acompaña con tambor y castañuelas y se danza al son del tajaraste.
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