Contando con el Sol y San Juan como componentes básicos de la celebración, en la noche y el amanecer sanjuaneros los hombres manipulan diversos instrumentos simbólicos con la finalidad de luchar contra los distintos males que perjudican a los humanos, a sus actividades y a sus bienes a lo largo del año.
Fecha de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes que pueden provocar numerosos males a los humanos.
La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.
La tradición de enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la fecundidad. La tradición dice que al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.
Todos los años, el 23 de junio a las 12 de la noche, se realizan varios rituales, hechizos y conjuros para aprovechar las energías mágicas de la noche de San Juan o noche de brujas. Pero ... ¿de dónde viene esta magia?
Todo se relaciona con San Juan el Bautista y el solsticio del 21 de junio. El 24, se celebra el nacimiento de San Juan, quien preparó a la humanidad para la llegada de Jesús. Su nacimiento ocurrió en una fecha muy cercana a un solsticio (de invierno para el hemisferio sur, y de verano para el hemisferio norte), lo que quiere decir que lo que está en juego son poderosas energías solares actuando en la Tierra.
Durante esta noche mágica, usted podrá realizar estos simples rituales, que le ayudarán a mejorar distintos aspectos de su vida.
Ritual de la Noche de San Juan para pedir un deseo
Materiales:
* Una vela celeste
* Una hoja de hiedra común
* Un pedazo de papel
El ritual:
El 23 de junio, a las 12 de la noche, encienda la vela celeste, y coloque debajo de su almohada una hoja de hiedra común y un papel en el que haya escrito su pedido.
Al día siguiente queme el papel, y entierre las cenizas y la hoja de hiedra en el jardín o en un macetero.
Hechizo de la noche de brujas para protejer el hogar
Materiales:
* 21 gotas de esencia o aceite de almendras
* 1 cucharada vinagre
* 3 litros de agua
* 1 recipiente grande
El Hechizo :
El 23 de junio, a las 12 de la noche, mezcle todos los líquidos en el recipiente, revolviéndolos en el sentido inverso de las agujas del reloj.
Con esta mezcla, limpie todos los marcos de las puertas, comenzando por las que están más lejos de la entrada principal (ésta es la última que se limpia).
Al terminar, dé las gracias a San Juan rezando un Padre Nuestro.
Ritual de san Juan para el dinero
Materiales:
* 1 pirámide
* 3 monedas amarillas
El ritual:
El 23 de junio, a las 12 de la noche, coloque debajo de su cama (o del velador) las tres monedas amarillas, y sobre ellas, la pirámide.
Ritual de San Juan para tener suerte el resto del año
Materiales:
* Un recipiente con agua
El ritual:
El 23 de junio, a las 12 de la noche, exponga al cielo el recipiente con agua.
Si se reflejan:
* 7 estrellas: Tendrá éxito.
* Número par de estrellas: Tendrá buenos resultados, pero con reserva.
* Número impar de estrellas: No tendrá éxito.
Ritual de San Juan para la pareja
Materiales:
* 1 vela rosada
* 2 almendras
* Agua de azahar o perfume de ambos
El ritual:
El 23 de junio, a las 12 de la noche, en una almendra escriba su nombre y en el otro el de su pareja.
Perfúmelas con agua de azahar o con una mezcla de la fragancia de ambos, y déjelas en su dormitorio una al lado de la otra.
Luego, encienda la vela rosada, pida por la armonía de la pareja y dé las gracias, rezando un Padre Nuestro.
Al día siguiente cómase las almendras.
¿POR QUÉ SAN JUAN BAUTISTA?: San Lucas narra en su Evangelio que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo. (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).
Desde entonces se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que ha heredado una serie de prácticas, ritos, tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han extendido por muchos pueblos de América. Lo paradójico del asunto es que el 24 de junio se celebra la fecha del nacimiento del Bautista, que en realidad no debería festejarse porque de los Santos siempre se recuerda el día de su muerte. San Agustín hace la observación de que la Iglesia celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero que en el caso de San Juan Bautista, hace una excepción y le conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre y vino al mundo sin culpa. Es digno celebrarse su nacimiento, ya que fue motivo de inmensa alegría para la humanidad tener entre sus miembros al que iba a anunciar la proximidad de la Redención.
En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre, el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de su mujer, Isabel, estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel. Rebosante de alegría, la tradición religiosa dice que encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia. Cuando siglos después se cristianizó esta fiesta, la noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada, sin abandonar por eso su aura mágica. Cuando el portavoz de la Redención nació, y Zacarías escribió en una tablilla: “Su nombre es Juan”, el sacerdote recuperó inmediatamente el habla y entonó el hermoso himno de amor y agradecimiento conocido como “Benedictus”, que la Iglesia repite a diario en su oficio.
El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.
Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: “No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios”.
Pero Zacarías respondió al ángel: “¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?”.
El ángel le dijo: “Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla”.
Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.