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La romería regional de San Benito Abad, abogado del campo de Tenerife partirá hoy, a las 12:00 horas, para ingresar un años más el agro en la ciudad, el más puro tipismo, alegría y respeto a las tradiciones del pueblo lagunero. La romería de San Benito revivirá hoy las más puras esencias de la tierra, donde todos podrán disfrutar de la gastronomía, la vestimenta y los cantos de cada una de las Islas Canarias porque tiene un marcado y merecido carácter regional.
Después de la tradicional bendición del ganado y la función religiosa en honor del patrón de las sementeras, comenzará el río multicolor, a partir de las 12:00 horas, recorriendo la ciudad que ha sido profusamente engalanada por la delegación de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna.
En el mismo lugar 1941-2008 Cuando el Santo llegue a la altura de la torre de la Concepción comenzaran como es tradicional a sonar la campanas al son del tajaraste, lo mismo ocurrirá cuando el patrón de los campos laguneros pase por la catedral. Es un momento especial en la Romería oír las campanas más importantes de la diócesis rindiendo honor al Santo patrón del que fuera un barrio humilde y campesino, es como si La Laguna no olvidara su orígenes y se sienta orgullosa al saludar a San Benito que mora en una humilde ermita, y que con todos los honores pasean los descendientes de los campesinos laguneros.
Hay personas que aunque lo pretendan no entiende que ver pasar a San Benito, para un lagunero de crianza, son recuerdos inolvidables de la infancia, el primer traje de mago de la mano de mama. A partir de 1532, el pueblo tomó a San Benito por abogado y protector de los campos y comenzó la suntuosidad de los festejos con el Cabildo al frente, hasta que éste las abandonó, momento en que se hicieron con el producto del trigo de las eras y las limosnas que se sacaban cantando por las noches de Pascua. Cuidaba del culto del Santo y festejos, el gremio de los labradores, que impulsaron la devoción de su patrono. Anualmente, los labradores se reunían en la parroquia de la Concepción, bajo la presencia del gobernador o rector de dicha iglesia, para nombrar al mayordomo y encargados de la fiesta, confiriéndole el título el obispo de Canaria. En 1947, la romería adquirió sus connotaciones actuales bajo los auspicios de los hermanos Hernández Arrón, junto a otros vecinos del barrio de San Benito como José Cañizares y Ángel Álvarez. En torno al Santo gira una tradición referente al lagarto que aparece en la copa de San Benito, cuya interpretación se centra en que, deseando hacerle daño, se convirtió el vino en este ofidio, como señal de peligro. A partir de ese día, las más afamadas curanderas de la Vega de Aguere recomiendan protegerse de todo mal con la medalla del Santo, que es muy difícil de encontrar. Por ello es encargada a joyeros artesanos.
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