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Por/Pablo Molinero Portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia   Durante los próximos días 16 al 18 de Julio, el rey Abdalá de Arabia Saudí presidirá la apertura de una conferencia mundial sobre diálogo interreligioso en Madrid, según ha anunciado el gabinete real saudí.
El OLRC quiere darle la bienvenida a España, bienvenida que hace extensiva a todos aquellos que traen el mensaje de “promover la justicia, la seguridad y la paz” en el mundo, “preservar la estructura familiar” y a “hacer frente a las plagas del terrorismo, de la injusticia y de los estupefacientes”, como ha afirmado la Liga Islámica Mundial, desde la misma Meca. Que Dios les ilumine y sepan, entre todos, encontrar un camino seguro y firme para el buen entendimiento de los que creen en un solo Dios.
La iniciativa tiene el visto bueno del Gran Rabinato de Israel, y viene además avalada por la entrevista mantenida el noviembre pasado entre el rey Abdalá y Benedicto XVI, en el que el monarca saudí se comprometió a luchar por “un diálogo cultural e interreligioso”.
Ahora bien, nadie ignora que Arabia Saudí es un país donde las prácticas religiosas que no deriven del Islam están penadas cruelmente. Los judíos no pueden entrar en la Meca, porque lo tienen prohibido. La policía religiosa, se encarga de que la libertad de conciencia (la libertad al fin y al cabo) brille por su ausencia, y durante el Ramadán, fumar, comer o beber en público es delito de cárcel para los saudíes o expulsión directa para los extranjeros. En Arabia Saudí la sharia es la base de su sistema legal. Y aunque las autoridades políticas afirman que todos tienen derecho a practicar el culto privado, incluso para los no musulmanes, la realidad es que este culto no está protegido ni tan siquiera por la ley.
Además, el OLRC quiere hacer constar que el hecho de que la conferencia mundial sobre diálogo interreligioso se produzca en Madrid, y que el presidente de la misma tenga que desplazarse a otra nación, otra cultura, otro mundo, supone ya de por sí un contraste brutal en lo que respecta a las libertades en su propia nación.
Finalmente, animamos a que la próxima conferencia mundial sobre el diálogo interreligioso sea organizada en Riad, aunque para ello tenga que dejar entrar a judíos, o incluso dejar que presida la misma el cardenal Jean-Louis Tauran, del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.
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