Por/José Guillermo Rodríguez Escudero
Esta importante casona es, tras el templo de San Juan Bautista, el edificio histórico más emblemático del municipio y punto obligado de visita de cualquier turista. Tan sólo admirar la arquitectura tradicional canaria de este magnífico edificio, ya es más que interesante y bien merece la visita. Así mismo, cuenta en su interior con un conjunto de muebles y objetos históricos que van desde el siglo XIX hasta principios del XX. Sus artífices utilizaron la piedra, la teja y las cálidas maderas de tea para darle vida siguiendo las pautas constructivas tradicionales. Actualmente sus habitaciones, a modo de escenario, ambientan un estilo de vida ya obsoleto a base de antiguos muebles, detalles decorativos, textiles y demás enseres domésticos, constituyendo un hermoso museo etnográfico de indudable interés. En 1981 se inauguró en ella una nueva sede Concejil pero, más tarde, la casona entra en una etapa de abandono y no sería hasta el año siguiente cuando se acometa una urgente restauración. Se encarga su redacción a don Miguel Márquez Zárate. En 1983 se adjudica la obra de reparación del techo -que ya amenazaba ruina- a la empresa Urbanización y Pavimentos Unión, S.L. A principios de 1987, la segunda fase se encargó a la empresa del palmero don Miguel Hernández Ventura. Una vez se le dio al recinto su primitivo aspecto, se procedió a destinar sus dependencias a albergar un taller escuela, luego una escuela de oficios y finalmente, el Museo Etnográfico, Centro de Promoción y Venta de Artesanía. A partir de 1992 se destinó a Centro de Gestión y Control de la Asociación de Turismo Rural “Isla Bonita”, lo que convierte al lugar en un centro agro turístico de especial interés.
  El edificio inmediato a la Casa Luján, antigua sede de la escuela femenina, fue adquirido por la Consejería de Agricultura y Pesca del Gobierno de Canarias, a su dueña, doña María Dolores Guerra Lorenzo en 1989. Desde entonces, se ha destinado al establecimiento de un Centro de Formación Agrícola en el que se ha desarrollado varios cursos y actividades. Según destacó el actual Alcalde de la localidad, don Juan Guerra Guerra, este último año ha sido una época de trabajo continuado de cantería, albañilería, carpintería y rehabilitación, donde se ha llevado a cabo una minuciosa labor de restauración de todo el mobiliario de época que alberga esta casona de arquitectura colonial.
“Este conjunto arquitectónico no sólo tiene un gran valor patrimonial, sino que es una seña de identidad del municipio de Puntallana. Una vez recuperado todo el conjunto debe ser punto obligado de visita, no sólo para el turista que nos visite sino incluso para cualquier persona de esta isla que quiera conocer su patrimonio”. El ayuntamiento pretende inaugurar la “Casa Luján” durante los festejos en honor del Patrón San Juan Bautista, concretamente el sábado 21 de junio de 2008.
El inmueble y, en general, todo este magnífico conjunto patrimonial –seña de identidad de este laborioso pueblo agrícola- ha sufrido en los últimos años una profunda rehabilitación que ya ha finalizado, a falta de algunos remates en los accesos y los jardines.
Se trata de una casona con una gran historia y, por eso, el Ayuntamiento no ha dudado en recuperarla a fin de convertirla en museo etnográfico. En la parte alta se recreará el modo de vida del siglo XIX, al que dará vida una serie de mayos vestidos con traje de época y en situaciones cotidianas; consta de dormitorios, salón, cocina, e incluso un horno de leña en perfecto estado de uso.
En la parte baja la asociación del Colectivo Rayas ha recreado una escuela rural tal como era hace un siglo, en el mismo lugar que antaño fuera dedicado a escuela, donde inclusive buena parte del mobiliario fue parte de la misma.
Anexo a esta construcción se adosa una segunda casa de tipología neoclásica, con la típica cubierta de teja francesa y amplias ventanas de guillotina donde se instalará el punto de venta de artesanía que será gestionado por la asociación de artesanos de Puntallana. Destacan: cerámica, bordados, cestería, calzados de cuero a medida, “frivolité”, miniaturas, objetos de mimbre…
Contiguo a este conjunto existe una tercera edificación, de arquitectura más modesta, dividida en dos habitaciones, que será habilitada como zona de degustación y venta de productos agroalimentarios de la artesanía local (vinos, quesos, mojos, mieles, repostería, etc.)
Los trabajos de rehabilitación no sólo se han concentrado en la parte arquitectónica. También se ha efectuado una profunda actuación en todo el entorno, con acondicionamiento de jardines, terrazas, etc. Incluso está previsto acondicionar una zona recreativa cercana a un pinar, justo al lado del aparcamiento que, además alberga una antigua era.
Sin duda, estamos ante una joya patrimonial, ubicada en un entorno de ensueño, que pronto estará disponible para el disfrute de todos.
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