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Javier Aranceta critica la incongruencia entre la formación nutricional en las aulas y el servicio del comedor escolar El presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aboga por la integración del comedor escolar en el proyecto educativo de los centros El presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, Javier Aranceta, criticó hoy la incongruencia entre lo que se explica en las aulas sobre nutrición con lo que se ofrece en muchos comedores escolares, ´´que reducen su acción a un mero servicio hostelero´´. Javier Aranceta, que intervino esta mañana en la Universidad de Verano de Maspalomas en el marco del curso La obesidad y la nutrición en Canarias: ¿Soluciones a la carta o menú para todos?, abogó por la integración de los comedores escolares en los proyectos educativos de los colegios, ´´dada la importancia de un servicio al que se acoge una gran parte de la población escolar desde los 3 años, durante nueve meses al año``. Asimismo, cuestionó que una empresa de catering o un cocinero establezcan criterios sobre el menú escolar ´´cuando se trata de un servicio institucional que se da a una población vulnerable´´. En su opinión, esta labor debe de ser encomendada a los profesionales de la salud, y citó como ejemplo a Francia.
El presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, también hizo hincapié en los aspectos negativos que representa para los escolares que su comedor esté ubicado en un salón multiusos, muy poco confortable y con alto nivel de ruido; y a que no se conceda el tiempo necesario para comer de forma adecuada o que se permita la realización de actividades físicas sin el reposo adecuado.
Según Javier Aranceta, el comedor escolar debe ser un servicio con aporte nutricional acorde a las etapas evolutivas y a las necesidades especiales de sus usuarios – escolares con discapacidades motoras, sensoriales, celíacos, diabéticos, o de otras culturas… –, que enseñe formas de comportamiento en la mesa, que sea marco de socialización, así como taller de actividades extraescolares para el alumnado y sus familias.
En cuanto a la existencia en centros escolares de máquinas expendedoras de alimentos y bebidas, señaló que ´´la mayoría contienen productos de escaso interés nutricional por lo que deberían de estar prohibidas´´. Apuntó que habría que reconducir esta situación cambiando dichos productos por frutas, ensaladas y bocadillos.
Por otra parte, puso énfasis en la importancia de una alimentación sana desde antes del periodo de concepción por sus repercusiones en el feto y durante la infancia, ´´que es cuando comienzan a establecerse los hábitos alimentarios y que a partir de la adolescencia se hacen resistentes al cambio.´´
La intervención de Javier Aranceta fue precedida por la de Eva Álvarez, doctora en Medicina y adjunta del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Insular, que abordó el síndrome metabólico y su prevención.
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