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Sanidad propone observar 10 pasos básicos para una correcta alimentación en verano Imprimir E-Mail
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martes, 05 de agosto de 2008
Es imprescindible manipular los alimentos de forma higiénica, cocinarlos y conservarlos a la temperatura correcta, tomar especial precaución en la adquisición y consumo de huevos, entre otras medidas.
 
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El mayor número de brotes de toxiinfecciones alimentarias en 2007 se produjo por salmonela, con 106 personas afectadas, y el huevo y/o sus derivados estuvo implicado en el 38% de los brotes Con la llegada del verano y el calor, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias aporta una serie de recomendaciones a la población dirigidas a evitar las posibles consecuencias que puede producir el calor sobre las alimentos, tales como intoxicaciones, salmonelosis, gastroenteritis y otros males típicos del verano.

En ese sentido, la Consejería de Sanidad propone observar, como mínimo, diez consejos básicos para disfrutar de una correcta alimentación en la época estival y que son:

1.- Manipular los alimentos de forma higiénica

2.- Cocinar los alimentos con calor suficiente

3.- No dejar los alimentos preparados expuestos a temperatura ambiente
 
4.- Mantener los alimentos cocinados en caliente

5.- Enfriar rápido los alimentos cocinados y conservarlos en frío

6.- Calentar suficientemente los alimentos cocinados antes de consumirlos

7.- Tomar especiales precauciones con los alimentos que se consuman crudos o cocinados con escaso calor

8.- Manipular higiénicamente los huevos frescos

9.- Evitar la presencia de insectos y roedores y controlar a las mascotas

10.-Utilizar exclusivamente agua apta para el consumo humano
 
Desde la Consejería de Sanidad se destaca que la alimentación en verano se modifica respecto al resto del año, ya que el número de calorías que se precisa es menor y la necesidad de hidratación es mayor por lo que el cuerpo agradece en esta época un aporte de comidas ligeras y refrescantes.

Por ello, Sanidad aconseja el consumo de frutas y verduras de temporada, con un elevado contenido de agua y otros nutrientes esenciales para nuestro organismo. Su aporte de fibra permite que saciemos el apetito sin que nos pese. Además, su riqueza en antioxidantes naturales protege nuestra salud. No se trata de comer menos en verano, pero sí de seguir una dieta distinta.

Respecto a la preparación de los alimentos en casa, es imprescindible extremar las medidas de higiene.

Es necesario manipular los alimentos de forma higiénica para evitar la contaminación de los alimentos, para lo que es imprescindible cumplir con unas pautas de higiene en la manipulación: el lavado de manos frecuente y siempre después de ir al servicio; protegerse las heridas de las manos; mantener limpios los utensilios que se vayan a utilizar; y evitar cualquier contacto, directo o indirecto (superficies, cuchillos, tablas, etc.) de los alimentos crudos con los alimentos cocinados o preparados.

Durante el cocinado se debe aplicar calor suficiente para garantizar la destrucción de posibles los gérmenes. Es particularmente peligroso que las carnes de aves y las carnes picadas queden crudas o poco hechas.

No se debe dejar los alimentos preparados expuestos a temperatura ambiente, ya que las temperaturas ambiente elevadas favorecen la rápida multiplicación de las bacterias y la formación de toxinas en los alimentos. Cuando los alimentos cocinados o preparados no se consuman de inmediato, es imprescindible mantenerlos en caliente, o bien conservarlos en frío.

Temperaturas y alimentos

Los alimentos se pueden mantener en caliente, siempre y cuando la temperatura de mantenimiento sea por lo menos de 65°C en el centro interno del alimento. Asimismo, si un alimento ya cocinado o preparado no va a ser consumido a continuación, se procederá cuanto antes a su refrigeración o a su congelación.

Los alimentos cocinados que se conserven en frío, antes de su consumo deben ser calentados con rapidez y alcanzar una temperatura igual o superior a 65°C en el centro interno del alimento. Si se trata de alimentos que se consumen en frío, se deben consumir sin demora, una vez sacados del frigorífico, a fin de evitar toda situación que favorezca la multiplicación bacteriana.

Los alimentos que se consumen en crudo o poco hechos suponen un mayor riesgo, dado que estos alimentos no se benefician del efecto germicida del calor del cocinado. Por ello se deben tomar precauciones especiales, como son: comprar las materias primas en buenas condiciones de frescura, observando que cumplan las normas de presentación, conservación y, etiquetado; congelar el pescado para evitar la presencia de parásito anisakis. Lavar los vegetales de consumo en crudo (ensaladas y frutas) con agua potable y una o dos gotas de un desinfectante apto para ello.

Riesgos de salmonella

En Canarias los brotes de toxiinfecciones alimentarias en 2007 alcanzó la cifra de 22, con 204 personas afectadas. El mayor número de brotes se produjo por salmonella, con 106 personas afectadas, y el huevo o sus derivados estuvo implicado en el 38% de los brotes.

Por ello, la Consejería de Sanidad insiste en la necesidad de prestar una especial atención a la manipulación de este alimento y tomar precauciones como: no adquirir huevos cuya cáscara presente suciedad, fisuras o roturas; guardarlos en el frigorífico; evitar que los huevos crudos entren en contacto con otros alimentos; no lavar la cáscara del huevo, ya que podemos favorecer la penetración de gérmenes al interior del mismo; lavarse bien las manos cuando se manipulen huevos frescos y mantener limpios las superficies, recipientes, utensilios y equipos de trabajo que se utilicen para elaborar alimentos con huevo, antes y después de cada uso; no cascar el huevo en el borde del plato o recipiente de batido, no separar nunca las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo, cocinar el alimento hecho con huevo con rapidez.; no emplear los recipientes y utensilios usados en la preparación en crudo para contener o manipular el alimento ya cocinado.

No hay que olvidar que los animales pueden ser portadores de gérmenes patógenos y ser el origen de la contaminación de los alimentos, por lo que las mascotas y animales domésticos no deben estar en las cocinas ni cerca de los alimentos. Hay que evitar los focos de atracción de insectos y roedores (basuras, alimentos sin protección, agua estancada, etc.)

Para la preparación de alimentos debe emplearse agua apta para el consumo humano, procedente de la red pública, o de otro origen, siempre que sea potable. En caso de que existan dudas de su potabilidad, habrá que desinfectar el agua mediante hervido o con la adición de lejía que sea apta la desinfección del agua y dosificada según instrucciones del envase.



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