Por/Carlos Garcia García Desde la Mesa Mota
La fiesta litúrgica que celebra el día de la Virgen de Candelaria es el 2 de febrero, recordando la fiesta de la Purificación de la Virgen o de Las Candelas. Pero es el 15 de agosto cuando en Tenerife se celebra la auténtica fiesta, con la presencia de numerosos peregrinos que, “en romería”, acuden a ver a la Virgen desde todos los puntos geográficos de la isla.
No existe un evidente dato histórico que nos permita conocer cuando comenzó a celebrarse dicha festividad, que no tiene que ver con la del 2 de febrero, que sí está documentada con la historia de la Virgen. No obstante, esta costumbre es muy antigua y parece clara su relación con la época del verano y con el buen tiempo, que permite el traslado de los numerosos fieles, de los romeros, a la villa mariana.
El hecho de la relación existente entre la Virgen de Candelaria y los guanches, nos hace suponer que el 15 de agosto pudo ser la mejor excusa para cristianizar ciertas costumbres paganas adquiridas de la cultura aborigen, pues no olvidemos que en ese mismo periodo de tiempo se celebraba el “Beñesmen” o fiesta de las cosechas, coincidente con el buen tiempo del estío. Pero también podría tratarse o deberse a la influencia que el Obispo Illesca pudo ejercer, ya que en la Bula de Pío II de 7 de octubre de 1462 se indica: “como hemos sabido, tú eres (el obispo) muy atento con toda tu mente a esta festividad...”, en referencia a la fiesta de la Asunción de la Virgen, el 14-15 de agosto.
Sea como fuere, lo cierto es que el 15 de agosto resulta el día más importante dentro de la festividad de la Candelaria y cuando se celebra la Ceremonia de los guanches, que define muy especialmente a la misma.
No obstante, ésta fiesta, quizá la más típica de todo Tenerife, ha ido perdiendo con el paso del tiempo sus características peculiares.
Si nos detenemos a pensar un momento, la auténtica y tal vez la única Romería real de nuestra isla, la del 15 de agosto, es la de la Candelaria. Porque el resto de los conocido entre las otras romerías, tiene como principal definición el hecho de ser fiestas en la que los asistentes y participantes siguen al santo, con grandes elementos de diversión y jolgorios añadidos, con cantos, bebidas, comidas, bailes, terminando tras un corto paseo dentro de la misma localidad, sin salir de ella, próximos a la ermita de la que se trate. En cambio la Romería de Candelaria, o mejor a Candelaria se hace al estilo de la peregrinación, trasladándose los miles de peregrinos que a ella acuden, desde sitios lejanos, muy al estilo de las Bajadas de la Virgen, herreñas, palmeras o gomeras, recordando a las romerías peninsulares como la del Rocío. De aquí también su denominación de Fiesta de los Peregrinos.
Pero, como antes decía, muchas de sus peculiaridades han desaparecido, posiblemente por la modernidad y adelanto en los medios de transporte y locomoción.
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