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DESEO DE QUE LA SOLUCIÓN PARA LA CATEDRAL SEA LA MÁS ADECUADA
 
ORGANIZACIONES CÍVICAS DE LA LAGUNA MANIFIESTAN SU DESEO DE QUE LA SOLUCIÓN PARA LA CATEDRAL SEA LA MÁS ADECUADA
 
Varias de las organizaciones cívicas de La Laguna con mayor tradición, entre las que se encuentran el Ateneo de La Laguna, la Asociación de Amigos de La Catedral, la Asociación en Defensa de La Laguna, el Orfeón La Paz, la Junta de Hermandades, la Asociación de Vecinos “Casco Histórico de La Laguna”, el Casino de la ciudad, y la Real Sociedad Económica de Amigos del País, entre otras, hemos mantenido durante las últimas semanas una serie de reuniones para abordar la situación de la Catedral de la Diócesis Nivariense.

Ante el anuncio de que a principios de diciembre se hará público el plan de actuación que el Ministerio de Cultura propone para el inmueble, las agrupaciones mencionadas deseamos manifestar nuestra esperanza por que la solución adoptada sea la más acertada y duradera.

Este emblemático edificio ha permanecido cerrado siete años, durante los cuales se ha ido convirtiendo poco a poco en una ruina. Para una ciudad que presume de ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es inaceptable que perdure una situación que está a punto de destruir uno de sus principales monumentos arquitectónicos.

Abogamos por que las medidas que se presenten en los próximos días supongan una solución definitiva para este grave problema. Sería nuestro deseo que se cumplieran todos los plazos señalados para evitar dilatar más esta penosa situación, y que la rehabilitación que se acometiera fuera abordada con voluntad de perdurabilidad.

Ha habido comentarios que apuntaban la posibilidad de que la reforma que se realizara fuera de carácter parcial y con una duración estimada de sólo cincuenta años. Nuestro criterio es que tal medida sería un error, y que debería apostarse por una construcción más duradera, puesto que medio siglo en la vida de una catedral es muy poco tiempo.

Con estas líneas sólo pretendemos estimular a las autoridades competentes para que sean conscientes de la importancia de sus decisiones sobre este asunto, las cuales afectarán a muchas personas que, ya sea por creencias religiosas, orgullo cívico o respeto por la historia y la cultura, desean que la Catedral de La Laguna vuelva a abrir sus puertas en perfectas condiciones de uso.

En La Laguna, a 28 de noviembre de 2008
 
 
LA FIESTA Y ROMERIA DE LA VIRGEN DE CANDELARIA (II) Imprimir E-Mail
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lunes, 11 de agosto de 2008
 
Por/Carlos Garcia García
Desde la Mesa Mota
 
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Recuerdos históricos.- Vano sería el intento de incidir sobre la aparición de la Virgen de Candelaria pues este hecho es suficientemente conocido por todos, aunque tampoco está por demás el recordar, sucintamente, como se desarrollaron los mismos para así poder comprender mejor todo lo relacionado con la celebración de las fiestas y, máxime, si se puede incluir algún dato que resulte novedoso para alguno.

Fue el padre Espinosa el primer cronista de Canarias que trata este tema, haciéndolo en 1594, siendo posteriormente copiado por otros historiadores.

La versión muy resumida, cuenta la aparición de la Virgen sobre una peña a la orilla del mar, a dos guanches en una playa desierta, que llamaban Chimisay y más tarde conocida por El Socorro, en el término municipal de Güimar. Al pretender uno de los aborígenes que se alejara, intentó arrojarle una piedra, quedándole paralizado el brazo; el otro, al querer cortarle con una tahona, sufrió en su mano el efecto del corte intencionado. El Mencey, al ser informado de estos sorprendentes hechos y verificarlos, decidió llevar a la extranjera a la cueva donde habitada.

Pero existe otra versión escrita,  antes de que lo hiciera Espinosa, y que expuso Emilio Hardisson, que parece ser del Padre Juan González de Mendoza realizada en 1585.Esta dice que un pastor guanche, al intentar guardar sus cabras en una cueva, éstas salían espantadas por una gran claridad que brillaba en su interior, siendo la imagen de la Virgen quién la producía. El pastor trató de tirarle una piedra con el mismo resultado de la primera versión.

En realidad son pocas las variantes que diferencian a los dos relatos, cambiando solo el lugar de la aparición y el número de guanches a quienes se apareció.
 
ImageImage 

Ambas fueron posteriormente refundidas y sumadas por el resto de cronistas, encontrando, por ejemplo, a Cairasco de Figueroa que nos dice en su Templo Militante:

A la orilla del mar, en una cueva
aconteció una cosa extraña y nueva
y fue que habiendo un guanche apacentando
un rebaño de cabras que tenía....


También Antonio de Viana une ambas versiones:
 
... a dos simples zagales descuidados
a la boca de un barranco una mañana
en que sobre una piedra, al mar cercano...

Pero luego continúa:

...hay una cueva de diluvios hecha
que por estar de riscos y de mar cerrada...


Y hasta Abreu y Galindo coloca en la playa la aparición pero dice “...donde hay una cruz como recuerdo, junto a una cueva...”

Estos datos están documentados, tal y como dice Elías Serra, por lo menos en dos diferentes papeles, donde se define el lugar de aparición de la Virgen. Uno es el Acta de donación de la ermita, cueva e imagen a los frailes y predicadores, otorgada por el Cabildo en 1530: “Cedieron y traspasaron a la dicha Orden la dicha casa, ermita e imagen de Ntra. Sra. De Candelaria con todo el sitio a ella perteneciente o  cueva en que primero estuvo, que agora se llama de San Blas (llamada de Achbinico por los guanches).

El otro documento vino dado por Néstor Álamo, siempre siguiendo la información de Serra, en la información de la Inquisición a propósito de la desaparición de la imagen, de la casa dominicana de La Laguna, para aparecer simultáneamente en la ermita de Candelaria, entre el 29 y 30 de enero de 1555: “... y en su casa y lugar donde suele estar es en el término de Güimar, lugar junto al mar donde se dice que se halló la dicha imagen”.

Por tanto la versión de la aparición en las playas de Chimisay, a varios kilómetros de distancia al sur, no coincide con esta pretendida información más temprana en el tiempo. Aunque lo cierto es que esta visión histórica, apuntada por Elías Serra, no es compartida por otros autores como Alvarez Delgado, quién asegura que ésta del padre González de Mendoza, es una versión forastera de la auténtica de Espinosa, que fue recogida por tradición oral de familiares directos de antiguos protagonistas aborígenes, pues es conocida la ausencia de cosa alguna escrita sobre el particular.

Sea cual fuere la situación geográfica, y sin dejar de lado en modo alguna la pretendida aparición de origen sobrenatural, se puede asegurar que la imagen fue colocada por medios humanos que, según Rumeu de Armas, pudiera deberse a que los misioneros mallorquines o catalanes la depositaron en las últimas décadas del siglo XIV, o que fuera triada por los frailes de San Buenaventura de la isla de Fuerteventura (1425 - 1450), o incluso transportada por Fray Alonso de Bolaños en la evangelización de Tenerife (1455 -1478).

Cronológicamente conocemos la imagen de Candelaria desde antes de la presencia del Adelantado Fernández de Lugo en Tenerife, o sea, desde antes de la conquista. Este hecho se prueba por documentos históricos, recientes y contemporáneos de la conquista, tales como las Actas del Cabildo o la famosa Acta de la Cera, que, aunque fechada en 1497, indica datos de época anterior al comienzo de la mencionada conquista de la isla, en unos veinte años antes.

La fecha de la aparición o traída de la Virgen de Candelaria, nos informa Alvarez Delgado, puede remontarse al tercer cuarto del siglo XV, después de 1450, pero antes de 1475, lo que en su opinión sitúa en 1462, misión que otorga al Obispo Illescas y al apóstol franciscano Padre Macedo, que también cita Viera y Clavijo.

Más tempranamente sitúa Rumeu de Armas la presencia de la Virgen entre los aborígenes, diciendo que si existe constancia de eremitorio de Tenerife, como asiento de catequesis y punto de irradiación de las predicaciones, en 1458, prueba de que la imagen había arribado a las playas una o dos décadas antes.

La fecha mayoritariamente aceptada, históricamente y por los datos existentes, la sitúa entre 1391 y 1392.

Pero tras la datación artística de la escultura por Hernández Perera, parece improbable que la misma sea cierta, ni siquiera dentro del primer tercio del siglo XV, por oponerse a ello, características de estilo y de la iconografía en ella existente.

Por ello, y como resumen, Rumeu señala que entre la documentación histórica y la artística se puede fijar el tallado y descubrimiento de la Virgen de Candelaria, entre 1430 y 1450.
Esta primitiva imagen ya no existe, pero se conocen bien todos sus detalles gracias a los diferentes retratos y facsímiles que de ella se conservan. Esta ejemplar escultura fue investigada por el Padre Atanasio Kircher por medio de un retrato remitido a Roma en 1631. Era una talla de un metro de altura, pintada y estofada con pan de oro, permaneciendo así bajo sus vestiduras hasta el día en que desapareció.

Fue esta desaparición un día triste para Tenerife. La tormenta del 7 de noviembre de 1826 desbordó los barrancos y arrastró casas y personas, destruyendo el santuario de la Virgen, llevándosela hacia el mar.

En este aluvión perecieron 261 personas, 1.080 cabezas de ganado, 344 casas, 16 puentes, 8 acueductos, 10 molinos, 3 castillos, 3 templos y 3 buques, según información de Francisco Martínez de Fuentes.

El vulgo popularizó, con doble intención, una copla que hacía expresión del sentimiento generalizado y que podía interpretarse de una u otra manera:

        
           La Virgen de Candelaria
        Se la llevó el temporal
        Ya los frailitos perdieron
        Su cañita de pescar


En vano resultó su búsqueda por las playas y litorales; e incluso se inventaron apariciones de la Virgen, como la ocurrida en San Juan de la Rambla donde existieron alborotos públicos ocasionados por la noticia de la aparición de la Virgen y la negativa a dejarla salir, cosa que resultó ser falsa.
 
Ante ésta pérdida de la talla, los religiosos encargaron al escultor Fernando Estévez la realización de la imagen que actualmente conocemos, que copió de la primitiva en su conjunto, aunque integrando de su propia concepción elementos originales que la hacen diferente de la primera y que la encuadran dentro de las vírgenes negras del medioevo, que fue aceptada por todos los fieles de la isla. Con el tiempo la talla tuvo que ser restaurada por el escultor Ezequiel de León en su taller de la Orotava.
 
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