Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
Hace unos meses perdimos para siempre a otro buen lagunero, conocido por todos: Tomás Morales. Este personaje, lagunero ejemplar, se caracterizaba por poseer inmensa voluntad de trabajo y durante muchos años fue concejal de nuestro Ayuntamiento, encargándose, fundamentalmente, de organizar las distintas fiestas de la ciudad y es más, casi podemos decir del Término Municipal. Con su desaparición queda atrás la trayectoria de un hombre bueno y generoso que creció buscándose la vida desde muy joven. Nos referimos a su negocio de alquiler de bicicletas y al estanquito de chucherías de su propiedad en la calle Núñez de la Peña, esquina San Agustín. Allí se alquilaban colorines de la época como pulgarcitos y tebeos, novelas policíacas, novelas del oeste americano, depositado en unos bancos corridos, siempre llenos de jóvenes lectores y algunos no tan jóvenes. Ajeno a las intrigas y con gran voluntad de trabajo, estuvo durante poco tiempo buscándoselos garbanzos en Venezuela. Una vez que contrajo matrimonio adquirió la Ferretería el Candado que conservan sus hijos, en la actualidad., Tomás se desvivía por La Laguna y sus fiestas, siendo uno de los impulsores-fundadores de la Vuelta Ciclista a la Isla de Tenerife, número fuerte de las fiestas del Cristo, con la colaboración de Juanito Ríos y los concejales Juan Herrera y Félix Rupérez, entre otros. Durante años lo vimos utilizar su propio coche, donde transportaba sillas, tablones, equipos de megafonía, brezos, flores, hojas de palmera para garantizar la realización y el éxito de los números programados para los distintos festejos de La Laguna.
Otra virtud de Tomás Morales, fueron sus buenas ideas, resucitando la costumbre de leer el Pregón anunciador en un pergamino a caballo por las principales calles de la ciudad, misión que realizaba Jorge Tabares.
Programó un homenaje a todos los personajes que tienen bustos en la ciudad. Tenía en la cabeza, entre muchos proyectos y que no logró, el rendir un homenaje, un merecido recuerdo a toda esa gran lista de personajes populares que están en la memoria de todos los laguneros, aquellos que dejaron su gran huella en Aguere. Aquel Tomas que con cierta ingenuidad confeccionaba un Portal de Belén en el estanque de los patos de la Catedral, con un Teide al centro del que salía humo a modo de las conocidas fumarolas. El procedimiento utilizado eran unos tubos por donde los que a visitantes fumadores se les invitaba soplar caladas de cigarrillos.
Cuando el alcalde Pedro González, se le ocurrió la idea de convertir la Vega lagunera en una Venecia navegable, el bueno de Tomás, como miembro destacado de Cruz Roja, pidió una lancha de salvamento marítimo para recorrer el barranco que pasa por detrás de la Iglesia del Santísimo Cristo.
Su entusiasmo era tan grande que le llevó a cometer un presunto delito electoral, pues, adornó una araucaria de la Plaza de La Catedral, con propaganda electoral en el día de reflexión. El juez de Instrucción, Roberto Roldán Verdejo, ordenó su detención cautelar para calmar a las huestes de los partidos contrincantes.
Este ínclito ciudadano, ideó junto a otra gran lagunera, Yayita Ríos y colaboradoras que se sumaron a la idea, la renovación de las Fiestas del Gran Poder de Dios, de Bajamar. La iniciativa fue la confección de un bocadillo gigante, de unos doscientos cincuenta metros de largo, una gran paella de la que comieron cientos de personas y por último una gran pelota de gofio con miel. Para amasar tanto gofio se sirvió de una concretera de las utilizadas en construcción para amasar el cemento. Este lagunero y su equipo a veces ponían más entusiasmo que organización y previsión, habida cuenta que ese año se les agotó la miel por falta de cálculo y a alguien se le ocurrió sustituirla por Ron Miel, lo que supuso que muchos de los asistentes tuvieran de ese día que quedarles, un memorable y fuerte recuerdo
En los distintos escenarios de las fiestas, recordamos a un Tomás lleno de buena voluntad y de capacidad de trabajo, colocando y subido en un camión los rosarios de luces para las fiestas navideñas. No obstante de tocarnos hablar de un pasado, con muchas necesidades de todo tipo, ya que muchos de sus proyectos son cenizas, hemos considerado rendirle nuestro homenaje personal
Nos puede, sin él, el recuerdo y la nostalgia de un gran ciudadano lagunero, por lo que pedimos a doña Ana Oramas, no olvide que una calle en Bajamar o en otro lugar modesto del Municipio pero… muy cerca del mar, recuerde para siempre al querido y trabajador amigo, que tanto se sacrificó por su La Laguna del alma. D.E.P.
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