Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
En este democrático periódico lagunero pero… de ámbito internacional leemos un editorial titulado: Monseñor Álvarez, no fomente la desigualdad entre los españoles, es inconstitucional e inmoral del tenor siguiente que compartimos plenamente y del que entresacamos, para dar nuestra opinión y ahondar más si cabe, lo siguiente: “Don Bernardo Álvarez Afonso, mientras en otras ciudades españolas se recuperan tradiciones, usted permite la mutilación de La Laguna, recapacite escuche al pueblo que quiere a sus artilleros, no fomente la desigualdad entre los españoles, es inconstitucional e inmoral”. Evidentemente, ¡como no podía ser menos, que las posturas que viene adoptando el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna estimamos que son contrarias a la tradición, a la costumbre establecida en la ciudad de La Laguna, respecto a sus tradiciones, modo del lagunerismo y celosos con respecto a sus promesas al Cristo de La Laguna, con motivo de la Guerra de África a la que fueron en 1921, artilleros laguneros y regresaron sanos y salvos habida cuenta que, quedó demostrado ese gran milagro, el de la oración. Como se viene vulnerando la fe y minando la devoción damos, nuevamente, nuestra opinión de unos clérigos que deben dejar de sentir atracciones eróticas, “tema muy sángrate y lacerante, al decir de doña María Luisa Pinto Cabrera, a la que, al parecer, se le acaba los adjetivos decoroso y que sin embargo dispones de otros de naturaleza escolástica que no apunta por dignidad y respeto a los lectores” Desconocemos si se refiere a la Teología Moral Escolástico en la que nosotros encontramos una utopía por la cual se rige por el principio fundamental de las técnicas que tienen a legitimar el “Orden” existente. Lo contrario sería equivalente a lo que para la Escuela Escolástica proviene de la desobediencia a la escala jerárquica por oposición a la obediencia que implica en relación a Dios, que no es el caso, sino nuestro valor crítico a dar testimonio de prácticas y valores, incluidos los propios, ya que nos, creemos, como multitud de laguneros, que el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna nunca, por sus actitudes podrá ser el garante de la omnipresencia de Dios, ¡nuestro Señor!, sino el mero ejecutor de políticas mundanas y políticas de parcialidad de la Conferencia Episcopal, en ese rol contrario a la Constitución (artículo 16 que garantiza la libertad religiosa y de culto)y de no respeto a las leyes de país, dando malos ejemplos al rebaño que, en principio, el Señor ha puesto a su cuidado.
Etimológicamente la tradición del latín, traditio, entregar, es la enseñanza que se comunica de una generación a otra. Tradición, con 'T' mayúscula se refiere a la Palabra revelada por Dios que se transmite en las Iglesias. Como tal, 'Tradición' tiene dos significados estrechamente relacionados entre sí. 'Tradición' es toda la revelación, desde el comienzo de la historia hasta el final de la era Apostólica, transmitida por los fieles de generación en generación y preservada por la guía divina del Espíritu en la Iglesia instituida por Cristo y no en la del emperador romano Constantino, constituida como iglesia-estado, que es por la que ha venido rigiéndose la fe católica. La Sagrada Tradición, más técnicamente, se refiere, dentro de la revelación, a aquella parte que no está contenida en las Sagradas Escrituras porque no se escribió hasta más tarde. El depósito de la fe, de la revelación, está compuesto por las Sagradas Escrituras (Biblia) y la Tradición Apostólica. El depósito de la fe fue revelado por Jesús a los Apóstoles y confiado a los mismos.
Y también tradición para los laguneros es la promesa que hicieron en 1922, con motivo de la Guerra de África si regresaban los artilleros sin daño físico alguno, por lo cual esa promesa, hasta que llegara a ocupar la sede episcopal, el ciudadano Fernandez, se venía cumpliendo pero dejó de respetarse cuando fue inventado un sínodo en virtud del cual se decretó la supresión de la Escuadra de Artilleros, ¿y por qué, nos preguntamos, no decretaron el celebrar los actos procesionales dentro de los templos sin asistencia de políticos y militares, que sería los más razonable?. ¿Tuvieron en cuenta los curas que la calle es del pueblo y no de ellos y en qué doctrina se apoyan para la soberbia y la cabezonería?
La Laguna se mueve por la vocación cristiana hacia El Cristo, interpretada como darnos incondicionalmente a los demás en la entrega ciega a Dios, dejándonos conquistar por su amor, para su causa, sin poner reparos como vienen haciendo los clérigos laguneros, con su obispo a la cabeza, al negarnos el que nuestros Cristo sea acompañado por la Escuadra de Artilleros, en las procesiones. Nuestra fe no es la de los rumores, la de los chismes de sacristía, murmullos de curia que no parecen creer lo suficiente como para tener confianza en que la fe es la confianza en Jesucristo que nos lleva a obedecerle.
Y, por algunas alusiones, habida cuenta que nuestras epístolas son mensajes morales que, ¡como pecadores que somos!, las consideramos como epistolarios para dejar constancia, simple y llanamente de nuestra manera de expresarnos y poder dar a conocer nuestras opiniones. Que en muchos casos, necesariamente, nos pueden llevar a utilizar vocablos descalificatorios pero… es que algunas personas hay que decirles: ¡con Dios si, pero con el mazo dando!
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