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SANTA ROSALÍA DE PALERMO Y SU ERMITA DE MONTE DE BREÑA y .(IV) |
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domingo, 31 de agosto de 2008 |
Por/José G. Rodríguez Escudero
LA IMAGENLa bella imagen de Santa Rosalía es una pequeña escultura cuya cabeza se nos muestra algo desproporcionada si atendemos al conjunto de su cuerpo. El semblante no puede ser más sugerente: dos grandes ojos oscuros y juntos de triste mirada sobre los que están trazadas unas finas cejas arqueadas; boca pequeña curvada de delgados labios por la que se dejan entrever unos diminutos dientes blancos; cara afilada bien esculpida que denota, por lo descrito, una profunda aflicción. En la cabeza - ligeramente ladeada hacia el lado izquierdo-, se aprecia una gran frente bajo un pelo oscuro ondulado excelentemente tallado y peinado con raya en medio. Éste forma una melena que cae recogida sobre el hombro izquierdo por detrás de dos pequeñas orejas. A pesar que en las solemnidades la cabeza es cubierta con un gran manto blanco con ribetes y bordados dorados, acertadamente nunca se oculta del todo esta delicada cabellera. Esta talla completa está revestida por una amplia y larga túnica de color verde claro recogida a la cintura por un cíngulo dorado que cae sobre la derecha. Así mismo son dorados los extremos de sus amplias mangas y los ribetes del cuello. La parte inferior del hábito está profusamente decorada con detalles florales, al igual que el cuello y mangas. Considero que el tallado de los pliegues no ha sido el correcto, sin embargo, el acabado general de la toga confiere un aspecto majestuoso a la efigie a pesar de sus reducidas dimensiones.
  Lo mismo sucede con su mano izquierda, apoyada sobre el pecho, sobre el corazón. Incorrectamente tallada, el pulgar parece tener la misma longitud que el meñique de la misma mano. La izquierda sostiene firmemente un crucifijo de madera clara rematado por adornos de plata con un pequeño Cristo del mismo material.
Sobre la cabeza de la imagen se coloca una magnífica aureola de plata repujada en su color, inventariada desde 1882. Se trata de un halo en forma de media luna del que salen doce ráfagas de tres puntas alternando con otras formas más cortas. Bajo este cerco exterior de la bella diadema se sitúa una franja con decoración interior relevada decorada con abundancia de motivos vegetales simétricos.
Como hemos visto, la talla de nuestra Santa Rosalía difiere cuanto a las pautas de su tradicional iconografía en las que se presenta vestida como una pobre ermitaña, como sí aparece en el bello estandarte blanco y dorado de la Santa que encabeza sus procesiones. En la escultura, sin embargo, se la representa como una rica doncella palaciega. Imágenes parecidas a ésta las encontramos, por ejemplo, en el óleo sobre lienzo de 1748 de anónimo tinerfeño o la pequeña imagen de candelero de anónimo mejicano de 1755, ambas custodiadas en la parroquia de La Concepción de La Laguna. Se tratan de representaciones donde la Santa italiana está lujosamente ataviada de acuerdo a su aristocrático linaje antes de renunciar a sus riquezas y sus ataduras mundanas para retirarse a vivir como ermitaña.
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