Por/Fidel Campo Sánchez
A vista de Berode
La condecoración como honor y distinción, suele consistir en una pieza metálica con forma determinada, en la que se graban imágenes o inscripciones que suelen ir prendidas del pecho o colgadas del cuello. Ya desde tiempos remotos eran concedidas por los egipcios y los romanos.
La ministra de igualdad, muy acertadamente, ha solicitado la condecoración y el Gobierno del Estado ha accedido conceder este pasado viernes, la Gran Cruz al Mérito Civil, al profesor don Jesús Neira por “defender nuestra dignidad como sociedad”, al decir de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno del Estado
Las condecoraciones como honor y distinción y que suelen consistir en una pieza metálica con forma determinada en la que se graban imágenes o inscripciones de hechos acecidos. Es una manera, que tienen los estados de un país, de mostrar agradecimiento por el civismo o los servicios prestados a la colectividad y como rechazo a comportamientos machistas de determinados individuos, a los que sus fundamentalismos cuaternarios les llevan a que tengamos que plantearlas que sus indignidades no les hacen acreedores a vivir en sociedad, en una sociedad progresista del siglo XXI.
Estamos ante la manera que tiene las instituciones del Estado, o de un país, de mostrar agradecimiento por el civismo o los servicios prestados a la colectividad y, para ello, como símbolo e buen ejemplo en la defensa de la colectividad. Todo un blasón cívico que legitima valores y comportamientos que deben ser reconocidos y premiados adecuadamente, en razón a virtudes ejemplares, como la del señor Neira