Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode
El pasado 30 de agosto se cumplió el primer aniversario del fallecimiento del amigo y ex compañero de banca, el recordado lagunero don Pedro Afonso Brito. El señor Afonso fue una gran amante de las tradiciones religiosas de Aguere, se distinguió en vida por ser una buena persona que le hizo ser acreedor de la estimación y el cariño de todos sus conciudadanos. Era hombre de esmerada y profunda educación religiosa adquirida desde su más tierna infancia, pues, ejerció de monaguillo durante muchos años en la Catedral de La Laguna. Su bondad, afabilidad y simpatía hacían de él una figura humana muy conocida y popular, en particular en esos ambientes tan especiales de las cofradías y Hermandades de nuestra ciudad, La Laguna y, de manera especial, en la de la Flagelación del Señor. Eran muy notorias sus inolvidables conversaciones, tan recordadoras de las tradiciones antiguas, su devoción por las solemnidades en las que lucía la opa granate de la antigua Hermandad del Santísimo Sacramento, fundada en el año 1550. Esta Hermandad es la titular del Paso de la Santa Cena del Señor que fuera realizada en 1654, por el escultor Andrés de Orbarán, y que es procesionada el Jueves Santo, al concluir los cultos, en los que se celebra el Oficio de Tinieblas, la Misa y Reserva de la Eucaristía en el Monumento, así como el lavatorio de píes.
Debemos a Pedro Afonso la coordinación de la restauración y adecuación estética del Señor de los Apóstoles, que con los años necesitaba una urgente intervención que llevó a término el escultor Ezequiel de León, aprovechando fundamentalmente la calidad de las antiguas cabezas, lo único que se podía recuperar del primitivo paso procesional. También creemos necesario destacar el empeño y tesón del canónigo-mayordomo, don Pedro Juan, tan impuesto en estos menesteres procesionales de La Laguna y tan amigo que fuera de Pedro.
En la Catedral aprendió con aquellos viejos sacristanes, muy recordados por sus conocimientos y simpatía personal por lo que citaremos a los más destacados: don José Rojas, don Francisco Castro, Maestro Pancho Rojas, experto en colores litúrgicos, los sochantres don Benito, Alayón, Manolo el fofito (tenor), Antonio el perita, campanero experimentado y encargado de accionar el fuelle del extraordinario órgano del templo catedralicio.
Asimismo recordar a los hermanos Marcos y Florencio López Barreto, durante tantos años encargados de las tareas de elaborar el Monumento y preparar las colgaduras de damasco y doseles para las grandes solemnidades del calendario litúrgico, en el que participaba en las lecturas el profesor Mateo Arbelo, persona piadosa y muy querida en nuestra La Laguna
Que le tenemos siempre presente en el recuerdo y en nuestras oraciones, por su lagunerismo, amor al Cristo y que se nos fue con el corazón quebrantado por la Escuadra de Artilleros, y que, ya en la presencia de nuestro Padre Celestial, ¡sin duda!, pedirá que le ablande la dura cerviz al obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna para que, nuevamente, el día grande de nuestra ciudad pueda recobrar una de sus tradiciones.
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