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  En opinión de Jerónimo Saavedra, la actual identidad de los canrios es fruto del "mestizaje cultural y racial" propiciado por varios siglos de intercambios culturales y la llegada de diferentes nacionalidades y etnias a las islas. Esta fue la tesis principal de la conferencia dictada ayer, miércoles 10 de septiembre de 2008, por el actual alcalde de Las Palmas de Gran Canaria durante la Fiesta de Arte que celebra anualmente la institución cultural. Tras esta alocución, la velada prosiguió con un concierto en el cual el pianista Fermín Higuera interpretó las variaciones sobre un tema de Chopin escritas por Frederic Mompou.
Saavedra hizo un repaso por los diferentes eventos históricos que, ya desde antes de la conquista de Canarias, propiciaron la llegada de personas de diferentes nacionalidades a las islas, así como la salida de canarios al exterior. Como punto de partida, señaló que el asunto de su conferencia le vino a la mente cuando recordó una intervención en los años sesenta en La Laguna del que posteriormente también fuera alcalde de Las Palmas de Gran Canaria Juan Rodríguez Doreste, en la cual ya hablaba del mestizaje como seña de identidad canaria.
Antes de la conquista, ya había varias nacionalidades viviendo en algunas islas. Hay casos como el de La Gomera durante el siglo XV, en la que se dió una coexistencia pacífica entre los colonos castellanos, los franceses y la población aborigen, que se rompería con la violenta venganza que Pedro de Vera perpetró por la muerte de Hernán Peraza, y que supuso la imposición de la supremacía castellana.
Como es sabido, primero se conquistaron las llamadas cuatro islas de señorío, tras lo cual se estableció población castellana en las mismas. Para Saavedra, resulta interesante que en la ocupación de las tres restantes, las denominadas de realengo, participaran isleños de las primeras tierras anexionadas a la corona: "Los canarios participaron en la conquista de otros canarios, los conquistados se convirtieron en conquistadores".
Durante esa época hubo presencia de castellanos, andaluces, gallegos, vizcaínos, franceses y portugueses. Posteriormente, las islas fueron vistas como una nueva tierra de promisión, además de un puerto de parada primordial en la ruta hacia América, por lo que se produjo un "efecto llamada" similar al que ahora se da entre los africanos. Así, en el siglo XVI la llegada de personas de otras latitudes fue masiva. Incluso algunos de los judíos expulsados por los Retes Católicos recabaron en Canarias, ya que para instalarse no se les solicitaba el certificado de pureza de sangre que los delataba en tierras peninsulares.
Los contactos con Portugal a través del comercio de esclavos y mercancías con Madeira también fue fundamental, y dejó costumbres como el cultivo de la caña de azúcar y la vid, y el aporte al habla canaria de vocablos como millo, balde o fonil, y apellidos como Sosa, Brito o Rancel. Saavedra mencionó que varios especialistas han afirmado que, tras el castellano, la lengua más influyente en el habla de las islas ha sido el portugués.
El ponente tampoco omitió la relación con América, en dos fases fundamentales: entre los siglos XVI y XVIII, cuando muchos canarios, a veces por obligación de la Corona, marcharon como colonos y llegaron a fundar ciudades en Cuba, Santo Domingo, Texas o Uruguay. Y, ya en el siglo XX, cuando el hambre de la posguerra civil impulsó la inmigración ilegal.
Aquí trazó Saavedra un paralelismo con la actual inmigración africana: "Del mismo modo que hoy nos llegan subsaharianos en cayucos, nosotros nos hicimos a la mar hacia América en pequeñas embarcaciones". Citó dramáticos eventos como el naufragio del buque Valbanera frente a las costas de Florida como un ejemplo de que la emigración canaria es muy parecida a la que actualmente arriba a las islas.
El repaso histórico de Saavedra fue profuso, e incluyó a los burgueses ingleses, franceses y alemanes que se establecieron en las islas en el siglo XIX para abrir almacenes de las grandes compañías comerciales, cuya presencia supuso un importante impulso urbanístico de las capitales. Más reciente ha sido la incorporación de comunidades como la hindú, la palestina, la árabe, la coreana y la japonesa, llegada por interese comerciales o a través de sus flotas.
Todo este bagaje sirve, a juicio de Saavedra, para refrendar que la afirmación de que Canarias es un crisol de culturas no es en absoluto gratuita. "Somos una tierra de acogida que nos da una experiencia de solidaridad mayor que la existente en otros territorios españoles":
Como colofón, y ya fuera del tema principal de su conferencia, Saavedra recordó los importantes lazos que existen entre la ciudad de La Laguna y de Las Palmas de Gran Canaria, que se ejemplifican en movimientos artísticos de raíz común, como el surrealismo o el indigenismo, y figuras políticas como Benítez de Lugo y León y Castillo, que vivieron a caballo entre ambas urbes. La Universidad de La Laguna también sirvió de nexo de unión para forjar amistades y relaciones duraderas. "Mi deseo es que ambas ciudades mantengas esta colaboración para ser grandes en lo que realmente importa".
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