Por/Fidel Campo Sánchez
A vista de Berode.
Ya lo dijo Sócrates, es de sabios corregir y que “yo solo sé que no sé nada”
Es evidente que el rectificar es de humanos no de “sabios”, por lo general los “sabios” solo les consumen su intelecto. El corregir es de humanos, el humano debe ser clemente y misericordioso. Que es de humanos el error pero… si nos arrepentimos y os corregimos tendremos vida eterna después de la muerte (Mateo 19:16). El arrepentimiento nosotros lo vemos como un cambio que se efectúa en el corazón y en modo de pensar y a rectificar al haber posibilidades de error en nuestras apreciaciones.
De humanos es equivocarse, de bestias persistir en el error. El mal no está en tener faltas sino en no tratar de enmendarlas
El Dios de la Misericordia está pronto para perdonar y mostrarnos “misericordia”, el perdón es misericordia de Dios Podemos encontrar alivio en las palabras del Señor, a las que nos remitimos:” Pero yo os digo, amad a vuestros enemigos y rogar por lo que os persiguen”
Nosotros decimos que es requerido todo el apoyo de la Comunidad Cristiana para ayudar a desatar las envolturas que nos han venido atando, para perdonar a los demás. Somos como Lázaro resucitado de entre los muertos, ¡vivos!
Pero necesitamos ayuda de aquellos que nos rodean para liberarnos y quitarnos las vendas y ser verdaderamente libres, tal como dice la escritura:” Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Por lo cual, monseñor Álvarez, el dolor que le hayamos producido, puede ser como una herida abierta que debe cicatrizar, ofreciéndonos el día 14 de septiembre, de este mes, rectificando en relación a la Escuadra de Artilleros y nosotros agradeciéndoselo y, a la vez, pidiendo disculpas habida cuenta que somos conscientes que nos hemos podido pasar en interpretaciones, acusaciones de negación o rechazo a la fe cristiana y adjetivos exagerados y, quizás, improcedentes.
No obstante si tenemos que decir, monseñor Álvarez, que la posibilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día, la de hacer bien una vez al año: el día 14, es la oportunidad
Nosotros no somos infalibles, ¡nadie lo es!
En nuestro deseo de ver la posibilidad de que la razón hiciera ver la necesidad de que NO era bueno romper la FE, la tradición del pueblo lagunero al Cristo de todos los cristianos y cumplir la promesa que se hiciera en 1921, con motivo de la Guerra de África, nos hemos llevado excesivamente por el ardor y el fragor de la batalla, en muchos casos inflexibles y pecando en lo mismo que veníamos acusando.
Le pedimos en primer lugar rectificación en otra lectura más objetiva de la norma 516, del Sínodo Diocesano y, por nuestra parte, disculpas por todo lo que haya podido ser o parecer hiriente. Nuestras críticas siempre han ido en el camino de hacerle ver que no era conveniente mancillar la Fe del pueblo de Dios en la firmeza del convencimiento de esa gran verdad: “la fe sin obras nace muerta”