Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode.
Los Artilleros en su lugar de honor a los pies del único Señor de La Laguna 1942 Estamos en septiembre, el Cristo moreno y lagunero, volverá a pasear su perfil por las viejas calles de la ciudad
Fervor y alegría de las gentes entre casas solariegas y conventos, que despiertan del letargo cotidiano con el estallido de los fuegos que llenan el firmamento de originales palmeras, que suben desde la plaza del Cristo o desde el risco de San Roque.
Los versos de don Domingo Manrique nos recuerdan la noche del catorce de esta forma: “La procesión retorna, cohetes mensajeros/ tienden su deslumbrante cabellera dorada/ la llegado el momento sublime de la “Entrada”/ el aire tiembla al brusco tronar/ de los morteros/”
La Laguna tiene y ha conservado bien, sus especiales signos que jamás podrán desaparecer. El Cristo se encuentra en la Iglesia de la Concepción, a la que llegó el día nueve arropado por una gran multitud de fieles, pero sin la tradicional escuadra de gastadores.
Los laguneros quisieran recibir el trato que merecen las promesas y el recuerdo de nuestros antepasados. El día principal, queremos que el Señor salga con sus soldados de Artillería. De lo contrario el día quince tendremos que pedir responsabilidades y como mínimo aconsejar, se colabore económicamente con Caritas o con los Centros de Beneficencia, no con obras palaciegas que en nada benefician a los pobres y si a la vanidad, a la pompa y al boato, que en nada benefician a los más necesitados…
El general Salvador Iglesias Domínguez, nació en A Coruña, el 26 de febrero de 1881. Ingresó en la Academia de Artillería de Segovia y su primer destino fue Asturias, hasta que fue trasladado a la Comandancia de Artillería, en Tenerife, mayo de 1906.
En 1907 pasó a la Batería de Montaña del Cristo en La Laguna. En 1911 es destinado a Marruecos, actuando en Paso del río de Kert (Melilla), hasta 1912. En este año, contrae matrimonio con doña Manuela de Ascanio y Montemayor, procreando seis hijos. En 1921, siendo capitán marchó por segunda vez a la guerra de Marruecos, al mando de la Batería de Montaña del Cristo, donde dieron las más altas pruebas de heroicidad y patriotismo, regresando sin producirse bajas en los distintos frentes en que actuaron.
El recibimiento del regreso de los Artilleros se produjo el martes 17 de octubre de 1922, ofreciéndose, por el pueblo, un emotivo recibimiento en el muelle de Santa Cruz al arribar el vapor “Atlante” que traía a los soldados. Al atracar el barco, el público brindó una gran ovación, no faltaron los cohetes, las campanas, las bocinas de todos los barcos… Desembarcados Los mulos y el material, formaron las fuerzas y se dirigieron al cuartel de Almeida, donde se les sirvió un frugal almuerzo rehogado con vino del país.
A las dos de la tarde la Batería marchó hacia La Laguna, siendo vitoreada a su paso por La Cuesta y otros lugares.
Ya en la Plaza de San Cristóbal, fueron recibidos por las autoridades municipales. A su paso por la calles de La Laguna se les vitoreaba y les arrojaban flores desde las ventanas.
En la Plaza de San Francisco, la Imagen del Cristo, recibió a sus Artilleros sanos y salvos tal como le había pedido un pueblo henchido de FE, pronunciando un emotivo discurso un fraile franciscano. Llegada ya la noche fueron objeto de una recepción en el Ayuntamiento y de la celebración de una verbena en la Plaza Abajo.
Al día siguiente, se ofició una misa de acción de gracias ante el Cristo y Te Deum (a Ti Dios) en acción de gracias, más un bando que dio la bienvenida a los artilleros que fueron a la guerra de África a recibir el bautismo de fuego, con la protección de nuestro Santísimo Cristo, que los salvó milagrosamente.
Esta la razón del acompañamiento de la Escuadra de Gastadores y ¡no otra!
El señor Iglesias, fue nombrado ayudante del Capitán General el señor Borbón Castellví, duque de Santa Elena. Más tarde obtuvo destino en Almería como Comandante Mayor, pasando luego a mandar el Grupo de Campaña del Cristo de La Laguna, hasta el advenimiento de la II república, acogiéndose a la Ley de Manuel de Azaña
Al producirse el 18 de julio de 1936, comienzo de la guerra in civil, como consecuencia del alzamiento militar, se encontraba en A Coruña, donde se presentó a la Capitanía de dicha ciudad, para adherirse al injusto levantamiento, incorporándose a Tenerife y ocupando el mando provisional hasta que se formó en Canarias la División 151, al mando del general Anatolio de Fuentes García-Mesa, que luego se reagrupó en la División 54.
Ascendió a coronel por méritos de guerra. En el año 1942 fue nombrado Jefe de Artilleros del Archipiélago Canario. En 1943 el Capitán General, Francisco García-Escámez,, le nombra Secretario del Mando Económico de Canarias.
Finalizamos dirigiéndonos al obispo Álvarez, señor obispo: queremos el trato que nos merecemos y no el impuesto por Felipe Fernández en su ceguera y menos con usted de oculista. AMEN, AMEN
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