Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode.
Hemos leído en la Prensa local, una carta del obispo católico de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna, señor Álvarez, solicitando más aportaciones económicas, para poder cubrir la totalidad de los gastos de la reconstrucción del Palacio de Salazar, pasto del fuego hace tres años. Según informa el obispo, la obra ha significado un total de 7.841.055 euros. Los ingresos recibidos o previstos ascienden a 6.413.918 euros, por lo que falta por recaudar unos 1.427.137 euros. Mientras es conocido, ¡todo bicho viviente lo sabemos!, en particular los que jugamos a la Bolsa y, además, hemos sido directivos bancarios, La Iglesia católica española tiene invertidos muchos millones de euros, por medio de diversos instrumentos, las conocidas “sociedades de inversión de capital variable”, llamadas las “SICAU”. Por este sistema se logra que las ganancias obtenidas, tributen al 1%, en lugar del 30%, que impone el Impuesto de Sociedades. La cartera de la Iglesia en Bolsa ha huido de la renta variable y ha ganado terreno en valores seguros, como Deuda Pública, pagarés y bonos de empresas. A mediados del 2007, la inversión en renta variable ascendía a 12,84 millones, siendo los activos en renta fija de 5,3 millones de euros. En el primer trimestre del año 2008, quedaban en Bolsa solo 2,1 millones, pues, han sacado unos 10,7 millones de euros. El destino de esos fondos son las SICAU, que han reducido su patrimonio en 2,6 millones de euros.
La caída de la Bolsa ha sido menor al trasladarse las inversiones hacia renta fija.
Entre la SICAU, se encuentran:
Es Umages, gestionada por Caja Madrid y cuyo patrimonio es de 6.1 millones de euros, que en el 2007 tenía más de 8 millones de euros en sociedades como BBVA, Cintra, Iberdrola o la Sede en Barcelona.
La Bayer es otra de las SICAU gestionada por don Emilio Botín, presidente del Banco Santander, que aglutina 6,9 millones de euros, invertidos en acciones del propio Banco, BBVA, telefónica, Mapfre y CIE Automovite.
La BI Gran Premiere, con un patrimonio de 2,7 millones de euros, cuyo gestor es la entidad portuguesa Banco Espirito Santo.
Estos datos son reales y además son públicos, por lo que parece evidente, que ante la crisis o cambio económico y el desplome bursátil, como consecuencia, y que estamos padeciendo y de manera muy especial en Canarias, tenga que ser siempre el sufrido pueblo, al que se le pida ayuda, cuando la Iglesia es la Institución que más entiende de Milagros, pues, ¡hasta los fabrica si fuere necesario!. Pero la Iglesia del nacional catolicismo continúa en su postura de siempre y no ha sabido adaptarse a los tiempos modernos. Sigue empecinada en mantener a la sociedad en la férrea horma de su particular doctrina.
Siguen contrariados e intentan con cuantos medios tienen a su alcance que España siga siendo Católica, no asumiendo que el estado el laico pidiendo leyes, libros en las escuelas o que las costumbres, se adecuen a las normas que ella predica y le interesan. Eso si no aceptando las leyes democráticas del país y haciendo frente a las mismas, al pueblo soberano.
No obstante vemos, que ni obispos ni curas han sabido hacer nada para que se vacíen los templos (lugares de reunión de fieles), para que los seminarios sigan faltos de vocaciones, habiendo tenido que llegar hasta cerrar infinidad de conventos y monasterios.
Lo único espectacular en este siglo XXI y en el anterior, han sido las grandes concentraciones que han intentado, con la presencia del Papa para que los jóvenes y los no lo son, se acerquen y vivan el Evangelio, pero… ni estos frutos se han sabido mantener…. Por eso nos es difícil entender ni nos cabe en la cabeza la obsesión casi psicopática de Bernardo Álvarez, al negarle la participación a la Escuadra de Artilleros, acompañar al Santísimo Cristo de La Laguna
Todos le hemos venido notando su indisimulada irascibilidad y mal humor, cuando realmente no existe justificación para negar el uso de una tradición ya secular para los laguneros, máxime siendo la constitución sinodal 516, una norma de procedimiento interno.
Cuando el pueblo quiere la presencia de los soldados, el obispo no debe, en nuestra humilde opinión, dividir a los ciudadanos y perjudicar a la FE de los mismos, como viene haciendo.
Y concluimos, con el famoso refrán de “contra el vicio de pedir, hay la virtud de no dar” NO CUENTE, POR TANTO CON NUESTRA APORTACIÓN, ¡SE LA HAREMOS A LOS POBRES, A LOS NECESITADOS DE PAN Y JUSTICIA! AMEN Y AMEN
|