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 El ministro de Cultura, César Antonio Molina, ha presidido hoy la presentación del libro Las bibliotecas públicas en España: dinámicas 2001-2005. Al acto, celebrado en la sede del Ministerio, asistieron Antonio Basanta, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y Juan Moyá, presidente de CEDRO.
La publicación, fruto de la colaboración entre el Ministerio de Cultura y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, analiza y evalúa la situación y grado de desarrollo alcanzado por las bibliotecas públicas españolas con los datos pertenecientes al periodo 2001-2005.
La obra comienza con la exposición de las fuentes utilizadas y el planteamiento metodológico. Los sucesivos capítulos analizan los diferentes aspectos que marcan la actividad de las bibliotecas públicas: el marco normativo, el público objeto de sus servicios, los equipamientos, las colecciones, los recursos humanos y financieros, las estructuras de cooperación, los servicios que prestan y los usuarios y los usos que reciben. La obra se cierra con un apartado de conclusiones, entre las cuales hay que destacar la notable mejora de las bibliotecas públicas españolas, resultado de su progresiva adaptación al entorno tecnológico y a las nuevas demandas y diferentes tipologías de usuarios.
Intervención del ministro
Las bibliotecas públicas contribuyen de manera eficaz a hacer efectivos ciertos derechos que la Constitución reconoce a los ciudadanos, tales como el derecho a recibir libremente información veraz, el derecho a la educación y el derecho de acceso a la cultura.
Del ejercicio real de estos derechos por parte de los ciudadanos, y no de un reconocimiento meramente formal, depende que una sociedad se considere verdaderamente avanzada. No es una casualidad que los países más desarrollados económica y socialmente dispongan de los mejores sistemas de bibliotecas públicas del mundo.
La creatividad, la innovación y el conocimiento de los individuos que componen una sociedad depende, lógicamente, de la cantidad y la calidad de la información de la que dispone.
Ciertamente, las administraciones titulares o con competencias sobre bibliotecas públicas invierten recursos en su creación, dotación y fomento, para hacer así más eficaz su contribución al ejercicio real de los derechos fundamentales mencionados. Para lograr la máxima rentabilidad de esa inversión es necesario conocer la realidad de la situación y del servicio que ofrecen las bibliotecas públicas.
El primer estudio que se realizó sobre las bibliotecas públicas de España es de 2001. Siete años después, el Ministerio de Cultura ha estimado imprescindible analizar y evaluar de nuevo la situación y apreciar el grado de desarrollo alcanzado por estas bibliotecas, consideradas elemento cultural clave por la Unión Europea y que constituyen uno de los sistemas organizados más importantes de acceso al conocimiento en sociedades democráticas como la nuestra.
El presente Estudio es el resultado de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Cultura, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria y la Fundación Sánchez Ruipérez: una institución privada entre cuyas actividades se encuentra el análisis de la realidad de las bibliotecas en nuestro país y que, una vez más, ha respondido en su colaboración con eficacia y profesionalidad.
El Estudio también ha contado con el apoyo de CEDRO. Es un estudio impulsado por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, e incorporado al Observatorio de la Lectura.
Quiero resaltar —vaya por delante— que el Ministerio viene trabajando ya en todos los ámbitos en los que este Estudio formula recomendaciones.
A modo de ejemplo, en cuanto a la “necesidad de más bibliotecas”, el Ministerio se ocupa de la creación, dotación y fomento de las bibliotecas públicas del Estado, situadas en las principales ciudades españolas. Tal y como señala el estudio (página 116), las bibliotecas públicas del Estado “constituyen, en conjunto, el grupo de bibliotecas públicas más importantes en España, con una larga trayectoria y como expresión más directa de la intervención de la Administración General del Estado… en la prestación del servicio de biblioteca pública”.
En este apartado hay que citar la reciente biblioteca pública del Estado en Santiago de Compostela y la finalización de las obras de construcción de las bibliotecas de Santander y Ciudad Real. Han finalizado también las obras de reforma total de la biblioteca de Cáceres. Además, en 2008 han comenzado o comenzarán las obras de las bibliotecas públicas del Estado en Burgos, Badajoz, Ceuta, Córdoba, Málaga, Orense e Ibiza. Se han iniciado, también, las actuaciones para la construcción de nuevos edificios en Barcelona, Girona y Segovia y la reforma en muchas otras (Albacete, Alicante, Lugo, Palencia, Santa Cruz de Tenerife y Tarragona). Otra de las recomendaciones es la “necesidad de renovación de las bibliotecas”. Con ese fin se creó el Plan extraordinario de dotación bibliográfica, puesto en marcha en 2005 a iniciativa del Ministerio de Cultura y ejecutado en cooperación con las comunidades autónomas. Este Plan ha permitido que en 2007 se haya alcanzado por primera vez en España el índice de documentos por habitante disponibles en bibliotecas públicas que recomienda la Federación Internacional de Bibliotecas (IFLA) de la UNESCO hasta situarlo en 1,51. Y en 2008, según estimaciones de la inversión presupuestaria en ejecución, se llegará al 1,66.
En las conclusiones del Estudio, llama la atención la urgencia de arbitrar políticas de cooperación que permitan un desarrollo del Sistema Bibliotecario Español en su conjunto, puesto que se producen importantes desequilibrios en la prestación de un servicio fundamental para el conjunto de los ciudadanos de este país.
Desde el Ministerio de Cultura se han promovido políticas de cooperación que se han materializado en la constitución, este mismo año, del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, cuyo reglamento desarrolla la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas, aprobada en junio de 2007. Este hecho ha supuesto el inicio de un nuevo periodo en el que todas las administraciones implicadas establecerán el camino para el desarrollo conjunto, progresivo e innovador de todo tipo de bibliotecas.
El Estudio apunta la necesidad de “reforzar los servicios centrales”. La Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria realiza una importante aportación al conjunto de sistemas de bibliotecas públicas, en inversiones y en proyectos cooperativos. El Ministerio se ocupa también de la mejora de la “cualificación del personal” de las bibliotecas, mediante la organización de cursos y el desarrollo de la formación en línea.
Se habla también de la necesidad de “generalizar el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación”. A este respecto, el Ministerio tiene varios proyectos cuyo principal objetivo es universalizar el acceso a los servicios de las bibliotecas de manera que todos los ciudadanos puedan acceder a ellos.
El Ministerio mantiene, por ejemplo, un servicio de información Pregunte, las bibliotecas responde, que funciona 24 horas al día, 365 días al año. Otro proyecto, la Red de sedes web de las Bibliotecas Públicas, permite a cualquier biblioteca pública elaborar su propia sede web y ofrecer a todos los ciudadanos sus servicios a través de la Red.
Es también objetivo fundamental de la política bibliotecaria del Ministerio promover la creación de recursos digitales en consonancia con la normativa de la Unión Europea para la participación en EUROPEANA, nombre que ha adoptado la Biblioteca Digital Europea.
Así mismo, las subvenciones que, por vez primera, publicó en 2007 el Ministerio de Cultura, y que tendrán continuidad en años sucesivos, responde a otra de nuestras prioridades: incorporar contenidos de nuestra cultura a esta Biblioteca Digital Europea. Gracias a esta medida se han creado más de 30 nuevas bibliotecas digitales. (Conviene recordar que una parte importante del patrimonio bibliográfico se conserva en instituciones locales o regionales y, gracias a proyectos cooperativos como éste, podrán mostrarse y facilitar a los ciudadanos el acceso al patrimonio histórico común europeo.)
El Ministerio contribuye además a EUROPEANA con diversos proyectos cooperativos tales como el Directorio de Bibliotecas Digitales y las bibliotecas virtuales de Prensa Histórica y Patrimonio Bibliográfico.
Para terminar, quiero subrayar que el panorama que describe este Estudio sobre las bibliotecas públicas corresponde a los datos recogidos desde 2001 hasta 2005. Desde entonces se observa ya una notable mejora en numerosos aspectos, resultado de una progresiva adaptación de las bibliotecas públicas españolas al entorno tecnológico, a las nuevas demandas y a las diferentes tipologías de usuarios. No obstante, aún queda un camino por recorrer en el que jugarán un papel importante tanto los bibliotecarios como el esfuerzo y las inversiones del conjunto de las administraciones que comparten responsabilidades en esta materia.
A partir de estos resultados, y con la puesta en funcionamiento de órganos como el Consejo de Cooperación Bibliotecaria y el Observatorio de la Lectura y el Libro, podrán diseñarse sobre una base mucho más sólida las políticas bibliotecarias del futuro.
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