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Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode  Nunca podremos denunciar suficientemente las tropelías perpetradas por el clero y su máximo dirigente el tal Obispo Álvarez y sus escribas y fariseos católicos y que, aunque esa confesión religiosa se empecinen en denominar falsariamente que son representantes de la Diócesis Nivariense, cuando la realidad es muy distinta habida cuenta que su denominación es de San Cristóbal de La Laguna.
Cuando nosotros cristianos, vemos la chulería con que vienen tratando, en el desdén más absoluto, en el pecada de la vanidad, soberbia y el resto que se contempla en los pecados capitales, al pisotear la FE de los laguneros al impedir que el Santísimo Cristo, el Cristo de todos los cristianos cumpla con la promesa de que, en sus salidas por nuestras calles laguneras vaya acompañado por la Escuadra de Artilleros, nos permitimos, por sus pretensiones compararlos con los regímenes despóticos y tiránicos, por el nulo respeto a los demás y a la Fe del pueblo lagunero
Después del preámbulo ahora, una vez más, es evidente que con relación a la Catedral, según el Instituto Eduardo Torroja, como bien expone en su magnífica información ese lagunero de pro y amigo, don Domingo Barbuzano, en su sección del periódico “El Día” “Madrid incumple, por segunda vez el plazo fijado para actuar”. Nosotros debemos decir: ¡lagarto, lagarto!, toda vez que algo desconocemos y que, posiblemente, han manipulado esos irresponsables clérigos para que se haya tenido que llegar a tal situación, pues, creemos que Madrid no incumple por nada. ¿Será que hay gato encerrado? Pero lo que también nos llama la atención es que el cura Julián de Armas, el de las "inversiones", en definitiva el de las “perras” utilice ese lenguaje “existe poca voluntad política” propio de los "politicos" de la partitocracia y no las lógicas de amor, paz, paciencia y longanimidad del Evangelio de Cristo.
Otro periódico, el digital lalagunaahora que, indefectiblemente debemos tomar como referencia didáctica en las manifestaciones de su director, el historiador don Julio Torres, quien manifiesta, en esa línea que hacen los que aman a su ciudad, su patrimonio, incluido el religioso, con datos, fundamentos y planteamientos rigurosos que contrastan con las aspiraciones de esos que continúan inmersos en el nacional catolicismo y luchan contra la Ley y la Constitución que se expresa en líneas del lógico laicismo.
Nos permitimos reflejar el pensamiento y lo que expresó don Julio en la entrevista que al respecto le hiciere el distinguido periodista:” El obispo Bernardo está más preocupado por terminar su casa-palacio que las obras de la Catedral. Por orden de prioridades, la primera obra tenía que haber sido la Catedral y no el Obispado, con su salón del trono, un salón de uso particular para recibir a sus visitas entre oropeles. ¿A la Junta de Hermandades y Cofradías les da lo mismo estar en la Concepción durante la Semana Santa, dando una imagen de parking mal organizado? ¿Con qué moral puede exigir el obispo al Gobierno del Estado que termine la obra de la Catedral cuando él no la contempló dentro de sus prioridades? El dinero de la Catedral saldrá al final del bolsillo de todos, de los impuestos de católicos, cristianos… pero lo malo es que el prelado ha empleado mucho dinero para el Obispado y se olvidó por completo de la Catedral, que es la casa de todos. ¿ Ha llegado ya el tiempo democrático en que vivimos que cada religión se pague sus templos, sus salones de reunión, como iglesia a cuenta de los diezmos que tienen obligación de pagar?
Alguien, muy acertadamente, ha dicho que el Señor no tenía palacios y nosotros añadimos como los vanidosos que hoy, como religión “única” pretenden representarlo, desde la marginación de los demás, y obviando aquello que dice el Evangelio: “el Señor no hace acepción de personas, para EL todos somos hijos de nuestro Padre Celestial, incluidos los del nacional catolicismo que en 1936, durante la guerra incivil española, cometieran tantas atrocidades, en los que, lamentablemente, en esta Ínsula había curas capitaneados por el obispo Fray Albino, todo un personaje siniestro que al final, junto con otro individuo de apellidos muy rimbombantes y con cargo jurídico, organizaron una recaudación para “La Cruzada”, quedándose con parte de lo recaudado y el tal fraile-obispo , curiosamente, con su nombre se edificó una barriada en Córdoba de donde era natal.
Y, antes de finalizar se va a permitir digamos a aquellos que nos dicen que somos anticlericales que, únicamente somos o estamos predicando en lo que creemos; el Evangelio de Cristo, el amor entre nuestros semejantes, la humildad, la fraternidad, la verdad y la libertad del ser humano como se contempla en Juan 8:32.
Sobre la verdad que nosotros defendemos tenemos que añadir además: el conocimiento de las cosas como son, como eran y como han de ser. La verdad que también se refiere a la luz y revelación que se recibe de los cielos estando en buen estado espiritual. AMEN. |