Por/Fidel Campo Sánchez A vista de Berode.
Acabamos de leer en el Diario de Avisos del diez y seis de septiembre, la noticia de que un grupo de mujeres reivindican su derecho a procesionar junto al Santísimo Cristo de La Laguna y que los aires de la reciente Ley de Igualdad llegue a la Esclavitud. Expresan que llevan tiempo solicitando formar parte de la Esclavitud, pues quieren participar en las procesiones de septiembre y Semana Santa, así como en los distintos actos religiosos. Pero, al parecer, la Junta Directiva no dice nada, no les contesta, señal inequívoca que sus pretensiones no sintonizan con los actuales componentes de esta Institución. Manifiestan, que han decidido comenzar una nueva Hermandad en La Laguna, en la que no se excluya a las féminas. Pensamos que la Junta de Gobierno de la Esclavitud, debería caminar con los tiempos y granjearse siempre la amistad y la benevolencia de nuestras mujeres, porque ellas consiguen mucho cuando se lo proponen y son buenas aliadas, pues, no olvidemos que, detrás de cada hombre de éxito hay una mujer. De todas formas el Esclavo Mayor, don Francisco José de Aledo y Buergo es abogado y en todo buen abogado, hay un hombre mal pensado, ¡creemos que sus razones tendrán para guardar silencio! No obstante, nos parece desproporcionada la manifestación que:” Si nuestra petición cayera en saco roto, nos veríamos abocadas a crear una hermandad, tanto de hombres como de mujeres, para rendirle culto y veneración a la Imagen del Santísimo Cristo”. Pensamos que de acuerdo con el antiguo refrán de:”Donde quiera que fueres, ten de parte a las mujeres” es muy de tener en cuenta. El querer pertenecer a la Esclavitud no debe confundirse con exigir de forma tan contundente tal participación. Se trataría de buscar una solución de consenso, habida cuenta que recurrir a los medios, nos parece poco apropiado, si bien les asisten todos los derechos. Es más cierto, que a pesar de los muy pocos datos que se poseen de la primitiva Hermandad, la misma estaba compuesta por varones y hembras. Es a partir de 1659 cuando, según don José Rodríguez Moure, desaparecen las mujeres para dar paso solamente a los hombres. Estamos también de acuerdo que la actitud de la Esclavitud no es nada aperturista por eso apelamos al diálogo que a todas luces parece inexistente. Vemos en estas actitudes demasiadas suspicacias contra el mal llamado sexo débil, habida cuenta que el mensaje del Evangelio de Cristo, ¡que siempre es el mismo!, tiene que vivirse y orientarse a la cultura de cada tiempo. La Iglesia somos todos y es preciso evitar rupturas entre los que componen la misma.
En todos estos síntomas de machismo rancioso se nos ocurre pensar que ocuparse del magnífico paso de la Dolorosa que se custodia en el Convento de las Claras, daría realce a las
solemnidades, e incluso podría salir en procesión en septiembre con El Cristo, por las fiestas mayores de La Laguna. La importante es que existan intenciones de colaborar, sobre todo en la restauración de la Imagen del Cristo, así como de su altar de plata y asimismo del edificio, sin olvidar la pared Norte que al parecer, de informes técnicos y de entendidos en el tema corre peligro de derrumbamiento.
Felicitamos a doña María Teresa Laborda, dama muy trabajadora, tocada de fervor místico cuyos sentimientos religiosos han inspirado esta magnífica idea, convirtiéndola en la gran impulsora de esta noble reivindicación de nuestras mujeres, además su posible parentesco con José Laborda Martín, ex presidente del Senado español podría servir para abrir muchas puertas en Madrid para bien de la Institución.
Tenemos entendido que esta profesional de la Enfermería, es la esposa de un “chicharrero de pro” don Isauro L. Abreu García-Panasco, un esclavo del Cristo, de reciente incorporación y que se mueve por todas aquellas cosas importantes para el progreso de Tenerife. Don Isauro, es asiduo a todos los actos festivos, cívicos, militares, políticos, literarios y sociales. Siempre acompañado de su máquina fotográfica, de su simpatía y de su María Teresa. Recoge en su objetivo el fervor místico de la Semana Santa, de las Fiestas de Mayo, del Corpus, Romerías de San Isidro y San Benito, sin faltar el “Entierro de la Sardina!, donde se transforma en “pastor de ovejas descarriadas”.
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