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jueves, 09 de octubre de 2008 |
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 A pesar de que San Miguel Adicciones incluyó hace más de 15 años en el programa de asistencia a las dependencias un proyecto de apoyo a la deshabituación de tabaco, queremos presentar hoy un nuevo proyecto diseñado por los profesionales de la asociación con unos resultados preliminares bastante prometedores.
Se trata de un programa integral que se ha puesto a punto en base a protocolos de actuación utilizados con éxito en la desintoxicación de drogas como las benzodiacepinas (fármacos tranquilizantes), alcohol, cocaína y cannabis principalmente. Los fármacos utilizados llevan años en el arsenal terapéutico utilizado en numerosas enfermedades de origen adictivo y en otras patologías, lo que supone una ventaja pues se conocen perfectamente sus efectos a corto, medio y largo plazo, y la tolerancia a los mismos es totalmente adecuada.
Por otro lado se trata de fármacos que no provocan ningún tipo de dependencia física ni conductual, y la retirada de los mismos se decide conjuntamente entre el medico y el paciente en función de la evolución de cada persona. El tiempo medio de utilización del fármaco es aproximadamente de un mes.
Existe una estrategia de apoyo que se prepara previamente y en la que se orienta a cada paciente, según sus circunstancias, en la mejor forma de abordar el proceso para facilitar la obtención de resultados. Se consigue que cada persona conozca de antemano con qué dificultades se puede encontrar cada día, cómo evitarlas y cuál es la mejor forma de afrontarlas en caso de que aun así se presenten.
Se pretende así que el abandono del hábito nicotínico sea eficaz y mínimamente traumático, los resultados hasta el momento se sitúan alrededor del 70% de éxito una vez comenzado el tratamiento y los pacientes describen el proceso como una experiencia medianamente cómoda y con pocos momentos críticos.
El tratamiento consta de dos fases. Una fase de preparación donde el fumador inicia la pauta farmacológica a dosis baja y reduce sensiblemente el consumo de tabaco, familiarizándose con la respuesta de su sistema nervioso a un síndrome de abstinencia controlado y respondiendo con las herramientas suministradas con el entrenamiento cognitivo conductual al que previamente se ha sometido. En la segunda fase las dosis de fármaco se adaptan y el paciente debe dejar de fumar totalmente, en esta fase recibirá apoyo y orientación por parte de su equipo terapéutico cuando lo precise.
El tratamiento dura de media aproximadamente un mes, aunque a partir de los 3 a 6 primeros días el paciente ya puede llevarlo por si mismo sin ningún tipo de dificultad.
El Proyecto va dirigido a todos aquellos fumadores que deseen dejar de fumar y no quieren pasarlo mal, se trata de un apoyo en el proceso de cesación del habito para que este no resulte traumático. Para ello se precisa de una voluntariedad y de una actitud firme de querer acabar con el tabaco aunque ello suponga un pequeño esfuerzo.
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