Por/ Fidel Campo Sánchez A vista de Berode.
El porvenir de estas Islas es cosa seria y nuestros políticos todos no pueden ni deben dejarlas a merced de los vientos reinantes, hay que estar alerta, vigilando los acontecimientos económicos del mundo así como la galopante corrupción que se ha implantado en las mismas, en toda la partitocracia. Alfonso Garciaramos y Fernández del Castillo, proclamó como principal postulado, la decencia política de la que nos habla Ortega y Gasset:” ¡Decencia en las corporaciones y en las instituciones, decencia en las palabras y decencia en los procedimientos!. Alfonso, es el gran ausente de la política de estas ínsulas de barataria. Fue un gran periodista, novelista, orador, conferenciante, soñador y socialista convencido. Nació en Santa Cruz de Tenerife en 1930, hijo de don Federico Garciaramos Mejías y de doña Carmen Fernández del Castillo.
Estudio bachillerato en La Laguna y la carrera de Derecho, que decidió concluir en Madrid y así poder justificar su ingreso en la Escuela de Periodismo, siguiendo su auténtica vocación. Desde su época de estudiante ya escribía en los medios, primero como colaborador en revistas del SEU, del Distrito Universitario. Terminó periodismo en 1958 y desde entonces su firma fue habitual en la Prensa y su palabra en los medios de comunicación de la época era muy valorada y tenida en cuenta.
En esos momentos ya había publicado su primera narración corta, de ambiente puramente canario: “Romera y “Cuentos Nuevos”, de ediciones Rumbos, llevan fecha de 1952. Era, por tanto, muy joven.
Con su recién estrenado título de periodista bajo los brazos, ingresó en el periódico “La Tarde”, que dirigía el lagunero don Víctor Zurita Soler, gran maestro de periodistas. A este rotativo, fue fiel toda su vida, salvo un pequeño periodo de tiempo en el que dirigió “Diario de Avisos!. Eran los años sesenta y dos y el periódico contenía un par de hojas, editándose en Santa Cruz de La Palma.
Pronto retorna a Tenerife y vuelve al periódico “La Tarde”, donde desarrolló una importante labor, sobre todo como valiente y arriesgado comentarista político en años de la dictadura, por supuesto, muy difíciles, en los que funcionaba una férrea censura y el “tente tieso” Su espacio habitual “Pico de Águilas” era una columna de Prensa muy leída en aquellos peliagudos momentos. En 1970 es nombrado subdirector del recordado diario vespertino y en 1974, tras el fallecimiento de don Víctor, pasó a dirigir “La Tarde” hasta que una cruel enfermedad nos lo llevó a la tumba, el cuatro de marzo de 1980, después de largos sufrimientos, que soportó con gran entereza y lucidez.
En el año 1964, acede a profesor de la Sección de la Escuela Oficial de Periodismo de nuestra Universidad. Con el tiempo fue nombrado director de la misma. Gran ateneísta de pro, ocupó la presidencia de la docta casa en los años 1964, 1976, y 1978. Su gran labor, le valió ser distinguido con el título de Presidente de Honor de la veterana sociedad lagunera.
Su actividad literaria como decimos, se inicia en 1962, con “Romera”.Obtiene el premio de Santo Tomás de Aquino con su narración “Teneyda” en 1960, culminando con su novela “Guad”, de la que se editaron varias ediciones, y por la que le fue concedido el premio “Benito Pérez Armas” en 1970.
En 1979, se le otorgó el premio “Agustín Espinosa”, por su novela “Tristosa sobre un caballo blanco”. Ganó asimismo el premio de periodismo Leoncio Rodríguez
Alfonso, militó en el Partido Socialista , desde los tiempos de estudiante hasta 1978, en que presenta su baja, pues, al considerar instaurada la Democracia, su profesión de periodista, le obligaba a dedicarse a su labor sin sometimiento a la disciplina del Partido. No obstante fue consejero del Cabildo Insular de Tenerife, presentado como independiente del el PSOE donde realizó una importante y fecunda labor hasta el fin de sus días.
A título póstumo, le fueron concedidos los títulos de Hijo Predilecto de la Isla de Tenerife y la medalla de Oro de Tenerife. El Ayuntamiento de La Laguna, acordó denominar con su nombre una calle de “La Higuerita”, donde vivió muchos años hasta su muerte. El Cabildo creó un premio de novela que lleva su nombre.
Padre ejemplar contrajo matrimonio con Dolores Medina Hernández, de la familia Millares de Las Palmas, tuvieron cinco hijos.
Su hermano Fernando es el escultor poeta y catedrático emérito de la Escuela de Arquitectos Técnicos, casado con la afamada pintora lagunera, Arminda del Castillo.
Nuestro admirado escritor y profesor Eliseo Izquierdo, recopiló sus mejores artículos de prensa. Los recogió en una publicación editada por el Cabildo de Tenerife, donde se recogen sus “Picos de Águilas” y algunos otros temas de interés.
Hacemos por último nuestras, las palabras de alguien que ha manifestado recientemente con nostalgia, lo siguiente: “Se nota y mucho la ausencia de personas del calado de Alfonso Garciaramos, de Ramón García Rojas, Alberto de Armas, Manuel Alemán, Pedro García Cabrera, Luís Rodríguez Figueroa, Fulgencio Sosa, José Martínez Tresguerras….
Alfonso, sentía una gran atracción sentimental por la Imagen del Santísimo Cristo de La Laguna. Todos los años la solía esperar en las ventanas del Ateneo, con contenida emoción y con natural enternecimiento, cual al medio día, salía la Procesión del Retorno del 14 de septiembre, acompañada por la Escuadra de Gastadores de Artilleros que ahora, sería uno más en echarla en falta y protestar por la arbitrariedad.
En esta manifestación solemne, apreciaba los sentimientos y las raíces más profundas y nobles de los tinerfeños en general. Llegó a decir, que no había vendaval que pudiera con estas tradiciones, como ocurrió en tiempos del Frente Popular, donde nadie se opuso a la salida de la Procesión del Cristo.
Tenemos que reconocer que Alfonso habló con el corazón, pero se equivocó en parte, pues, la realidad ahora en tiempos de laicidad y Democracia se ha demostrado que el inquisidor Felipe Fernández y su discípulo Bernardo, no respetaron lo que bien respetó el Frente Popular y ahora, el obispo Álvarez, el señor de las Breñas, mediocre donde los hubiere, acobó pisoteando y estropeando esas tradiciones profundas de siempre, y lamentablemente en líneas de apostasía. AMEN Y AMEN.
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