Por/Julio Torres Santos
...Carmen Fraga (1980) destaca la importancia de las armaduras de la capilla colateral del Evangelio, con una decoración pictórica basada en temas vegetales, medallones, grutescos, etc. entrelazados y siguiendo un esquema simétrico, que muestran la antigüedad de la misma. Entre las imágenes que custodia esta iglesia, además de las que procesionan en Semana Santa, destacan las tallas, todas del siglo XVIII, de la Virgen del Rosario –que tiene la particularidad de estar vestida como Virgen del Carmen -, de la Inmaculada – atribuía al escultor genovés Antonio María Maragliano (1664-1741), así como la imagen de Santo Domingo, titular del templo.
Pictóricamente cabe mencionar los frescos que cubren casi la totalidad de las paredes. Unos fueron pintados por Mariano de Cossío (1880 – 1960) en 1948 y representan la Virgen del Rosario, los milagros de la Virgen de Candelaria y el triunfo de la batalla de Lepanto. Otros, de Pedro de Guezala, que representan la Predicación Dominica, están realizados en 1960 y se encuentran inconclusos debido a la muerte de su autor.
La tabla San Pío V rezando por el triunfo de Lepanto – curioso por su tema y su ejecución -, pertenece a Cristóbal Hernández de Quintana (1651-1725), quien diferenciaba a hombres y mujeres por el tono de su piel, usando en unos un matiz cobrizo y en otras, una carnación pálida, ligeramente azulada. Como ocurre en este cuadro, Quintana gustaba de firmar sus obras sólo con su apellido e indicando la edad que tenía al concluirlas –75 años en este caso, poco antes de su muerte. También pertenecen a este autor las tablas conocidas como Nacimiento, San Jerónimo y San Miguel Arcángel.
Sobresale asimismo la piedra bautismal que, traída en 1847 desde la antigua iglesia de Los Remedios, es de cantería de la isla, bien labrada y aparentemente muy antigua. Si es cierta la tradición, en ella fue bautizado el Padre José de Anchieta, Apóstol de Brasil. En el apartado de orfebrería, destaca su altar mayor – de chapa de plata repujada -, el Sagrario y la bellísima Custodia. Ésta es obra de Ildefonso de Sosa, según diseño del pintor y escultor José Rodríguez de la Oliva (1695-1777); su soporte está constituido por la figura de Santo Tomás de Aquino, elegido para este menester por ser dominico.
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