Más de 4.600 militares españoles y representantes de 13 países, entre ellos Estados Unidos, recorrieron el céntrico Paseo de la Castellana hasta la Plaza de Colón, donde se encontraba la tribuna de autoridades.
También asistieron al acto los príncipes de Asturias, el gabinete casi al completo y varios presidentes autonómicos, además del líder opositor Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular, que este sábado fue sorprendido por un micrófono abierto calificando con un despectivo "coñazo" el evento.
El acto se desarrolló sin incidentes. El día lluvioso también obligó a suspender la mayor parte del desfile aéreo y el salto de paracaidistas que aterrizan en la plaza con la bandera de España.
El momento más emotivo se produjo en el homenaje a los militares caídos. En la entrega de la ofrenda floral participó la viuda de la más reciente víctima de la banda terrorista ETA.
Tras el desfile, las autoridades se dirigieron a la tradicional recepción de SSMM los reyes , a la que no asistió por primera vez Zapatero, que debió viajar a París para participar en la cumbre de los miembros de la eurozona por la crisis financiera.
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