Se efectuarán mejoras en el vallado y la pavimentación del camino
El Cabildo de Tenerife destinará más de 100.000 euros a mejorar el acceso a la Ermita de San Diego, en el término municipal de La Laguna, según el acuerdo adoptado por el Consejo Insular de Gobierno, en la reunión celebrada ayer [lunes 3], bajo la presidencia de su titular, Ricardo Melchior. Esta cantidad permitirá el vallado, la pavimentación y el acondicionamiento de la ermita, con la finalidad de garantizar la celebración del culto semanal, así como la celebración de la fiesta anual en honor del Santo que da nombre al templo, con la intención de perturbar lo menos posible al copropietario de la finca donde está localizada.
El vallado se realizará por el todo el recorrido de acceso público y en el mismo se colocarán varias puertas para permitir el acceso a la ermita con el terreno del entorno. Asimismo se colocará un pequeño campanario en la entrada. Asimismo se acometerá otra actuación, que incluye la repavimentación, con adoquines de hormigón, del camino que conduce a la entrada de la ermita. Las obras tienen un plazo máximo de ejecución de tres meses.
La ermita de San Diego fue fundada en 1615 por Juan de Ayala. Tiene unos 20 metros de largo por 7 de ancho y 8 metros de altura, con piso de loseta cerámica antigua y techo artesonado de teja árabe a cuatro aguas. Su fachada es de una gran sencillez, presentando esquineras de piedra en ambos lados y rematada en la pared del Evangelio con una espadaña de piedra con dos campanas pequeñas.
El interior de este pequeño templo, considerado en el pasado como una de las ermitas con más solera de La Laguna, es actualmente desolador, ya que la zona del coro amenaza ruina debido al total abandono y a la acción de los agentes naturales que penetran en el interior a través de los huecos de la cubierta. La pared del evangelio presenta una gran grieta que recorre todo el muro y la humedad es visible en todo el perímetro del edificio.
Durante su larga historia ha sido sometida a numerosas restauraciones, generalmente por falta de mantenimiento. En el siglo XVIII y el XIX se hicieron obras, según figura en los escritos de Cioranescu. En 1885 se derribó la capilla mayor por amenazar ruina, se suprimió la de San Bernardo y se agregó a la residencia como una habitación más de la casa particular. A principios del siglo XX se restauró la ermita y la casa del Siervo de Dios. Esta actuación fue la única obra realizada en el templo durante el siglo pasado.
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