Por/ Julio Torres Santos
Los recitales de "Paco El Ferruja" En sus artículos titulados SAN DIEGO DEL MONTE Y LA FUGA ESTUDIANTIL nuestro apreciado amigo Carlos García García ha explicado el origen de esa masiva y tradicional fuga instituida todos los 12 de noviembre, allá por 1919 ó 1921, por unos estudiantes rebeldes a las imposiciones de un catedrático destinado al entonces Instituto de Canarias.
También fueron muy famosos los bailes del A-Go Go Sentados los antecedentes históricos, conviene ahora traer a la memoria de todos algunos aconteceres y anécdotas de la fuga a través del recuerdo de algunos que la vivieron
ELFIDIO ALONSO QUINTERO ANA MARÍA AYOSA ELFIDIO ALONSO QUINTERO Director de Los Sabandeños y ex-Alcalde de San Cristóbal de La Laguna
Los primeros recuerdos se remontan al año en que entré en el Instituto, cuando tenía diez años -¡ahí es nada!-. Los de 7°, los mayores -entre los que recuerdo a Pedrín, que jugaba al fútbol en el Hespérides-, se ponían en la puerta del instituto para forzar la fuga de los "pequeños", que teníamos que huir bajo la amenaza del cinturón que se sacaban a tal efecto. Entonces nos "apremiaban" para ir todos juntos en peregrinación hacia San Diego; una vez allí entrábamos en la iglesia con un gran respeto y mirábamos al santo. Teníamos toda clase de facilidades para entrar en la ermita.
Recuerdo que me asombré al ver en la ermita una barca con remos parece que la estoy viendo ahora; pregunté para qué servía y me contaron que se usaba para surtir a las gentes de San Diego, cuando, con las inundaciones, la zona quedaba aislada del resto de la ciudad durante dos o tres días. El embarcadero estaba ubicado donde estaba la serrería de Núñez, (el edificio de D. Luis Rodríguez Figueroa), justo detrás de "La Oficina". En aquel entonces no había baile; simplemente, una vez habíamos disfrutado del día (alguno llevaba incluso su bocadillo), regresábamos a nuestras casas a la una de la tarde.
Un catedrático de literatura mutó el lema "Día de San Diego, fuga general" por el de "Día de San Diego, cero general. Las malas costumbres se han de terminar"
En años sucesivos hubo catedráticos que prohibían que nos fugáramos. El "primer grafitti" que recuerdo es el que escribíamos, llegado el día señalado, y que rezaba Luego empezaron los bailes en San Diego y la dueña de la finca, Dña. Blanca Ledesma, daba facilidades, siempre que nos portáramos bien. Recuerdo, ya siendo alumno de 7°, asistir a alguno de estos bailes, que eran al mediodía.
Después me dijeron que habían degenerado las cosas, que el vandalismo había entrado en escena y la dueña, con buen criterio, cerró a cal y canto la finca. Por aquél entonces ya vimos que la fuga de San Diego, que era única porque era sólo del Instituto de La Laguna, se había extendido a la Universidad y a Las Palmas, haciéndose costumbre general, cuando en realidad era una cosa muy local y muy reducida y con un significado que hoy no tiene, desgraciadamente. ANA MARÍA AYOSA Catedrática de la Escuela de Aparejadores y Directora del Departamento. de Ingeniería de la Construcción
Lo primero que me viene a la mente es que, como en noviembre siempre llovía mucho, todo estaba enfangado. Ese día asistíamos a las primeras horas de clase, para fugamos en e] recreo y dirigimos hacia San Diego. Allí cumplíamos con e] ritual de contarle los botones a] Santo, pero lo más importante y divertido era la oportunidad de poder bailar con los chicos mayores -teníamos 13 ó 14 años y bailar con algún chico que estaba en la Universidad era algo especial. Los bailes se celebraban en la cancha de tenis de San Diego, allí montaban una tarima y tocaba una orquesta de "medio chimpún ". Otra oportunidad inusual era la de poder beber vino, que nos deshinibía de alguna forma para bailar con los chicos mayores. Hay que tener en cuenta que ese tipo de bailes no eran muy frecuentes. Así que antes pasábamos por el bodegón "Acentejo" -tampoco era muy común que las chicas entraran en esos sitios: tras traspasar unas puertas como las de los bares del Oeste, nos tomábamos el bocadillo de caballa y el vaso de vino. Cuando estudiaba Aparejadores, solíamos ir a "Casa Chona ", que estaba en San Agustín, justo al lado de la Escuela. Recuerdo que el resto de los días, las dos únicas mujeres que estudiábamos Aparejadores sólo íbamos allí a tomar un cortadito y, sobre todo, a jugar a] futbolín. Allí era donde mis compañeros se despachaban a mirar a todas las niñas que pasaban por la calle San Agustín y a "rajar" de todas. RAMÓN MARIO HERRERA CORREA MARÍA DOLORES EXPÓSITO ROJAS RAMÓN MARIO HERRERA CORREA Propietario de "La Oficina" En mi época la fuga la hacían sólo los mayores, los quc cursaban el PREU. En mis primero años de Instituto -año 53 ó 54- D. Ramón Rodríguez Peña y D. Francisco nos llevaban caminando hasta la puerta de la ermita, veíamos al santo, le tocábamos los botones al Fundador y nos volvíamos a clase para pasar el resto del día jugando en el patio. Nuestra ilusión era ser los primeros en llegar a la montaña; recuerdo que, una vez, con las prisas perdí una bota, pero, como me conocían, se la trajeron a mi padre. El baile era también, lógicamente, cosa de los mayores, a los pequeños no nos dejaban entrar. Por aquél entonces se hacía en la cancha de tenis de San Diego. Cuando ya llegué a PREU, al estar con nosotros Miguel Torren, el baile se hizo en el Aeroclub, con la orquesta "Ideal". Recuerdo que el bateria "Pacomio" -que trabajó en el bar Castillo muchos años-; alguien se empeñó en que Pacomio le permitiese tocar la batería, le dieron las baquetas y las rompió. Los bailes sólo se celebraron allí un año; después se hacían por la mañana en la cancha Anchieta y, por la tarde, en el Hotel Aguere. Luego pasarían a celebrase en el polideportivo universitario. MARÍA DOLORES EXPÓSITO ROJAS Profesora y ex-Concejala del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de la Laguna Un día de San Diego se me declaró el que luego sería mi marido Yo soy una de las que no vivió demasiado la fuga de San Diego porque estaba en el colegio de las Dominicas y naturalmente las monjas nos prohibían fugamos. Sí recuerdo que, cuando estábamos en 5° de bachillerato, se organizó una fuga: las alumnas más "lanzadas" hicieron una especie de piquete en la entrada para no dejar entrar a nadie al colegio. Luego fuimos a San Diego. naturalmente de uniforme. Esto nos supuso un cero general, que para las que teníamos de cinco a siete de calificación supuso un suspenso en la nota media del mes; esa fue la única vez que suspendí en bachiller. Cuando cursaba 6", le pedimos permiso a una de las monjas que se llevaba muy bien con nosotras, la Madre Margarita, y nos dejó, a las 12, ir a San Diego. Había un baile en la cancha, pero como íbamos de uniforme no nos sacaron a bailar. Contamos los botones al Santo, sólo por tradición, sin saber por qué era. Después, cuando estudiaba Magisterio. ya participé de la fuga de otra manera. Íbamos por todo el camino hablando, riendo. cantando; parecía una especie dc romería hacia la ermita. Además del baile en la cancha, había otro por la tarde en el Ateneo. Precisamente el día de San Diego tiene una significación muy especial para mí porque, cuando estudiaba 2° de Magisterio, en el baile de la cancha se me declaró el que luego sería mi marido. También recuerdo que, uno de días, los estudiantes del Pre-universitario hacían una sesión de cine, al mediodía, en el Coliseum, que se llenaba sobre todo de estudiantes de bachillerato.
VÍCTOR NÚÑEZ ANTONIO PEREZ-GODIÑO VÍCTOR NÚÑEZ Empresario Empecé a fugarme al llegar al Instituto; antes era imposible, pues estudiaba en Los Hermanos. Íbamos al baile que se celebraba, sobre las once de la mañana, en la cancha Anchieta, salíamos para ir a San Diego a contarle los botones al Fundador y luego volvíamos al baile. Después nos íbamos a "Artillería la vieja" a cantar canciones "subversivas" para la época, como "No nos moverán", a las que les cambiábamos la letra según las circunstancias. También se cantaban muchas canciones de "Los Beatles", y hasta alguna de "Los Brincos". A veces había algún guateque en algún sitio y recuerdo ver a la Tuna cantando por las calles. Estando en el Instituto, recuerdo que se celebró el primer encuentro de fútbol femenino, en el campo Hespérides; como a los muchachos no nos dejaban ir, nos fugamos, poco a poco. escondiéndonos por los pasillos. Conseguimos que Miguel nos dejara una rendija para escapamos y partimos a correr por el Camino Largo, con el jefe de estudios corriendo asfixiado detrás de nosotros. Al final no vimos el fútbol, pero nos reímos muchísimo. ANTONIO PEREZ-GODIÑO Concejal del Ayuntamiento de La Laguna ImageEl día de San Diego, lo tradicional era vernos a una hora, normalmente en la plaza de la Catedral o del Adelantado -no hay que olvidar que yo soy nacido y criado en esta zona de La Laguna-. A continuación hacíamos una ineludible primera visita, al "Dos y una", donde nos "mandábamos" el correspondiente bocadillo de papas fritas con salsa -no con carne, pues estaba todavía fuera de nuestro alcance por cuestiones económicas-o Desde allí iniciábamos ya el trayecto hacia San Diego, con alguna que otra parada para tomarnos una cerveza todos sabemos que en aquella época las limitaciones económicas eran importantes y además teníamos una edad muy temprana, por lo que debíamos adaptamos a la situación. Una vez en San Diego, tras cumplir con el requisito de contar los botones al Fundador empezábamos a cortejar a las chicas: ese día nos atrevíamos a acercamos, e incluso a decirle algún piropo y a preguntarle si asistiría al baile o no, a aquella chica que veíamos todos los días en el Instituto. Después de la Visita obligada a San Diego, nos íbamos a la cancha Anchieta a "pegarnos" unos pasos de baile. En una segunda época combinábamos el Anchieta con "La Solana", en el Rancho Grande (recuerdo una canción que decía. Era un día inolvidable y cuando terminaba estábamos esperando que volviera el próximo año.   BEATRIZ Policía Municipal de La Laguna
En mi época nos dedicabamos a pasear por La Laguna, sobre todo por el Camino Largo, donde nos poníamos a cantar; recuerdo que una canción típica era "Viva la gente". junto con otras de los Bee Gees. También íbamos a "Artillería" a beber vino con vino.
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