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Eduardo Doménech Martínez Rector de la Universidad de La Laguna
Como Rector, creo que para la institución que represento supone un gran motivo de orgullo poder contar en su seno con la tuna de Distrito Universidad de La Laguna, pues es una de las más importantes del país. Lo cual no es poco, si tenemos en cuenta que, probablemente, se traten de las agrupaciones musicales más características de la idiosincrasia española.
Las tunas, además, datan del siglo XIII o el XV, según qué fuente se consulte. Siglo arriba o abajo, es indudable su antigüedad centenaria y, por tanto, su gran arraigo y tradición en el seno de la universidad. Y ésta, como institución, debe realizar un doble compromiso con el tiempo: por un lado, ha de mirar al futuro, porque la sociedad espera de ella respuestas para lograr el progreso. Pero también debe ser respetuosa con su pasado. El ceremonial, la tradición… todo ello forma parte de una institución que, como el caso de la Universidad de La Laguna, tiene más de doscientos años de historia. Y en ese apartado es donde entra la tuna, gracias a la cual numerosas canciones que todos conocemos siguen vivas mas allá del recuerdo.
La universidad es tanto saber y conocimiento, como cultura y relaciones humanas.
Y qué duda cabe que la tuna es uno de los colectivos que más y mejor fomentan ese componente de compañerismo tan necesario en la institución. Además, certámenes como este, en el que seremos anfitriones de seis agrupaciones, fomentan que estrechemos lazos con otras instituciones del país.
Por ello, sólo puedo felicitar a los organizadores de este IV Certamen Ciudad de La Laguna por mantener viva una de las tradiciones más festivas y arraigadas del mundo universitario. También deseo unirme al recuerdo entrañable de la tuna de distrito de los años 60, que será homenajeada en estos días de certamen.
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