| LA NOCHEVIEJA EN LA LAGUNA HASTA LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.(I) |
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| miércoles, 30 de diciembre de 2009 | |
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Por/Julio Torres Santos ![]() Si las noches de Navidad eran noches misteriosas, la de fin de año, la noche de San Silvestre, lo era sobremanera, pues se liberaban brujas, diablos y espíritus malignos. Este carácter esotérico y mágico fue también propio del fin de año en Canarias, donde perdió su naturaleza festiva, pues el temor a los seres sobrenaturales impedía que las gentes salieran de sus casas. Esto sucedía, pues, en toda la comarca lagunera, donde nos cuentan que antiguamente no se salía la noche de fin de año, pues en San Silvestre las brujas campaban a sus anchas. Los más viejos del lugar cuentan que sus padres tenían mucho respeto a las brujas, e incluso nombran a algunas famosas. También narran que sus padres hablaban, en voz baja y siempre que creyeran no ser escuchados, de una mujer de las montañas de Anaga, a la que creían bruja, que llevaba siempre un pañuelo cubriendo su cabeza y anudado al cuello, al parecer para ocultar que le habían cortado una oreja. En cierta ocasión, un hombre le trazó una cruz en el suelo con un cuchillo, que luego clavó en el centro, y ella “estuvo perdida de su casa” durante cierto tiempo. Pero las brujas más típicas y temidas eran “un bicho cualquiera que se viste de persona, se mete en una piel. Eran animales poseídos que hablaban como humanos.” Salían detrás de un banco, de un árbol, de un bardo o tras una esquina para asustar y hacer trastadas a las personas. La respuesta de éstas era tirarles piedras, al grito de “escoroso”. Estas brujas solían aparecerse a los caminantes, especialmente en los montes y en La Vega lagunera. “De repente les venía un oscuro terrible que les impedía ver y se desriscaban, para, al momento siguiente, quedar todo claro otra vez”. Y es que sobre todo los montes próximos eran prohibitivos, pues como señala Alberto Galván , la acción de brujas y diablos tenía mayor importancia en el monte, por ello la noche del 31 se evitaban. Otra leyenda del Norte de Tenerife asociada a este tipo de brujas habla de un señor que iba a trabajar a una charca, habiendo de salir muy temprano para llegar a las siete de la mañana. “Iba caminando con su mochila al hombro y se le presenta una oveja delante, quitándose el fajín para atarla y llevársela con él. Después de un largo trecho miró para atrás y vio que lo único que llevaba era la banda sola, porque la oveja había volado”. También hemos podido rescatar una fábula popular asociada con estas brujas, precisamente en la noche de San Silvestre: “una noche estaba una familia reunida en celebrando el fin de año. Tocaron a la puerta y el que fue a abrir se encontró con una oveja que le tiró por la banda o fajín, saliendo volando con el fajín en la boca”. |
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| Modificado el ( martes, 29 de diciembre de 2009 ) |