| SEMANA SANTA DE LA LAGUNA (VII) |
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| martes, 19 de febrero de 2013 | |
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EL JUEVES SANTO EN LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO ![]() La iglesia forma parte del antiguo convento de Santo Domingo que, fundado en el siglo XVI por el vicario provincial Fray Domingo de Mendoza, dejó de usarse como tal en el XIX, durante la desamortización de Mendizabal. El 12 de julio de 1527 se hace mención en las Actas de Cabildo del convento que se estaba fabricando, fundado por los dominicos. En el solar que acababan de adquirir existía ya una ermita de la Concepción, que fue la que les sirvió primero de iglesia y alrededor de la que se fue desarrollando el convento. El segundo Adelantado, don Pedro Fernández de Lugo, cedió en 1529 un pedazo de tierra para su ensanche. En nuestros días, el templo ha sufrido numerosas e importantes reformas. El piso de mosaico que se dispuso entre 1906 y 1927 ha hecho desaparecer algunas de las lápidas sepulcrales más curiosas que llenaban su suelo. En 1943 se suprimieron los altares de la pared de la Epístola para dar lugar al gran fresco que ocupa toda la pared. Pictóricamente cabe mencionar especialmente los frescos que cubren casi la totalidad de las paredes. Unos fueron pintados por Mariano de Cossío (1880 – 1960) en 1948 y representan la Virgen del Rosario, los milagros de la Virgen de Candelaria y el triunfo de la batalla de Lepanto. Entre los rostros de los representados se puede reconocer a conocidos personajes tinerfeños, especialmente laguneros. Otros, de Pedro de Guezala, que representan la Predicación Dominica, están realizados en 1960 y se encuentran inconclusos debido a la muerte de su autor. Sobresale asimismo la piedra bautismal que, traída en 1847 desde la antigua iglesia de Los Remedios, es de cantería de la isla, bien labrada y aparentemente muy antigua. Si es cierta la tradición, en ella fue bautizado el Padre José de Anchieta, Apóstol de Brasil. También podemos ver la tumba del corsario Amaro Rodríguez Felipe, conocido como “Amaro Pargo”, gran benefactor de esta iglesia, así como las de sus padres. En el apartado de orfebrería, destaca su altar mayor – de chapa de plata repujada -, el Sagrario y la bellísima Custodia. Ésta es obra de Ildefonso de Sosa, según diseño del pintor y escultor José Rodríguez de la Oliva; su soporte está constituido por la figura de Santo Tomás de Aquino, elegido para este menester por ser dominico. DESDE ESTA IGLESIA PROCESIONAN EN LA SEMANA SANTA LAGUNERA El Señor de la Humildad y Paciencia, talla atribuida por Tarquis al escultor Antonio de Orbarán y que data aproximadamente del año 1640, por lo que posiblemente es una de las más antiguas que se conservan en Tenerife. Imagen de gran devoción entre los fieles es, según Cioranescu , una talla de aspecto basto, de técnica imperfecta, pero cuyo realismo brutal no carece de fuerza expresiva. Donada por el capitán Bartolomé de Ponte y Pagés, en esta imagen (antiguamente perteneciente a la Hermandad del Rosario) destacan el patetismo del cuerpo, cubierto de llagas, y del rostro, así como las carnaciones oscuras, que pudo también realizar Orbarán, pues también era pintor. Sale en procesión el Jueves y Viernes Santos acompañado por la Cofradía de la Misericordia, fundada en 1952. Estrenando nuevo paso y cuadrilla de costaleros el Santísimo Cristo Resucitado, fue la encargada de cerrar la última procesión de la Semana Santa de La Laguna 2011. El paso portado por la cuadrilla de costaleros de la Hermandad, también de estreno en la Semana Santa del 2011, a las órdenes del propio autor de la canastilla el artista cordobés José Carlos Rubio Valverde. La imagen del Santísimo Cristo Resucitado que realizara el cordobés Manuel Luque Bonillo en 2004, y que porta la cruz como un signo del triunfo de la vida, procesiona desde el pasado año por las calles laguneras sobre su nuevo. Gracias a la labor de la Real y Venerable Hermandad del Santísimo Rosario, Nuestra Señora de la Soledad y el Santísimo Cristo Resucitado, la lagunera es una Semana Santa completa. La procesión del Resucitado pone el broche de oro a la Semana Mayor. Los Santos Varones, La Dolorosa, San Juan y la Magdalena es el tercer paso que sale el Jueves Santo de esta iglesia, procesionando también el Viernes Santo, en la Procesión Magna. En 2004 le incorporan la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, obra de la escultora Encarnación Hurtado (Utrera-Sevilla). Tenemos que decir que si bien Encarnación no es una mala imaginara, esta escultura no representa su mejor estilo, con el resto de la imagenes sólo hay certeza de que la Magdalena es obra de Fernando Estévez (1788-1854) y, por consiguiente, data del siglo XIX. Sobresale en esta imagen su actitud patética. Acompaña a este paso la Cofradía de la Unción y Mortaja, fundada el 28 de marzo de 1955. El Señor Difunto o Santo Entierro. Imagen de autor desconocido que data del siglo XVI. Primitivamente perteneció a la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo, fundada hacia 1530. En el siglo XVII pasó a ser propiedad de la cofradía de la Humildad y Paciencia, que se extinguió después y se refundió en la cofradía del Rosario, siendo custodiada por la Cofradía de la Misericordia desde 1952. La procesión, costeada un tiempo por doña Magdalena de Ponte, viuda de Esteban de Llerena Calderón, fue cedida por esta señora a la mencionada cofradía de la Humildad, en 1682. El Señor Difunto yace en el interior de una urna de plata repujada confeccionada en 1732, regalo del capitán don Amaro Rodríguez Felipe, conocido como “Amaro Pargo”. En 1956, siendo cofrade mayor Juan Ruíz Benítez de Lugo y Zárate, la junta de Gobierno encargó unas parihuelas al maestro Manuel Hernández Martín para portar esta urna a hombros. Procesiona en la tarde del Viernes Santo, acompañado de las autoridades civiles y militares, hacia la Santa Iglesia Catedral, donde permanece hasta la noche del mismo día, cuando regresa a Santo Domingo en la muy popular Procesión del Silencio, acompañada por todas las cofradías, en riguroso orden de antigüedad. Se apaga el alumbrado público del recorrido procesional y los fieles, en extremado silencio, pueden escuchar el tintinear de las campanillas que penden de la urna, que es portada a hombros por cofrades de la Misericordia. |
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