LA SANTA CRUZ PATRONA DE LA CAPITAL DE LA PALMA
Escrito por Administrador   
domingo, 03 de mayo de 2009
 
Por/José Guillermo Rodríguez Escudero
 
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El  día tres de mayo, la capital de La Palma celebra la onomástica de la Santa Cruz -primer símbolo cristiano- desde que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo lograra fundar la ciudad en esa misma fecha en el año 1493. A partir de entonces, Santa Cruz de La Palma conmemora anualmente esta efeméride, engalanando profusamente todas las cruces que salpican todo su territorio y declarando ese día festivo en la localidad. Este año de 2009 se festejará en ese día el 516 aniversario de la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad.

Entre otros muchos actos, tiene lugar la solemne función religiosa concelebrada, a la que acuden todas las autoridades civiles y militares -tanto locales, insulares como una amplia representación de las regionales, etc-. Está presente también el Pendón de la Conquista -o Pendón Real-, que previamente sale desde el Ayuntamiento y al que se tributan los honores reales. Tras la Misa se inicia la procesión de la Santa Cruz, Patrona titular de la ciudad –junto con Santa Águeda-, escoltada por varias bandas de música tras la cual tenía lugar una gran exhibición pirotécnica y una verbena, etc. En las últimas ediciones esta celebración se ha trasladado a la mañana.
 
Lamentablemente, ya no acude el ejército, por lo que se ha prescindido así de uno de sus tradicionales elementos que aportaban más majestuosidad y empaque al evento. Esta privación ha suscitado grandes, lógicas y dolorosas polémicas. Es curioso que sólo ocurra en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, y no así en el resto de España. Habría que estudiar con detalle el por qué de esta  excepción.

No es extraño encontrar en las iglesias de todo el Archipiélago grandes cruces cubiertas de plata como una demostración de la extraordinaria devoción que alcanzó en nuestras islas este símbolo cristiano. Así lo indica también la presencia de numerosas capillas y calvarios por toda la geografía y el lujo con que una sociedad enriquecida como la nuestra adornó sus representaciones.  La costumbre de cubrir con plata estas cruces de madera  se inició en el siglo XVII.

La custodiada en la parroquia Matriz de El Salvador es una fabulosa cruz  de plata repujada en su color sobre un alma de madera. De medidas tiene 132 cms de altura y 93 cms de brazos; las perillas -de figura de piña rodeada de hojas muy carnosas que rematan los brazos- tienen 14 cms.

Se halla entronizada en una peana, en forma de copa,  de 54 x 40 cms en su parte más ancha y 45 cms de altura. Tiene una inscripción en su base que en la que se lee: “Dio esta Cruz a la Yglesia Parroquial de Ntro Sr. San Salvador, Don Simón Florencio Res. Montero Vble. Beneficiado y Rector de dicha Yglesia y Comss. Del Sto Oficio/ Año de 1726”.

Efectivamente, Simón Florencio Rodríguez Montero -Comisario de la Inquisición y Beneficiado de El Salvador- había donado a esta parroquia matriz la magnífica cruz procesional con la que se conmemora el 3 de mayo en la onomástica del Santo Madero. Gran devoción tuvo el donante por este símbolo eclesiástico; de las sesenta misas de su capellanía, las tres primeras fueron dedicadas en honor a la Invención de la Santa Cruz, al Triunfo de la Cruz y a la Expectación de la Cruz.

La gran Cruz, cuya presencia en el tesoro del suntuoso templo matriz se cita por primera vez en el Inventario de 1782 (“vna cruz grande con su peana para el día de la invención”), es de sección hexagonal y lleva una decoración relevada de carácter vegetal que recubre sus caras y un cordón de separación entre ellas.

Como documento curioso sobre una anécdota producida dentro de la Parroquia Matriz de El Salvador durante la celebración de la fiesta de la “Gloriosa Santa Cruz”, se guarda una carta dirigida al Venerable Beneficiado de la Parroquia de San Andrés (municipio norteño palmero), D. Francisco Ignacio Fierro, por el Obispo de la Diócesis Fray Valentín de Morán, de fecha 25 de mayo de 1755.

Se explica allí cómo “había intentado Don Pinto de Guisla asistir a la procesión de la Cruz con el sombrero puesto aun dentro de la iglesia”. La misiva obispal continúa “bien ha hecho V. md  en hacerlo quitar, y lo mismo ejecutará siempre que se ofrezca pretender esa y otras extravagancias del mismo tenor, que quiere introducir como Caballero, portándose como si nunca hubiera habido en estas islas otro, sin considerar que los muchos que hoy hay, y en todos tiempos ha habido, no han inquietado con semejantes intentonas el sosiego público”.

Esta fue una fiesta regulada por el antiguo Cabildo de la Isla. Así se desprende de las ordenanzas de 1611, donde se manda que “los Mayordomos de los oficios saquen los días de Corpus Christi y San Miguel y Santa Cruz de Mayo y en todos los demás días generales los Pendones para acompañar las procesiones, so pena de 20 días de Cárcel con más de 1.000 mrs aplicados por tercios, Juez, denunciador y Propios”. También se ordenaba la limpieza pública y el barrido de calles por las que pasaban las procesiones, entre ellas, la de la Cruz.

La referencia más antigua que se conoce de esta hermosa costumbre del enramado de las cruces la encontramos en la Subida Lustral de la Virgen de Las Nieves en 1765. Así, cuando la Patrona retornaba en procesión por las calles capitalinas hacia su Santuario, “estaba una cruz, que es la del noveno passo, con el major ornato y compostura de prendas, talcos y galones”.

También la comitiva se encontró nuevamente con “una cruz que es la del octavo passo, con la mejor belleza compuesta de joyas y otras prendas en gran número y muy hermosas escarchas”.
Modificado el ( martes, 05 de marzo de 2013 )